Conmoción en Alemania por la muerte de un niño al que empujaron a las vías del tren

Un tren en la estación central de la ciudad alemana de Fráncfort, el 29 de julio de 2019

Alemania seguía conmovida este miércoles por la muerte de un niño de 8 años, al que empujaron bajo un tren el lunes, mientras las autoridades suizas buscaban al sospechoso del caso, un eritreo aquejado de problemas psiquiátricos.

El lunes, el sospechoso -de 40 años, casado y padre de tres hijos- llegó a Fráncfort en tren desde Basilea, en Suiza, y se escondió detrás de un pilar de la estación alemana. Cuando llegó un tren, empujó al niño y a su madre, de 40 años, a las vías. El chico murió y su madre logró escapar por poco.

También intentó empujar a "otra mujer" de 78 años contra el convoy, pero ésta no cayó a las vías, aunque sí que resultó herida, indicó la fiscalía alemana.

El hombre no estaba "ni alcoholizado ni drogado", subrayó la policía alemana. Su gesto "hace pensar en un problema psiquiátrico" y el sospechoso será "sometido seguramente a un examen" para evaluar su grado de juicio, explicó una portavoz de la fiscalía.

Por su parte, la policía suiza indicó que el hombre había seguido este año un tratamiento psiquiátrico.

El martes, durante todo el día, los ciudadanos depositaron velas, flores y peluches en el andén de la estación de Fráncfort donde se produjo la tragedia.

Por su parte, la ultraderecha alemana se sirvió de este caso y de otro similar ocurrido hace unos quince días en el oeste del país, para denunciar la política migratoria del Gobierno de Angela Merkel, que considera demasiado laxa.

El sospechoso de la muerte del niño no fue controlado cuando entró en Alemania, pese a que la policía suiza había emitido órdenes de búsqueda contra él.

En el otro caso, el presunto asesino es oriundo de Serbia.

Según indicó este miércoles el jefe de la policía nacional alemana, Dieter Rommann, el sospechoso está siendo buscado por las autoridades suizas a causa de unas agresiones ocurridas el 25 de julio en ese país, donde vivía desde 2006.

Ese día, el hombre "amenazó con matar a su vecina con un cuchillo, intentó estrangularla y luego la encerró en su casa antes de huir", declaró Romann. Además, tuvo un acceso de ira sin razón aparente, encerró a su esposa a sus tres hijos de 1, 3 y 4 años en el apartamento familiar.