Las conversaciones afganas se reanudan en un contexto de violencia

Jay DESHMUKH y Emal HAIDARY
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(ARCHIVO) El representante especial de Estados Unidos para la reconciliación de Afganistán, Zalmay Khalilzad, y el cofundador de los talibanes, Mullah Abdul Ghani Baradar, se dan la mano después de firmar un acuerdo de paz durante una ceremonia en la capital de Catar, Doha, el 29 de febrero de 2020

Una nueva serie de negociaciones entre los talibanes y el gobierno afgano se reanuda este martes en Catar, en un contexto marcado por la creciente violencia en Afganistán, agravada en particular por una ola de asesinatos.

Estas conversaciones de paz, que comenzaron el 12 de septiembre en un hotel de lujo de Doha, se suspendieron hasta el 5 de enero.

En esta etapa, no han llegado a ningún avance notable, incluso si las dos partes han logrado un progreso relativo, al finalmente ponerse de acuerdo sobre el tema de los próximos encuentros.

Los negociadores del gobierno afgano abogan por un alto al fuego permanente y por el mantenimiento del actual sistema de gobierno, que se estableció cuando los talibanes fueron expulsados del poder por la invasión liderada por Estados Unidos en 2001.

"Las conversaciones van a ser muy complicadas y tomarán tiempo", dijo a la AFP Ghulam Farooq Majroh, uno de los negociadores del gobierno. "Pero esperamos lograr un resultado lo antes posible porque la gente está cansada de esta guerra sangrienta".

Los talibanes se han abstenido de hacer comentarios hasta que se reanuden las conversaciones.

A principios de diciembre, los negociadores de ambas partes decidieron tomarse un descanso después de meses de reuniones empantanadas en desacuerdos sobre la organización de las conversaciones y sobre interpretaciones religiosas.

- "No hay seguridad en Kabul" -

Estas discusiones entre afganos son una continuación del acuerdo entre los talibanes y Estados Unidos, firmado en febrero de 2020, en el que los estadounidenses se comprometieron a retirar sus tropas del país en mayo.

A pesar de las negociaciones, Afganistán vive un recrudecimiento de la violencia, pues los talibanes han llevado a cabo ataques casi diarios contra las fuerzas gubernamentales en las últimas semanas.

Afganistán ha sido escenario de una serie de asesinatos selectivos de personalidades, principalmente de periodistas, políticos, religiosos y defensores de los derechos humanos.

Un vicegobernador de la provincia de Kabul y cinco reporteros han sido asesinados desde noviembre.

Las autoridades culparon a los talibanes de estos ataques pero el grupo Estado Islámico se atribuyó la responsabilidad de algunos.

"Con estos asesinatos, los talibanes buscan dividir a la población y generar críticas y resentimiento contra los servicios de seguridad del gobierno", dijo a la AFP Javid Faisal, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional. "Pero estos asesinatos solo unen a las personas".

Nishank Motwani, subdirector de la Unidad de Investigación y Evaluación de Afganistán, un grupo de expertos independiente basado en Kabul, estimó que los talibanes nunca reclamarían estos asesinatos políticos, pero que, sin embargo, tenían la intención de demostrar a sus superiores que "siguen siendo los mismos y que no han cambiado".

En 2020, los talibanes llevaron a cabo más de 18.000 ataques, dijo esta semana Ahmad Zia Siraj, el jefe de inteligencia afgano frente a los parlamentarios.

Durante los primeros nueve meses del año, 2.177 civiles murieron y 3.822 resultaron heridos, según la Misión de ayuda de las Naciones Unidas en Afganistán.

Pocos en el país creen que la situación mejore, a pesar de la reanudación de los diálogos.

"No hay seguridad en Kabul", dice Jamshid Mohammad, un residente de la capital. "¿Cuánto tiempo más vamos a tener que enterrar a nuestros seres queridos?"

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