Experto advierte: "El coronavirus está acabando con la dieta Mediterránea"

Mónica De Haro
·5 min de lectura

Una buena alimentación nos puede ayudar a conseguir envejecimiento saludable e impedir que nuestro organismo se vuelva vulnerable a la enfermedad. Nos lo cuenta un reputado médico de RTVE especialista en nutrición

Al aflojar nuestras exigencias a la hora de comer bien debido al estrés y la ansiedad que nos provoca la pandemia nos hacemos un flaco favor. Ahora es más importante que nunca hacer buenas elecciones. (Foto: Getty)
Al aflojar nuestras exigencias a la hora de comer bien debido al estrés y la ansiedad que nos provoca la pandemia nos hacemos un flaco favor. Ahora es más importante que nunca hacer buenas elecciones. (Foto: Getty)

“La pandemia de la Covid-19 está alterando nuestra manera de alimentarnos. Comemos peor y de manera más desordenada a pesar de que una buena alimentación nos protege frente al virus”, afirma el doctor Nicolás Romero, médico experto en Nutrición y autor del libro ‘Comer bien para bien estar’.

Con el virus la gente está dejando de lado la dieta Mediterránea, señala “el doctor de RTVE”, conocido por su trabajo en la Unidad de Nutrición Avanzada del Hospital Vithas Pardo Aravaca de Madrid.

Estamos tan desbordados que muchas personas ya no se preocupan tanto de comprar producto local ni alimentos frescos y de temporada porque son perecederos y supone mucho esfuerzo. Hay que salir prácticamente cada semana a por fruta y verduras, y ponerse a elaborar guisos y platos tradicionales que llevan mucho tiempo. Por no hablar del coste, muchas familias lo están pasando mal porque les han bajado el sueldo o se han quedado sin ingresos. Comprar congelados y ultraprocesados es más rápido, cómodo y barato, los alimentos duran más y se puede preparar la comida en un pis pas.

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Los cambios en el estilo de vida por las restricciones y el confinamiento ha hecho que ganemos kilos. Y una alimentación poco adecuada, tanto si se asocia a un cuadro de sobrepeso u obesidad como a un cuadro de desnutrición, puede influir notablemente en la evolución de la Covid-19. (Foto: Getty)

Además, el desgaste ha hecho que perdamos empuje y esa determinación por comer bien. Romero considera que "el confinamiento, las limitaciones de movilidad y los cambios en nuestra manera de vivir y de trabajar, derivados de la pandemia, están dando la puntilla a la ya maltrecha dieta mediterránea”.

Al principio de la pandemia y tras el shock inicial, la mayoría empezó bien, elaborando menús más o menos completos y equilibrados. Aunque, por otro lado, se abusó de la alimentación tipo ‘recompensa’, y muchos padres desesperados se lanzaron en masa a la repostería casera, que no es tan saludable como se pinta.

Ahora, con la prolongación de la 'agonía', las continuas restricciones y los confinamiento perimetrales, la gente está más preocupada por otras cosas y no da tanta importancia a lo que come cada día.

Sin embargo, “adquirir hábitos equilibrados y saludables como llevar una alimentación consciente, cuidar el sueño, relajar el cuerpo y la mente, potenciar la motivación, disfrutar del ahora o el control de los impulsos son fundamentales para reforzar los pilares de nuestro bienestar”, afirma el Dr. Romero.

Los pedidos ha domicilio han aumentando durante la pandemia y es importante equilibrar la ingesta de comidas preparadas y precocinadas con una alimentación fresca y de temporada en la que primen los vegetales y frutas. (Foto: Getty)
Los pedidos ha domicilio han aumentando durante la pandemia y es importante equilibrar la ingesta de comidas preparadas y precocinadas con una alimentación fresca y de temporada en la que primen los vegetales y frutas. (Foto: Getty)

Comer bien para sentirse bien

Una dieta positiva –indica Romero- combina los alimentos favorables que resultan imprescindibles para potenciar la salud”. Una estrategia respaldada por un estudio publicado en Lancet donde se muestra con evidencia científica que, si una persona tiene un bajo consumo de alimentos saludables en su dieta de forma habitual (los de la dieta Mediterránea), el deterioro nutricional llega a ser mayor incluso que cuando ingiere comida que no le favorece.

Además, el doctor advierte que “estamos imbuidos por la comida más barata”, pero niega que comer sano sea caro, “hay productos asequibles” con los que hacer una dieta diaria sana y barata.

Una buena alimentación se consigue con una buena base de origen vegetal, complementada con otros alimentos que aportan proteínas, ácidos grasos esenciales, micronutrientes y fitoquímicos bioactivos. Que, además es sostenible y respetuosa con el medioambiente.

La pandemia también ha traído consigo el teletrabajo (aumentando el sedentarismo) y muchas personas no desconectan ni para comer, lo que devalúa la calidad de su dieta. (Foto: Getty)
La pandemia también ha traído consigo el teletrabajo (aumentando el sedentarismo) y muchas personas no desconectan ni para comer, lo que devalúa la calidad de su dieta. (Foto: Getty)

Entre sus consejos, como el de hacer ejercicio, insiste en no comer con el piloto automático o con hambre desaforada, que se controla haciendo cinco comidas al día y primando los vegetales.

Las claves del método Romero

  • Se basa en una secuencia de activación continua que permite introducir cambios en la alimentación, y “que se incorporen paso a paso en el cerebro para entenderlos, aprenderlos y automatizarlos”.

  • Propone una psicología positiva que potencia los puntos fuertes de cada persona “para que los cambios sean sostenibles”, explica.

  • Auna nutrición y psicología positivas para conseguir que “alguien que está bien, pueda estar mejor, y que alguien que está mal, pueda estar bien, aprendiendo a disfrutar y mantener en el tiempo ese bienestar”.

  • El objetivo es conseguir ‘la mejor versión’ de cada persona, transformando su alimentación y entrenando (coaching) su capacidad, para mantener esos cambios en el tiempo.

  • A corto plazo se gana energía optimizando el rendimiento diario.

  • A largo plazo, logrará afrontar el envejecimiento con más éxito, proporcionando más años libres de enfermedad y alargando su esperanza de vida saludable (HALE por sus siglas en inglés).

La lucha contra el envejecimiento es precisamente una de las patas principales del método del Dr. Romero. Alrededor de los 25 años empieza los cambios debido a la edad. A partir de los 30 la grasa corporal aumenta y la masa muscular y el agua disminuyen. La cantidad de calorías necesarias para mantener el peso es menor y por lo tanto, comer menos no supone ningún detrimento, sino todo lo contrario. Por lo tanto, si no hacemos nada para atenuar los efectos del envejecimiento, en poco más de una década, dos a lo sumo, aparecerán las enfermedades crónicas que lleva aparejadas.

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