¿Por qué congelar tu caca podría salvarte la vida?

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El descubrimiento de la penicilina marcó un antes y después en la historia de la medicina (¡gracias, Fleming!). Los antibióticos han salvado millones de vidas y han conseguido curar enfermedades que antes eran potencialmente letales. Sin embargo, estos maravillosos fármacos corren el riesgo de morir de éxito.

Su utilización masiva ha contribuido a la aparición de bacterias superresistentes que se han convertido en una de las mayores amenazas para la salud mundial. No es ninguna exageración: la OMS estima que las resistencias a antibióticos ya matan a 700.000 personas cada año y el informe O'Neill de 2014 prevé que serán la primera causa de muerte para el año 2050.

Ante este perturbador escenario se está planteando una solución tan escatológica como prometedora: que congelemos nuestra caca. Vale, no suena apetecible, pero podría salvarte la vida en el futuro...

Los trasplantes de materia fecal podrían tener un papel relevante en el tratamiento de numerosas afecciones provocadas por bacterias que se han hecho superresistentes por efecto de los antibióticos. Imagen vía Getty.
Los trasplantes de materia fecal podrían tener un papel relevante en el tratamiento de numerosas afecciones provocadas por bacterias que se han hecho superresistentes por efecto de los antibióticos. Imagen vía Getty.

Nuestras heces son mucho más que materia de desecho: en cada caca que soltamos al mundo podemos encontrar una muestra de los millones de microorganismos que habitan en nuestro intestino y que conforman nuestra microbiota. Pero no te asustes: la mayoría son bacterias que no solo son inofensivas, sino que además son imprescindibles para nosotros y participan en numerosos procesos metabólicos.

Mantener un buen equilibrio entre las distintas especies que conforman nuestra microbiota es fundamental, no solo por las funciones que desempeñan en nuestro organismo, sino porque su presencia impide que proliferen otras especies de bacterias que sí son patógenas y pueden darnos muchos quebraderos de cabeza.

Uno de estos molestos patógenos es Clostridioides difficile, una bacteria que causa infecciones en el colon y que puede ser bastante tediosa de eliminar. Sin embargo, cada vez es más frecuente recurrir a un procedimiento que ayuda a combatir esta infección y a restablecer el equilibrio de nuestro intestino: el trasplante de microbiota fecal.

Efectivamente, por muy raro que suene, se trata precisamente de un trasplante de caca… y funciona. Una vez tratada la infección con antibióticos, se introducen heces saludables para que las bacterias “buenas” colonicen el intestino e impidan que las “malas” vuelvan a colonizarnos.

Clostridioides difficile con microscopio electrónico de barrido. Imagen vía Getty.
Clostridioides difficile con microscopio electrónico de barrido. Imagen vía Getty.

Bancos de heces para asegurarse un futuro tratamiento

El papel de la microbiota en nuestra salud general parece ser más importante de lo que pensábamos. A medida que se van descubriendo nuevas implicaciones de las bacterias en nuestro bienestar, los científicos esperan que los trasplantes de heces puedan ser útiles para tratar diversos problemas de salud.

Uno de los inconvenientes de estos trasplantes es que es difícil predecir los efectos globales que pueden tener las heces de un donante en el receptor. Por eso muchos científicos abogan por el trasplante autólogo, esto es, utilizar heces sanas del propio paciente. Pero claro, para que esto sea posible hay que recoger dichas heces antes de ponerse enfermo.

Esto es precisamente lo que propone un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard y del Hospital Brigham and Women’s: que la gente congele una muestra de caca para almacenarla en un banco de heces y poder recurrir a ella en un momento de necesidad.

En un artículo publicado en la revista Trends in Molecular Medicine estos científicos sostienen que los trasplantes autólogos de materia fecal podrían ayudar a tratar enfermedades como el asma, la esclerosis múltiple, la enfermedad inflamatoria intestinal, la diabetes, la obesidad e incluso las enfermedades cardíacas y el envejecimiento.

Las infecciones resistentes a antibióticos son una de las mayores amenazas a la salud global. Imagen vía Getty.
Las infecciones resistentes a antibióticos son una de las mayores amenazas a la salud global. Imagen vía Getty.

Aunque es una idea prometedora, todavía hay algunos retos no resueltos: en primer lugar, hay que asegurarse de que las bacterias sigan siendo viables durante años. Por otro lado, es necesario crear un sistema de almacenamiento asequible para que todo el mundo tenga acceso a este procedimiento y no se convierta en otro privilegio exclusivo de los ricos, como ya sucede con todo lo relacionado con la salud en Estados Unidos.

Científicos de todo el mundo están inmersos en una búsqueda contrarreloj de nuevos compuestos capaces de aniquilar a las bacterias más obstinadas y también se investigan otras posibles vías de ataque como el empleo de bacteriófagos, virus capaces de infectar y destruir a las bacterias. Entretanto, es imprescindible hacer un uso racional de los antibióticos que tenemos: ¡recuerda tomarlos únicamente bajo prescripción médica y cumplir el plazo de tratamiento indicado!

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