"Contar la verdad": el objetivo de una pequeña radio de refugiados sirios

Florent VERGNES
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Un programa de entrevistas en el estudio de la estación de radio Gardenya FM en el campo de refugiados de Arbat, a 20 km al este de Sulaimaniyah, la segunda ciudad más grande de la región autónoma del Kurdistán de Irak, el 3 de noviembre de 2020
Un programa de entrevistas en el estudio de la estación de radio Gardenya FM en el campo de refugiados de Arbat, a 20 km al este de Sulaimaniyah, la segunda ciudad más grande de la región autónoma del Kurdistán de Irak, el 3 de noviembre de 2020

En un diminuto y sombrío estudio, Shirin Mohamed presenta el informativo. Todas las noticias son sirias, al igual que los oyentes de Gardenya FM, una radio comunitaria que desea mantener los lazos entre los refugiados en el Kurdistán iraquí y sus familias en Siria.

Esta kurda, de 31 años, que partió de Qamishli en el noreste sirio en 2014 y anima la antena montada en Arbat, cerca de Sulaymaniya, en el noreste de Irak, fue maestra de escuela y finalmente se exilió para reunirse con su marido, que huyó para evitar el servicio militar impuesto por el régimen de Bashar al Asad.

"Cuando el grupo Estado Islámico (EI) irrumpió en el país, el servicio militar era sólo un pretexto para sofocar la rebelión" en el noreste kurdo, que reclama desde hace tiempo su autonomía, asegura a la AFP.

- Teléfonos celulares y falsa información -

Al igual que Shirin, la mayoría de los 9.056 residentes del campo de refugiados son kurdos sirios, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). La mayoría eligió Sulaymaniya porque sus familiares ya trabajaban allí antes de la guerra.

Shirin, que siempre soñó con convertirse en periodista, aprovechó la oportunidad cuando en 2018 la oenegé italiana UPP propuso formar periodistas para la pequeña radio comunitaria. Desde que salió al aire, lucha por la veracidad de la información. 

"El problema son las noticias falsas que difunde el régimen" a pesar que "todo el mundo tiene un celular y puede leer todo y lo contrario sobre Siria", explica.

Fuera del estudio, entrevista cada día a refugiados para "dar información real a los que se han quedado en el país a través de nuestra página de Facebook, para que nuestras familias vean que no vivimos en tiendas de campaña".

- ¿Para qué regresar? -

Con un paso alegre, Khalil recorre las calles del campo de refugiados con una chaqueta con el nombre de la radio en su espalda. Todo el mundo lo conoce. "Así es como se hace una red", explica este ex profesor de inglés a Yusef, de 19 años, el joven aprendiz que corre detrás de él. 

Khalil, oriundo de Amuda en el noreste sirio, se apoya sobre todo en los que van y vuelven clandestinamente para ver a sus familias. Es el caso de Goran, pizzero del campamento, que el dúo entrevista hoy.

Después de responder a las preguntas, el hombre, cubierto de harina, pregunta si el puesto fronterizo está cerrado. "Con el covid-19, ya no se sabe. La radio nos puede decir cada día cómo están las cosas", afirma a la AFP Goran, que va regularmente a Siria para llevar víveres a su mujer.

"¿Para qué regresar? No hay electricidad, ni salario. El dólar está a una tasa exorbitante. Aquí hay trabajo", explica.

Como la gran mayoría de las casas del campo de refugiados, su pizzería es de piedra. A partir de 2017, los habitantes dejaron las tiendas para construir casas, previendo un largo exilio.

Hasta la fecha, ninguna familia volvió definitivamente a Siria, asegura el ACNUR. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 40% de los 230.000 refugiados sirios en Irak siguen viviendo en campamentos, principalmente en Kurdistán.

Damasco, que cuenta con 5,5 millones de refugiados, organiza el miércoles y el jueves una conferencia para alentar su regreso.

Sin embargo, la infraestructura sigue siendo insuficiente. Además, las familias que regresan no estarían seguras, aseguran los defensores de los derechos humanos. 

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