Coober Pedy, la ciudad subterránea enterrada en el desierto de Australia

A principios del siglo XX un grupo de mineros ansiosos de fortuna descubrieron en una zona desértica de Australia Meridional unas reservas de ópalo, una gema muy apreciada en la joyería. Comenzaron a explotar las minas y poco a poco empezó a llegar más gente para establecer así un pequeño pueblo. Sin embargo, había varios problemas: el primero es que se encontraba en mitad de la nada y, sobre todo, que en verano las temperaturas superaban los 45 grados y eran habituales las tormentas de arena. La solución fue comenzar a vivir en los mismos agujeros que habían abierto en la tierra para extraer el ópalo.

El lugar fue bautizado en 1915 como Coober Pedy, la transcripción fonética inglesa de kupa piti, vocablo que, en la lengua de los aborígenes kokotha, significa literalmente “agujeros del hombre blanco”. En esta ciudad todo está bajo tierra, no solo las casas. También los bares, los hoteles y hasta las iglesias.

Coober Pedy cuenta en la actualidad oficialmente con unos 2.000 habitantes y, además de uno de los pueblos más singulares que existen, sigue siendo la principal reserva de ópalo del planeta. De hecho, casi el 80% de todo el que hay en el mundo viene de allí.

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