100 científicos mandan un ultimátum por carta al gobierno italiano para pedir medidas drásticas

Elisabetta Piqué
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En Italia el clima es de "déjà vu", pero más tétrico. Aumentan los contagios de coronavirus de forma exponencial -hoy se registró un nuevo récord absoluto, con 19.143 casos en 24 horas, 3000 más que el día anterior-, las guardias de los hospitales comienzan a no dar abasto, las terapias intensivas vuelven a llenarse -ya hay más de 1000 personas, cuando en julio habían bajado a menos de 50-, se dispuso un toque de queda en casi todas las regiones del país, desde las 23 o 24 hasta las cinco y se respira nuevamente miedo. En las calles ya se ve menos gente circulando.

En este contexto, más de 100 científicos italianos le enviaron al primer ministro, Giuseppe Conte, y al presidente de Italia, Sergio Mattarella, una carta abierta reclamando a viva voz implementar ya, en los próximos dos o tres días, "medidas drásticas". En caso contrario, en noviembre Italia podría volver a contabilizar cifras tan trágicas como en la primera ola, con un promedio de 500 muertos por días, pronosticaron.

Además, al constatar el "rápido empeoramiento" de la situación, en su informe semanal el Instituto Superior de Salud (ISS), llamó a tomar medidas "que favorezcan una drástica reducción de las interacciones físicas entre las personas y que puedan aligerar la presión sobre los servicios sanitarios, incluso restricciones en las actividades no esenciales y en la movilidad".

"Es fundamental que la población se quede en su casa en lo posible y reduzca todas las ocasiones de contacto por fuera de su núcleo habitacional que no sean estrictamente necesarias", también indicó el ISS, sin ocultar un tono alarmante.

Por su parte, Conte -que en marzo pasado para enfrentar lo que ahora se sabe que era la primera ola se convirtió en el primer jefe de gobierno de un país occidental en decretar un confinamiento total- ahora quiere evitar a toda costa volver a cerrar todo, decisión que significaría otro golpe atroz a una economía.

El informe destacó que con números tan altos es imposible el rastreo y aislamiento de contactos positivos: "esta semana, solo uno de cada cuatro casos fue detectado a través de actividades de rastreo de contactos, mientras que el 31,7% fue relevado a través de la aparición de síntomas".

"Se observa un rápido crecimiento de la incidencia, la imposibilidad cada vez más frecuente de tener rastreo de todas las cadenas de transmisión y el rápido aumento del peso sobre los servicios asistencias, con aumento de tasas de ocupación de camas de hospital", agregó, al precisar que hay 7625 focos activos. Según datos del Ministerio de Salud, hay 186.002 personas actualmente positivas, de las cuales la gran mayoría en aislamiento domiciliario, 10.549 internadas con síntomas y 1049 en terapia intensiva.

La carta de los científicos

"En febrero y al comienzo de marzo pasado cada semana los casos se cuadruplicaban. Nos estamos encaminando hacia el desastre más lentamente que en marzo, pero la dirección es la misma", advirtió Giorgio Parisi, físico de la Academia dei Lincei de esta capital, en una epístola firmada por más de cien científicos y docentes universitarios de renombre.

"No está escrito en ningún lado que el crecimiento epidémico deba avanzar con una duplicación constante en el futuro próximo. No obstante si la situación no cambia, si no cambia el número de personas que va al trabajo, que llena los medios de transporte público, que se encuentra con decenas de personas en fiestas donde sin saberlo se presenta una persona contagiada, cada enfermo seguirá contagiando a dos, hasta que la mayor parte de la población no se habrá infectado", alertó. "Sabemos qué significa una infección de Covid descontrolada; lo hemos visto en Bérgamo: las personas que morían en sus casas, los hospitales colapsados, los muertos diarios que pasaron de 30 a 300, los servicios fúnebres alterados, los ataúdes acumulados en los subterráneos de los hospitales", evocaron.

Los científicos reclamaron medidas urgentes "ya" para evitar un confinamiento "duro". "Las próximas dos semanas serán cruciales: antes de superar los 50.000 casos, será imposible hacer 500.000 tests por día y con el colapso del sistema de rastreo y el inminente colapso del sistema sanitario, nuevo confinamiento será necesario e inevitable", dijeron.

Pese a la presión de los científicos y la de gobernadores de regiones que decidieron imponer el toque de queda para frenar el contagio, Conte, convencido de que un nuevo cierre total sería un desastre para la economía, seguía con su línea de prudencia.

"Debemos excluir un lockdown generalizado", reiteró, al sostener que hay que mantenerse listos para intervenir donde sea necesario. "Debemos contener el contagio evitando detener las actividades productivas, así como el cierre de escuelas y oficinas públicas", dijo. Pero los italianos, inmersos en un nuevo clima de pesadilla -nuevamente habrá que circular con autocertificaciones para justificar salidas en horarios de toque de queda-, en un angustiante "déjà vu", ya avizoran un nuevo confinamiento.