Conocer gente en tiempos del coronavirus: a distancia y sin 'apps' de citas, pero con un dron

M. J. Arias
·4 min de lectura

La historia de Jeremy Cohen y Tori Cignarella se ha vuelto tan viral que hasta la revista Time les ha dedicado un artículo en el que cuentan al detalle cómo ha sido el comienzo de una relación que no saben a dónde les llevará pero en cuya ecuación han entrado el distanciamiento social impuesto por la crisis del coronavirus, un escenario tan de cine como una azotea de Nueva York, un baile espontáneo y un dron.

Todo comenzó con ella, Cignarella, saliendo a la azotea de su edificio en Brooklyn a estirar las piernas y respirar algo de aire libre. Las autoridades han tomado medidas de distanciamiento social y confinamiento para frenar el número de contagios y ella, como tantos otros, llevaba varios días trabajando desde casa. Así que subió y, llegado un momento, decidió ponerse a bailar.

Según ha contado ella misma a la revista Time, lo hizo en parte porque le gusta “hacer reír a la gente” y también reírse ella misma. Así que lo dio todo al ritmo de un tema de High School Musical. "Una mala interpretación de eso, ¡pero eso es lo que se suponía que debía ser!”, ha bromeado.

Una de las personas que la vio en pleno ejercicio rítmico fue Cohen, fotógrafo de profesión. Desde su balcón él pensaba que igual su vecina estaba grabando un vídeo para TikTok o algo así. La escena, y la chica, claro, le interesaron y se puso a hacerle señas para captar su atención. Ella le respondió.

Tras ese primer contacto visual, este fotógrafo freelance que ha ido narrando la historia en redes sociales, decidió dar un paso más: enviarle su número de teléfono. El problema era el cómo. Un avión de papel no iba a llegar. A voces, tampoco parecía que fuese a funcionar. Demasiada distancia en ambos casos. Así que se le ocurrió probar suerte con una idea que le había comentado un amigo tiempo atrás.

Esta no era otra que usar un dron. Eso hizo y, aunque costó cierto trabajo, consiguió hacer llegar su mensaje a aquella chica anónima. Cignarella aceptó la recepción del número y ambos estuvieron, según han contado, intercambiado mensajes hasta que llegó la propuesta de una cena.

Eso sí, que nadie se piense que se saltaron las normas porque la cita se produjo pero en todo momento mantuvieron la distancia social establecida. De hecho, bastante más, porque cada no se tomó su menú en su espacio abierto, pero confinado, neoyorkino. Ella subió con su menú y su copa de vino a la azotea y él se acomodó en su balcón. Para hablar y verse las caras lo hicieron a través de una videollamada.

Cohen ha contado a Time que cuando la vio bailar sitió “una extraña conexión” con esa vecina desconocida y por dio el paso. Sobre cómo fue su cita, Cignarella solo ha dicho que “todo salió bien”. El resto se queda entre ellos y no ha querido dar más detalles, aunque sí ha valorado que más allá de que de esta historia nazca algo romántico o no, habrá “ganado un amigo. Especialmente porque vive justo al otro lado de la calle”.

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Confinados en su apartamento de Nueva york sin poder salir por la crisis del coronavirus ella subió al tejado a bailar, él la vio y le envió un dron con su número de teléfono. (Foto: Captura de Instagram / @jermcohen)
Confinados en su apartamento de Nueva york sin poder salir por la crisis del coronavirus ella subió al tejado a bailar, él la vio y le envió un dron con su número de teléfono. (Foto: Captura de Instagram / @jermcohen)