Consuelo, alimentos y abrigo para los sintecho en plena ola de frío

Almería, 19 ene (EFE).- Una persona puede acabar por muchos motivos sin nada y en la calle, pero algo en común entre los sintecho es que se ven expuestos de mayor manera a los peligros que conllevan fenómenos como una ola de frío, algo que intentan paliar en la medida de lo posible unos 80 voluntarios de Cruz Roja en Almería, que ofrecen a estas personas alimentos, abrigo y compañía.

Voluntarios como César, Teresa, Juanjo y Lola, a los que EFE ha podido acompañar durante la noche de este miércoles en un recorrido por la capital almeriense en el que surgen unos vecinos ignorados durante el día y a los que se ofrece ropa de abrigo, productos de higiene, bebida caliente y los recursos con los que cuenta la ONG para intentar hacer más llevaderas las bajas temperaturas.

Personas que duermen en cuevas o resguardados tras un banco junto a una gasolinera, como Juan Ángel, que desde hace un año pernocta en este entorno.

O como Christian, un varón llegado a la provincia desde Málaga, que esta misma noche ha recibido la atención de otro colectivo humanitario. En otro parque urbano revela que llegó hace tres semanas a la capital, ya que antes se encontraba por el Levante de la provincia, y que tuvo que dejar los soportales en los que pasaba la noche hace poco porque lo echó "la Policía”.

También pueden aparecer en aparcamientos de superficies comerciales, en cajeros o en cualquier lugar que les permita dormir con un mínimo de intimidad. Como explica uno de los voluntarios, César Mateos, “la mayor parte de personas que están en la calle se esconden con el frío en lugares en los que es difícil llegar a ellos”.

El voluntario asegura que en la calle hay todo tipo de personas, así como que varía según la estación. “En primavera y verano, que hay más pateras, suele haber muchos subsaharianos y norteafricanos, pero normalmente está todo muy mezclado”, apostilla.

Sobre los equipos que intentan mejorar la situación de los sintecho, dice que el perfil de sus miembros es “muy variopinto”, ya que hay jubilados que quieren aprovechar su mayor disponibilidad de tiempo para devolver a la sociedad lo que han recibido de ella, u otros como él que trabajan y consideran tener la “obligación moral” de hacerlo.

UNA PREPARACIÓN PREVIA

Pero para poder coger el coche y comenzar el reparto, es necesario prepararlo todo de forma previa, una labor que comienza una hora antes en el Centro de Atención Social de Almería (CASA) de Cruz Roja en el barrio de Piedras Redondas, Matilde ‘Mati’ Cobo es voluntaria y referente de la UES (Unidad de Emergencia Social) de la ONG, y dirige todos los preparativos.

“Atendemos a las personas más vulnerables que se encuentran en situación de calle, que duermen en la calle (...) Con la ola de frío que viene estamos sacando más ropa de abrigo (…) Hay mantas y sacos de dormir. Damos caldo caliente y café con leche”, explica Mati.

“Tenemos dos rutas para abarcar más (...) La ruta interior y la ruta de playa (…) Vamos atendiendo una media de 40 personas por noche y salida por cada ruta, en total unas 80 personas (…) Nuestra labor es hacer de puente entre las personas que duermen en la calle y el CASA de Cruz Roja (…) para que puedan tener una vida más normalizada”, señala.

UN EQUIPO MULTIDISCIPLINAR

Fátima Cayo, responsable del Programa de Personas sin Hogar de Cruz Roja en Almería, informa de que se llevan a cabo tres salidas en la capital, los lunes, miércoles y sábados, y destaca que sirven como “acercamiento” a estas personas en situación de calle.

Cayo precisa que distintos profesionales trabajan en la problemática de cada usuario, en un espacio “alternativo a la calle” y en el que también pueden refugiarse durante el día del frío.

Concreta que unos 80 voluntarios salen a la calle en Almería a ayudar a unas 800 personas sin techo en la provincia, y manifiesta que para hacerlo lo primero este tener “ganas de participar” y “calor humano”, ya que Cruz Roja ofrece una formación específica para atender a este colectivo, además de otra para poder manipular alimentos, por ejemplo.

También apunta que a raíz del covid-19 “se ha notado un aumento considerable de personas en situación de calle”, pero insiste en que no hay un perfil determinado y que estos recursos se ofrecen “independientemente” de que cada persona quiera contar su experiencia vital o no. “No partimos de un patrón o una generalidad (…) Cada persona trae su mochila o problemática”, asegura.

Por Miguel Martín Alonso

(c) Agencia EFE