Los conservadores de Alemania, al borde de la implosión por la sucesión de Merkel

Mathieu FOULKES
·3 min de lectura

La guerra fratricida entre el poco querido Armin Laschet, líder de la CDU, y el popular dirigente bávaro Markus Söder amenaza con quebrar las filas de los conservadores alemanes, desgastados por el poder y el fracaso de Angela Merkel para preparar su sucesión.

Los dos candidatos declarados a la cancillería continúan con sus discusiones "muy confidenciales" este sábado, con el fin de alcanzar "un acuerdo este fin de semana", indicó a la AFP una fuente de la CDU.

Sobre el papel, la situación es bastante favorable para los conservadores, a menos de seis meses de las elecciones legislativas, que supondrán el fin de la era Merkel: la Union conservadora CDU-CSU sigue liderando los sondeos, con alrededor del 28% en intención de voto, por delante de los Verdes (20%).

La derecha, que lleva 16 años en el poder, cuenta sobre todo con Söder, ministro-presidente de Baviera, un dirigente con muy buena puntuación en los sondeos, gracias en parte a su gestión prudente de la pandemia.

Sin embargo, Söder tan solo está al frente de la CSU, un pequeño partido regional aliado de la CDU, que domina, con los socialdemócratas del SPD, la vida política alemana desde la posguerra.

Armin Laschet, presidente de la CDU desde enero, no está dispuesto a hacerse a un lado.

En los últimos días, emprendió "lo que probablemente sea la lucha por el poder más feroz y más abierta que hayan conocido esos dos partidos hermanos" desde 1980, cuando Franz Josef Strauss (CSU) dominó sobre Ernst Albrecht, de la CDU, indicó el semanario Der Spiegel, que advirtió que las heridas "no cicatrizarán tan rápido".

La cota de popularidad de Laschet es muy baja: solo el 15% de los alemanes y el 17% de los simpatizantes conservadores lo consideran un buen candidato, frente al 44% y 72% respectivos de su rival, según un sondeo de Infratest-Dimap publicado el viernes.

Laschet, un experiodista que dirige la región más poblada de Alemania, Renania del Norte-Westfalia, un bastión socialdemócrata, desde 2017, pensaba que lo más difícil en su carrera por la candidatura había quedado atrás cuando el "presidium" de su partido le dio su apoyo el pasado lunes.

- Un agravio -

Pero Markus Söder, que durante mucho tiempo sostuvo que su lugar estaba en Múnich y no en Berlín, no quiso abandonar, asegurando que la "base" de los militantes le respalda, y se lanzó a recabar apoyos entre los diputados conservadores.

El bávaro quiere celebrar una reunión del grupo parlamentario el próximo martes para conseguir que la elección del candidato se haga por votación.

Varios de los diputados que le apoyan empezaron a recabar firmas el viernes con este fin, seguros de que Söder saldría vencedor en esa eventual consulta.

Si al final fuera candidato del bloque y si resultara ganador el 26 de septiembre, Söder se convertiría en el primer canciller miembro de la CSU.

En cambio, Laschet, apoyado por los barones de su partido, espera que la decisión se tome más rápidamente, antes del lunes. Suele incidir en que las encuestas son muy fluctuantes e insiste en que su contrincante es muy dado a cambiar de opinión.

La CDU se juega mucho en este caso.

Terminar difuminándose detrás de la CSU, una formación mucho más pequeña, supondría un serio agravio para sus responsables y para sus cerca de 400.000 afiliados.

La derecha alemana solo presentó a un candidato de la CSU en dos ocasiones, en 1980 y en 2002, y las dos se saldaron en fracaso.

mat-dac/jvb/me