Una simulación virtual da la razón a quienes siempre pidieron 2 metros de distancia por el coronavirus

El SARS-CoV-2 era un desconocido cuando apareció el primer brote en Wuhan (China). De ahí que desde que fuese detectado las medidas tomadas e impuestas a la población para intentar frenar su contagio hayan ido modificando con el paso de los meses, semanas e incluso los días. El cambio de criterio sobre las mascarillas es un ejemplo de cómo autoridades y ciudadanos han tenido que irse adaptando sobre la marcha a medida que los científicos han ido haciendo nuevos descubrimientos sobre este tipo de coronavirus.

Entre esos cambios o diferencia de criterios según los países, la distancia entre personas para reducir el riesgo de contagio es uno de los puntos. Hubo quien desde el principio abogó por los dos metros cuando la norma era de que con un metro bastaba. Ahora, un nuevo estudio aún pendiente de publicación y que requiere una investigación más profunda, muestra que los primeros tenían razón: un metro es poco.

Según un estudio aún por ratificar y publicar, la distancia adecuada para reducir el riesgo de contagio por el coronavirus debe de ser de dos metros y no uno. (Foto: Captura de Youtube / Ansys)

Con Bert Blocken, profesor de ingeniería civil en la Universidad Tecnológica de Eindhoven en los Países Bajos y KU Leuven en Bélgica, a la cabeza, un grupo de investigadores ha usado datos recogidos previamente para estudiar en qué circunstancias la distancia debería ser mayor y por qué. Con muchos puntos ciegos aún por cubrir y variables que introducir -por ejemplo no se tiene en cuenta el supuesto de usar mascarillas-, este estudio se ha centrado principalmente en personas en movimiento, ya sea simplemente caminando o practicando un deporte como correr.

El principio en el que se basan los investigadores es que la expansión de las partículas que expulsa el ser humano no alcanzan la misma distancia estando en reposo que en movimiento ya que el aire que contribuye a su dispersión se comporta de manera diferente. Los hallazgos del trabajo, al que le falta ser revisado por otros científicos, fue publicado en parte hace unos días y de él se han hecho eco en The New York Times, que ha pedido su opinión a expertos.

Blocken ha utilizado datos y modelos anteriores del comportamiento y las rutas aéreas de los virus tanto en personas montando en bici como en edificios con una ventilación que no era la adecuada. Aplicaron esos datos a la nueva realidad mundial y recopilaron también otros tomados después de la epidemia de SARS de 2003. Así concluyeron que un metro es insuficiente y que sería recomendable aumentarlo a, como mínimo, 2 metros.

Ansys, empresa especializada en la simulación digital, ha realizado dos vídeos basándose en la proyección de las gotas para averiguar cuál sería la forma más segura de correr o de mantener una conversación para reducir el riesgo de contagio. Así, en el caso de practicar jogging, las recomendaciones son hacerlo uno al lado del otro (y no detrás) y con una distancia mínima de 1,5 metros.

En cuanto a en posición de reposo, se demuestra con una proyección virtual que un metro no basta si alguien tose frente a otro. Las partículas le llegarían de lleno a quien está en frente. Sin embargo, el alcance se reduce a dos metros. Al final de ambos vídeos se aclara que no se trata de una guía médica y que son simulaciones realizadas en unas circunstancias específicas.

En este sentido Blocken, como recoge The New York Times, ha reconocido los límites del estudio y la necesidad de ampliarlo incluyendo más variables. Consultada por el mencionado diario, Linsey Marr, profesora de Virginia Tech, experta en flujos de aire, ha concluido que los resultados del estudio “parecen razonables”. Añade que “el sentido común, y este estudio, sugieren que si alguien está caminando o corriendo, debemos dejar más espacio a su alrededor”.

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