Una COP27 marcada por la ausencia de algunos de los países más contaminantes

Una COP27 marcada por la ausencia de algunos de los países más contaminantes del planeta, como Rusia o China. Mientras, la UE hace equilibrios para conciliar sus metas climáticas y la respuesta de urgencia a la crisis energética; el Secretario General de la ONU, António Guterres pedía que no se utilicen los conflictos del mundo como "excusa" para evadir las responsabilidades climáticas.

Los riesgos de la dependencia a los combustibles fósiles

"No podemos aceptar desviar nuestra atención del cambio climático. Por supuesto, que debemos apoyar juntos los esfuerzos de paz y poner fin al sufrimiento. Pero el cambio climático está en una línea de tiempo diferente y en una escala diferente. Es una cuestión que define nuestra época. Es el reto central de nuestro siglo. Es inaceptable, indignante y autodestructivo dejarlo en un segundo plano. De hecho, muchos de los conflictos actuales están relacionados con el creciente caos climático. Y la guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto el profundo riesgo de nuestra dependencia a los combustibles fósiles", declaró el Secretario General de la ONU, António Guterres, ante el objetivo de reducir el calentamiento global a 1,5 grados centígrados a final del siglo.

China, el gran ausente

China, el mayor emisor de CO2 del mundo es el gran ausente. No asiste a la cumbre a pesar de ser una de las economías más potentes del mundo que, además, ha incrementado el uso de carbón como fuente de energía. Suspendió en agosto las negociaciones bilaterales sobre el cambio climático con Estados Unidos, a modo de represalia por la visita de Nancy Pelosi a Taiwán.

Por su lado el presidente Biden, acudirá a Egipto, tras las elecciones de medio mandato del martes, para abordar la financiación para la transición ecológica de las economías y limitar el calentamiento, aunque no ve claro el pago de indemnizaciones a las naciones más afectadas por la crisis ambiental.

Protestas de activistas con el arte como altavoz

Muchas ONG lamentan un mal inicio de la COP27 que ha obviado en la agenda oficial las compensaciones a los países pobres, por parte de los más ricos y contaminantes. Mientras se multiplican las protesta de jóvenes activistas que toman el arte y los museos como altavoz de sus reivindicaciones.