La Convención presenta su primer borrador para reformar la Constitución en Chile

·9 min de lectura

Justo un año después de resultar elegidos el 16 de mayo de 2021 y apenas diez meses después de su primera reunión, la Convención Constitucional presentó formalmente este lunes en Antofagasta, una región del país, el primer borrador de la nueva Constitución destinada a reemplazar la heredada de la dictadura de 1980 y que deberá ser aprobada en un plebiscito de salida el próximo 4 de septiembre.

Justo un año después de la elección de los Convencionales Constituyentes, y poco más de diez meses después de su primera reunión el 4 de julio pasado, la Convención Constitucional chilena presentó formalmente este lunes el primer borrador de la nueva Constitución, que da cuenta de un trabajo maratoniano y un total de 499 nuevas normas.

La presentación formal del borrador, disponible para la ciudadanía desde el sábado fecha de la última sesión del pleno de la Convención, se realizó en Antofagasta, en las ruinas de Huanchaca, al norte de Chile y marca el inicio de la presentación en terreno por todo Chile, en sus 16 regiones, del texto constitucional, en un mensaje claro de descentralización de la política que ha permeado el espíritu del organismo.

Este lunes entran en funcionamiento también otras tres nuevas comisiones en el país con un calendario claro: la Comisión de Armonización, encargada de evitar repeticiones, dar sentido y homogeneidad, corregir estilo y ortografía y hacerlo más coherente, la de Preámbulo, encargada de redactar la introducción del texto y la de Normas Transitorias, que también deberá revisar más de 200 normas sobre cómo se realizaría el paso entre los poderes establecidos en la actualidad y las nuevas instituciones que establecerá la nueva Carta Magna si el texto resulta aprobado en un plebiscito de salida convocado con voto obligatorio para el próximo 4 de septiembre.

Estado democrático y social de derechos

La gran diferencia entre la actual Constitución, que data de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) de 1980 y no fue refrendada por la ciudadanía y el borrador de la Convención es “el carácter social y democrático de derechos”, relata a France 24 la académica Claudia Heiss, jefa de carrera de Ciencia Política del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

“Ese es el cambio más importante y el cambio que quizá orientó todo el proceso constituyente, pasar de un estado subsidiario a un estado más presente, garante de derechos sociales”, señala la académica.

“Hay elementos más específicos que tienen que ver con el reconocimiento de sectores excluidos e ignorados, especialmente la perspectiva de género que es como transversal y la idea de plurinacionalidad y reconocimiento de espacios de los pueblos originarios”, afirma Heiss. No en vano la nueva Constitución define a Chile como un “estado plurinacional e intercultural”.

“Hay una orientación clara de incluir sectores previamente invisibilizados por el sistema político”, añade, apuntando a la diversidad sexual o a personas con discapacidad.

Constitución ecológica y del siglo XXI

Una Constitución por tanto muy del siglo XXI. “Tiene muchas innovaciones que no están en otras Constituciones”, destaca Heiss, como que se declare a Chile como un Estado ecológico.

“Mirando hacia el futuro, la Constitución aborda algunos temas que son claves para las generaciones que vienen, lo que tiene que ver con derechos de la naturaleza, protección de bienes comunes, agua, cambio climático está muy presente”, señala de su lado el académico de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, quien ha seguido muy de cerca el proceso Constitucional a través de su cuenta en Twitter, @mechitasdeclavo, y también de @contexto_cl, que difunde los contenidos de la Constitución.

“Lo segundo es que pone atención en derechos digitales, lo que es una innovación importante”, apunta Fuentes, quien también destaca su aspecto paritario y coincide con Heiss en el carácter plurinacional y de derechos sociales como una de las principales diferencias respecto a la Constitución que rige Chile en la actualidad.

Normas polémicas

Para algunos este carácter plurinacional genera polémica y resulta difícil de entender. “Hay sectores más conservadores que plantean que la plurinacionalidad lo que está haciendo es dividir a Chile más que integrarlo al permitir autonomías territoriales indígenas”, señala Fuentes, “este va a ser un tema polémico porque implica redistribución de poder”.

También se ha criticado la existencia de una justicia indígena. “No es que haya dos justicias paralelas, no es que haya autonomía y el que entra en justicia indígena va a hacer lo que quiere y en la (justicia) nacional otra cosa”, señala Fuentes, “hay un marco jurídico de respeto a los derechos humanos” y también todo está supervisado por el sistema judicial general, afirma.

Un punto en el que coincide Heiss. “No veo el tema de la justicia plurinacional como dos sistemas de justicia”, señala. “La verdad es que la justicia indígena existe en otros países, no se van a saltar el derecho penal” y no supone el fin de la igualdad ante la ley, afirma.

“Es para temas acotados, que tienen que ver personas de los pueblos originarios y se tiene que regular por ley. Además, establece que la Corte Suprema siempre va a tener tutela sobre todo el sistema indígena, quedan bajo el sistema judicial general”, concluye.

Cámara de Regiones

Entre algunas de las normas que han causado más polémica está también la eliminación del actual Senado, que será reemplazado por la Cámara de Regiones

“En los cambios del sistema político la eliminación del Senado es el cambio más importante, no se cambió el régimen de presidencialismo al parlamentarismo, no se cambió del bicameralismo al unicameralismo”, como se había debatido, señala Heiss.

La propuesta actual “sigue siendo un bicameralismo asimétrico pero mucho menos asimétrico que otras propuestas, se le dieron atribuciones a la Cámara Regional no son solo en materias regionales, sino también sociales, presupuestarias, de reforma constitucional”, se amplió bastante su poder para que no quedara tan disminuida frente a la Cámara de Diputados, analiza.

“Es una innovación bastante disruptiva en el sistema político. En general se mantuvo un bicameralismo, esa Cámara tiene un poder de control, está equilibrado en términos de poderes, la pregunta es si va a funcionar efectivamente en el vínculo con las regiones”, apunta de su lado Fuentes.

Ambos analistas señalan también como polémico el derecho al aborto, que aunque no de forma explícita, queda establecido en el nuevo texto, que ha de ser legislado en el Congreso. “El colocar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en la Constitución ha generado un debate sobre la autonomía de la mujer y su cuerpo”, afirma Fuentes.

El carácter paritario de la composición de la Convención, por primera vez en el mundo, se ha visto reflejado en la voluntad de que el sistema político futuro también introduzca elementos de acción afirmativa en los órganos de representación política, en todos los niveles del gobierno y en instituciones y cargos de representación. “Es un cambio bien importante en la organización del poder”, señala Fuentes.

Y también, señala Heiss, en términos sustantivos “es muy innovador incorporar en el tema de los derechos sociales el tema de los cuidados”, algo que viene de la composición paritaria de la Convención y que se relaciona “con la sobrecarga que tienen las mujeres en relación a los cuidados de adultos mayores, de personas no autovalentes, niños, el tema de los cuidados como un derecho social y un deber de la comunidad política” está afirmado de forma importante.

Demandas de la revuelta social

En cuanto a los temas de las demandas de la revuelta “no quedan completamente zanjados, porque la Constitución no hace políticas públicas, pero sí manda una señal de que son derechos sociales y por tanto deben de ser de carácter universal. Se habla de sistemas nacionales de salud, pensión, educación donde se busca fortalecer el rol público en esas tres áreas, y en ese sentido creo que las propuestas dan respuestas a las demanda del estallido pero no las dejan resueltas, abren el espacio para que a partir de la ley y políticas públicas y del proceso político normal se vaya avanzando” en ellas”, apuntala Heiss.

“Hay tres ámbitos de la protesta social, lo que tiene que ver con los derechos sociales (salud, pensiones, educación) que queda muy recogido en el capítulo de derechos fundamentales. Segundo con lo que tiene que ver con demandas asociadas con abuso de poder, hay bastante avance en políticas anticorrupción y probidad y tercero la crisis climática y las 'zonas de sacrificio' que se llaman que tienen relación con conflictos medioambientales en distintas partes del país y que están muy presentes en la Constitución”, afirma de su lado Fuentes.

Aspectos positivos y negativos

Para el académico de la Universidad Diego Portales, lo positivo del texto de la Convención es que sacaron el texto a tiempo, ajustándose al plazo de 9 meses prorrogable, tres meses más lo que supuso “muchas horas de trabajo y de dedicación”, jornadas maratonianas de votación y trabajar, incluso, fines de semana.

De su lado para Heiss, ha sido muy positivo el nivel de transparencia de una Convención que “trabajó a puertas abiertas, transmitiendo en directo las sesiones de comisiones y del plenario”, algo muy novedoso en la política chilena, afirma.

La parte negativa pasa para Fuentes, en varios escándalos, tensiones internas y amenazas verbales que “no ayudaron al espíritu republicano que debería tener” en ocasiones el organismo. Además, el académico señala una de las grandes cruces del organismo, que no llegó a entender bien la importancia de comunicar mejor su trabajo. La Convención “nunca logró comunicar bien el propósito, el objetivo y lo que estaba pasando dentro”.

Para la académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, lo más negativo fue en ocasiones “una actitud poco dialogante, a veces que ha perjudicado la imagen de la Convención, mostrando una incapacidad para ver al adversario como una figura que piensa distinto legítimamente”, aunque lo entiende como “parte natural de un proceso político de esta naturaleza”.

Sin embargo para ambos analistas el texto alcanzado si representa a una mayoría de los chilenos. “Debería representar a la mayoría pero si hay un sector que es la derecha que quedó poco representado en la Convención y que sus intereses no fueron tan tomados en cuenta, a nivel político la derecha queda menos reflejada en la Constitución”, analiza Fuentes.

“Esta nueva Constitución resuelve problemas del pasado, resuelve el problema de los amarres de la Constitución de 1980, abre la política a una posición mucho más mayoritaria, uno de los problemas de 1980 era el poco peso que tenían las mayorías, es una Constitución más democrática que contempla los derechos sociales y en ese sentido responde adecuadamente a las causas del estallido”, evalúa Heiss.

Aunque el lado negativo es que “abre problemas nuevos porque no sabemos cómo va a funcionar el Estado Regional, la justicia plurinacional. Es una ampliación democrática muy importante y eso va a traer nuevos desafíos que el sistema político del futuro va a tener que resolver, pero son desafíos que vale la pena enfrentar porque significa tener un sistema político más democrático y más legítimo”.

Veremos cómo lo interpreta la ciudadanía y cuál es su opción, 'apruebo' o 'rechazo', en el plebiscito del 4 de septiembre. Se van calentando los motores.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente