COP27: La UE se opone a un fondo separado para las reparaciones climáticas

La Unión Europea, el mercado único más rico del mundo, tiene la intención de oponerse a la creación de un nuevo fondo internacional para reparaciones climáticas. Se espera que este sea el debate que domine las conversaciones en la COP27. "No queremos que las discusiones se centren en un nuevo fondo", han asegurado fuentes europeas. "Es algo mucho más grande que un fondo concreto", ha añadido la misma fuente.

Las reparaciones climáticas, también conocidas como pérdidas y daños, se refieren a los pagos financieros que las naciones en desarrollo del Sur Global exigen al Norte Global industrializado para compensar los estragos irreversibles causados por la crisis climática.Los países de bajos ingresos argumentan que se ven desproporcionadamente afectados por fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones devastadoras y sequías más largas de lo habitual, a pesar de que su emisión de gases de efecto invernadero ha sido insignificante en comparación con la del Norte.

Un estudio de 2020 publicado en The Lancet reveló que, en 2015, el Norte Global era responsable del 92% del exceso de emisiones de carbono mundiales desde 1850, cuando la quema de combustibles fósiles se convirtió en la norma. Los resultados mostraron que la UE y el Reino Unido contribuyeron a cerca del 29% de todos los gases emitidos (China es, en la actualidad, el mayor emisor del mundo).

La comunidad internacional ya se ha comprometido a recaudar 100.000 millones de euros al año para los países en desarrollo, pero este dinero está pensado para que vaya destinado a la mitigación (reducir el impacto en las emisiones de gases de efecto invernadero) y la adaptación (prevenir y minimizar los efectos adversos del cambio climático).

El objetivo anual nunca se ha cumplido.

El Sur Global considera las reparaciones climáticas, relacionadas con la destrucción permanente, como un tercer pilar independiente en esta ecuación. Por ello, exigen la creación de un fondo totalmente nuevo, distinto de los 100.000 millones de euros destinados a la mitigación y la adaptación.

No existe una cifra consensuada que refleje el alcance real de las pérdidas y los daños, aunque algunos estudios sitúan la cifra entre 290.000 y 580.000 millones de euros anuales para 2030, y hasta 1,8 billones para 2050. "Las pérdidas y los daños están ocurriendo ahora, perjudicando a las personas y a las economías, y deben ser abordados ahora", ha dicho el Secretario General de la ONU, António Guterres. "Es una cuestión fundamental de justicia climática, solidaridad internacional y confianza", ha defendido el político.

El polémico asunto avivó las tensiones el año pasado en la COP26 de Glasgow, cuando una coalición de 134 países en desarrollo, junto con China, presionó para que se incluyeran las reparaciones en las conclusiones, pero se encontró con la resistencia estadounidense y europea.

Ahora se espera que el debate vuelva, posiblemente con más fuerza que nunca, en la COP27 de Sharm El-Sheikh (Egipto). La cumbre es la primera vez en la historia de la ONU que en la que se discuten formalmente las pérdidas y los daños.

"La inclusión de este [punto] en la agenda refleja un sentido de solidaridad y empatía por el sufrimiento de las víctimas de los desastres inducidos por el clima", dijo el domingo Sameh Shoukry, presidente de la COP27.

No hay una solución única para todos

A pesar de los crecientes llamamientos procedentes de todos los rincones del Sur, la UE tiene la intención de mantenerse firme y oponerse, al menos por el momento, a la creación de un fondo financiero. Se cree que dicho fondo podría abrir la puerta a interminables demandas legales contra la UE, el Reino Unido, Estados Unidos y otras naciones ricas, cuya huella de carbono se remonta a siglos atrás.

Sin embargo, el bloque parece estar dispuesto a avanzar en la conversación en torno a este tema tan candente y a identificar las necesidades específicas de cada país en desarrollo en primera línea. Este proceso debería tener lugar a través de la llamada Red de Santiago, un sistema de asistencia técnica lanzado en 2019 que aún no está plenamente operativo. "Las necesidades de los países son muy diferentes. No hay una solución única para las pérdidas y los daños", ha defendido una fuente europea.

Un tono similar empleó John Kerry, el enviado especial de EE.UU. para el clima, quien el mes pasado admitió que su país tenía una "responsabilidad" y que no iba a "obstruir" el debate sobre pérdidas y daños en la COP27. Kerry, al igual que sus homólogos europeos, evitó el término "reparación", que tiene implicaciones políticamente sensibles.

Los funcionarios de Bruselas insisten en que cualquier posible compensación debe abordarse primero a través de los mecanismos existentes, incluida la ayuda humanitaria y al desarrollo, antes de poner cualquier dinero nuevo sobre la mesa.

"Existe la preocupación de que, si nos centramos sólo en la creación de un nuevo fondo sin completar la conversación necesaria, pasaremos los próximos años negociando ese fondo", han asegurado fuentes europeas. "Recibimos muchas críticas de los países en desarrollo. Es algo contraintuitivo, porque hay que reformar todos los flujos financieros para abordar todo el reto de la acción climática".

Los funcionarios también insisten en que la financiación del clima debe centrarse, en primer lugar, en la mitigación del clima, que debe hacer frente a las amenazas actuales y puede ayudar a reducir los daños residuales.

Pero las grietas en la inflexible oposición de la UE han empezado a aparecer.

En septiembre, Dinamarca se convirtió en el primer país occidental en ofrecer una compensación por pérdidas y daños: 100 millones de coronas danesas (13,4 millones de euros) a las naciones en desarrollo.

El mes pasado, la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, dijo que su país "trabajaría para lograr un reparto justo de los costes" en la COP27 y se esforzaría por incluir las pérdidas y los daños "en la agenda".