La contaminación brutal por plásticos en este país está causando problemas de energía

El Kivu es uno de los grandes lagos de África. Se ubica en el centro del continente y sirve como frontera natural entre la República Democrática del Congo y Ruanda. De hecho, es tristemente recordado por ser uno de los lugares al que se arrojaron muchas de las víctimas del genocidio que sufrió este país en 1994.

Casi tres décadas después de aquello, las aguas del lago Kivu acumulan tal cantidad de plásticos que se están produciendo problemas de suministro energético en la República Democrática del Congo. Los desechos, directamente arrojados al lago o arrastrados por las habituales lluvias de esta región africana, están bloqueando las turbinas de la planta hidroeléctrica más grande del este del país, la Ruzizi I.

Esta planta hidroeléctrica se encuentra en el río Ruzizi, efluente del Kivu, y una de sus cuatro unidades lleva meses sin funcionar. Ya se han producido cortes en ciudades cercanas como como Bukavu y Uvira y la situación podría empeorar. Mientras, trabajadores de la central y otras empresas tratan de retirar los plásticos del lago.

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