Conocer lo que pasa cuando tiras restos de comida en el campo te hará dejar de hacerlo inmediatamente

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SOCHI, RUSSIA - OCTOBER 6, 2021: A tourist enjoys hiking in the mountains at the Krasnaya Polyana Resort. Dmitry Feoktistov/TASS (Photo by Dmitry Feoktistov\TASS via Getty Images)
(Photo by Dmitry Feoktistov\TASS via Getty Images)

Pocas cosas hay más agradables que parar durante una ruta de montaña, en un paraje idílico, y tomarse un puñado de frutos secos, una pieza de fruta, echar un trago al agua, y seguir adelante con la ruta. Generalmente - al menos así prefiero pensarlo - no dejamos tirados envoltorios en el campo. Pero ¿qué hacemos con la piel del plátano, la monda de la mandarina o las pasas que no nos vamos a tomar?

Pues tirarlos, ¿no? A fin de cuentas, son biodegradables, todo productos naturales. Como mucho, esconderlo un poco por aquello de la contaminación visual. El problema es que esta idea, que está muy extendida, ni es del todo cierta ni tiene todo en cuenta.

Empezando por lo de "natural". Claro que la piel del plátano es natural, y la de la naranja o la monda de la manzana. Pero no vienen solas. Raro es que estas frutas no hayan sido tratadas con pesticidas, conservantes u otros químicos.

Y aunque no lo fuesen, eso no significa que no provoquen problemas para la fauna local. Si pensamos en zonas de montaña, por lo menos en la península, no creo que se nos vengan a la cabeza precisamente plataneros o naranjos. Y la fauna está adaptada a consumir lo que tiene a su alrededor, no cualquier cosa.

Venga, pongamos que nadie se lo come. Que se degrada. Porque, total, no va a tardar mucho, ¿no? Este es otro concepto erróneo muy habitual. Porque sí que tardan en degradarse mucho tiempo. Porque las condiciones en zonas naturales no son como en las compostadoras: en la montaña no hay humedad y temperatura constantes, ni se mantienen condiciones de oxígeno, ni un largo etcétera.

La cosa se complica aún más si esta basura se deja siempre en los mismos lugares. En zonas de merenderos o miradores, donde se concentra más gente. Porque al final la fauna se lo aprende, y esto modifica su comportamiento. Los animales se acostumbran a acudir a ciertas zonas para conseguir comida, lo que cambia sus patrones de movimiento por el medio...y los pone en contacto entre especies, lo que puede generar conflictos.

¡Ah! Y que no todas las especies que se acercan a comer la basura de los humanos son, por decirlo de un modo simplista, pacíficas. Sin contar con que algunas pueden tener enfermedades que se pueden transmitir a los humanos.

Así que lo mejor que se puede hacer es seguir los principios del movimiento "Leave No Trace". Que nada que no estuviese ya en el medio siga allí cuando te vayas, que todo lo que ya hubiese siga estando, y que se note lo mínimo posible tu paso por allí.

Y la basura, en una bolsita y al contenedor cuando vuelvas a la civilización.

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