Consiguen la observación más detallada del gran agujero negro en el centro de nuestra galaxia

 Vista en Rayos X de la región Sagitarius A, donde se aloja el agujero negro en el centro de nuestra galaxia | imagen Chandra X-Ray Observatory.

Hace algo más de cuatro décadas, en febrero de 1974, dos astrofísicos del National Radio Astronomy Observatory (NRAO) sacudían el mundo de la astronomía al descubrir los rastros de lo que parecía ser un enorme agujero negro en el mismo centro de nuestra galaxia, en una vasta región conocida como Sagitario A. Cada observación y estudio que se han publicado desde aquel día apuntan a que, en el centro de nuestra Vía Láctea, se encuentra un gran agujero negro al que denominan Sagitario A* (SgrA*).

Exceptuando los pocos casos de cuerpos cercanos a los que podemos enviar una sonda a explorar, la mayor parte de la astronomía se basa en el estudio de la luz que recibimos de otras estrellas y galaxias. Esto hace que, por su propia naturaleza, los agujeros negros sean los objetos más difíciles de detectar y estudiar. Explicado de una manera simple, los agujeros negros son fenómenos tan masivos que su gravedad atrapa todo lo que se acerca a su campo de atracción, incluyendo la propia luz.

A primera vista puede parecer paradójico, pero lo cierto es que estudiar nuestra propia galaxia es mucho más difícil que estudiar galaxias mucho más lejanas. De esta manera, y a pesar de que todas las evidencias parecen confirmar que la mayoría de las galaxias poseen un agujero negro en su interior, debido a una extensa nube de gas, nos resulta más difícil estudiar nuestro propio agujero negro (SgrA*) que el de otras galaxias.

Sin embargo, esta misma semana un equipo internacional de astrónomos y gracias a una red global de instrumentos de interferometría repartidos por todo el planeta, han conseguido atravesar esas nubes de gas y obtener las observaciones más detalladas del agujero negro supermasivo que se aloja en el centro de nuestra galaxia.

Representación artística de un agujero negro y sus chorros de plasma | imagen NASA/JPL

Por supuesto, los agujeros negros no se pueden “ver” puesto que no dejan escapar ni siquiera la luz, pero durante las últimas décadas hemos descubierto que, alrededor de estos fenómenos masivos, se reúne una gran cantidad de materia y radiación con exceso de momento angular que sale disparada en forma de “chorros”. Esos “jets” compuestos de plasma escapan del agujero negro a velocidades enormes, cercanas a la velocidad de la luz, produciendo además potentes emisiones de radio que representan una buena pista para detectar los escurridizos agujeros negros.

Estas fuentes de radio procedentes de Sagitario A* nos indican que es el agujero negro supermasivo más próximo a nuestro planeta y que posee una masa de aproximadamente cuatro millones de soles. Es un objeto enorme, sin embargo las distancias que nos separan de él también lo son, así que poder estudiarlo sería, utilizando un símil comprensible, como intentar analizar desde la Tierra una pelota de tenis situada en la superficie de la Luna.

Resumiendo este enorme desafío tenemos que los agujeros negros atrapan la luz en su interior, están muy lejos de nosotros, es mucho más difícil estudiarlos en el centro de nuestra propia galaxia y para redondear todas estas complicaciones, además una gran nube de gas nos impide obtener observaciones nítidas.

Diversas imágenes de SgrA*: simulación a 86 GHz (superior izquierda), simulación con los efectos del centelleo interestelar (superior derecha), como se ve en el cielo a partir de las observaciones recientes (inferior derecha) y la observada con su aspecto real después de eliminar los efectos del centelleo interestelar | Traducción de SINC sobre una infografía de la a red Global de VLBI Milimétrica (GMVA) junto con ALMA, S. Issaoun et al.

Los resultados del trabajo, publicados hace solo unos días, en el primer número de este año del Astrophysical Journal, representan los más detallados de Sagitario A* que tenemos hasta ahora y han utilizado técnicas de interferometría en numerosos instrumentos repartidos por todo el planeta (red Global de VLBI Milimétrica, GMVA), incluyendo el poderoso sistema de antenas de ALMA, en Chile.

Muchas webs han publicado (de manera bastante sensacionalista) que el agujero negro de nuestra galaxia “apunta su rayos directamente hacia la Tierra”, pero en realidad este hecho representa algo positivo porque nos facilita su estudio. Parece que la suerte nos sonríe en esta ocasión porque las emisiones de radio procedentes de Sagitario A*, a pesar de tener un diámetro muy limitado, están orientadas en nuestra dirección, algo que ha sido de gran ayuda y que permite a los astrofísicos ser optimista en futuras observaciones y estudios utilizando esta gran red de antenas y radiotelescopios.

Referencias científicas y más información:

Issaoun, M. D. Johnson, L. Blackburn, S. S. Doeleman, et al. “The Size, Shape, and Scattering of Sagittarius A* at 86 GHz: First VLBI with ALMA” The Astrophysical Journal, Volume 871, Number 1, DOI:10.3847/1538-4357/aaf732

By Amber Jorgenson “Radio Jets from the Milky Way’s Black Hole Could be Pointing Right at Earth” D-Brief Discover Magazine

Agencia SINC “Cómo levantar el velo que cubre el agujero negro de nuestra galaxia