El incendio de Sierra Bermeja es más pequeño, pero peor que el de Navalacruz

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Madrid, 14 sep (EFE).- El incendio forestal del pasado mes de agosto en Navalacruz (Ávila) arrasó más de 22.000 hectáreas según datos del Ministerio de Transición Ecológica (MITECO), pero el de Sierra Bermeja (Málaga) es, de acuerdo con varias fuentes consultadas por Efe, peor, pese a haber calcinado "solo" 7.000 hectáreas.

Este segundo fuego, además de provocar una víctima mortal, ha sido el primero catalogado en la península Ibérica como "de sexta generación": un tipo de siniestro más peligroso que los incendios corrientes, entre otras cosas debido a la aparición de pirocúmulos o nubes de humo que se condensan sobre el fuego al ascender el aire caliente con vapor de agua y cenizas y, si llegan a desplomarse, el efecto es "como si lloviera fuego".

"El propio incendio es el motor" de esta calamidad, al generar "su propio espacio" con independencia de las condiciones circundantes, ha explicado el jefe de la Unidad de Defensa contra Incendios Forestales de Murcia (UDIF), Manuel Páez.

Para Páez, "tendemos a hablar de superficie afectada como si fuera el indicador principal de la gravedad o daño de los incendios, pero no tenemos que limitarnos a ese parámetro".

Y lo explica con un ejemplo: un fuego puede arrasar una superficie extensa de pastos, pero estos se regeneran al año siguiente y su pérdida no es tan transcendental para la biodiversidad como la que puede provocar otro más pequeño en una reserva con especies amenazadas.

En el caso de Sierra Bermeja, su radio de acción se ha concentrado en una zona rica en biodiversidad donde ha aniquilado "una cantidad importante" de pinsapos, una "pérdida muy grande" de una singularidad botánica incluida en el Libro Rojo de la Flora Andaluza, además de afectar a especies de fauna como el águila perdicera, el águila imperial ibérica o el quebrantahuesos, como ha confirmado la organización ecologista SEO/BirdLife.

Echando la vista atrás, un incendio que "también creó sus propias condiciones meteorológicas" según técnicos de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria fue el de Valleseco el año pasado, contra el cual los medios de extinción lucharon durante cuarenta días, aunque no pudieron impedir la destrucción de 10.000 hectáreas, conforme a datos de la ong WWF España.

También fue una "pesadilla" parecida la serie de fuegos de Galicia y Portugal en 2017 donde ardieron hasta 300.000 hectáreas, de las cuales 47.000 en tierras galaicas.

Según datos oficiales del MITECO, este verano se han quemado 75.547 hectáreas en España sin contar de momento con el incendio de Sierra Bermeja.

En total, a 5 de septiembre se habían producido un total de 19 Grandes Incendios Forestales (GIF), los que arrasan más de 500 hectáreas, y otros 7.244 siniestros, de los cuales 4.791 no pasaron de conatos.

Tras los confinamientos impuestos durante la pandemia y el progresivo retorno a cierta normalidad también en el mundo rural, los GIF se incrementaron el año pasado en un 35,7 % respecto al anterior, de acuerdo con la Memoria de la Fiscalía General del Estado sobre Medio Ambiente de 2020.

A día de hoy, el peor año del decenio sigue siendo 2012, cuando más de 12.300 incendios forestales aniquilaron 166.000 hectáreas.

(c) Agencia EFE

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