Los confinamientos por COVID-19 incrementan otra grave epidemia: la miopía en niños

Javier Peláez
·4 min de lectura
En algunos países asiáticos la miopía en niños y jóvenes supera el 90% y la OMS reconoce que en solo unas décadas, la mitad de la población mundial podría sufrir miopía
En algunos países asiáticos la miopía en niños y jóvenes supera el 90% y la OMS reconoce que en solo unas décadas, la mitad de la población mundial podría sufrir miopía

Han pasado ya seis años desde que, en marzo de 2015, publicamos en esta misma sección de ciencia en Yahoo un artículo titulado “El mundo vive una grave epidemia de miopía”. Por aquel tiempo, la propia revista Nature lo calificaba como “epidemia” y advertía que en algunos estados asiáticos el porcentaje de jóvenes con miopía alcanzaba o superaba el 90%. El fenómeno era imparable y en países concretos, como Corea del Sur y especialmente su capital Seúl, la miopía en jóvenes y niños se sitúa en un desconcertante 96%.

¿Qué estaba ocurriendo?

Para conocer la respuesta debemos trasladarnos a la década de los ’90 para visitar unas escuelas religiosas en Israel conocidas como Yeshivas, donde los adolescentes pasan horas y horas estudiando los textos sagrados como la Torá o el Talmud. La miopía es un defecto de refracción en nuestra visión que deriva en dificultades para enfocar correctamente los objetos lejanos que se muestran borrosos y con poca definición. Las causas de este error refractivo son principalmente genéticas por lo que resultó toda una sorpresa descubrir que los alumnos de estos colegios religiosos mostraban tasas de miopía significativamente más altas que el resto de jóvenes en otros centros educativos.

En 1993, un estudio publicado en la revista Pediatric Ophthalmology resolvía el enigma: los estudiantes de esas escuelas pasaban más horas en el interior de las aulas leyendo textos sagrados y mucho menos tiempo al aire libre. Era la primera evidencia de que, además de las razones genéticas de la miopía, existía un importante componente medioambiental que influía en el desmesurado aumento de casos, sobre todo en niños y jóvenes. Durante los siguientes años, muchos estudios confirmaron esta idea, y consecuentemente, también encontraron la solución: Las actividades al exterior reducen la prevalencia de miopía en niños.

Volvemos a la actualidad, regresamos a nuestros días de encierros domiciliarios y confinamientos por la pandemia de COVID-19 y una pregunta surge de manera natural: ¿Cómo habrán influido en este problema todos estos meses de reclusión en casa? La cuestión cobra una mayor repercusión sobre todo en los niños más pequeños (de seis a ocho años) ya que se encuentran en una etapa fundamental para el desarrollo de la miopía y, por tanto son más sensibles a los cambios ambientales que los mayores. Cuando las comenzaron las cuarentenas en muchos países, no teníamos datos ni existían estudios pero algunos expertos ya intuían que la relación entre confinamientos y salud visual no sería positiva: en mayo de 2020, la revista Optometría publicaba un artículo titulado “COVID-19: sudor, lágrimas… ¿y miopía?”.

Las primeras respuestas que resuelven el enigma han empezado a llegar esta misma semana. La revista JAMA Ophthalmol ha publicado un gran estudio internacional en el que han participado departamentos de oftalmología de las universidades de Atlanta o Michigan en Estados Unidos y la Universidad Médica de Tianjin, de China. El trabajo publicado incluye 194.904 pruebas de fotoprotección realizadas más de 120.000 niños de edades comprendidas entre los 6 y los 13 años.

Los resultados son bastante claros y los autores concluyen que los meses de confinamiento, por la crisis sanitaria causada por el coronavirus, han desplegado “un cambio sustancial en la miopía de los niños (-0,3 dioptrías), especialmente para niños de seis a ocho años”. Con la debida cautela, los autores esperan que estudios posteriores confirmen sus datos que, por ahora, indican que la prevalencia de la miopía aumentó de 1,4 a 3 veces en 2020, en comparación con los 5 años anteriores.

Para finalizar, los autores del estudio publicado recuerdan que la miopía es un problema de salud importante en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud estima que la mitad de la población podría ser miope en 2050 y una de las causas directas se relaciona con el “tiempo insuficiente dedicado a actividades al aire libre, un factor de riesgo importante para el desarrollo de la miopía”. También dedican un párrafo para recordar que, aunque los niños son los más perjudicados, los adultos también pueden verse afectados por la falta de actividades exteriores, haciendo mención expresa a las largas jornadas en entornos laborales interiores.

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Referencias científicas y más información:

Jiaxing Wang, Xuehan Qian, et al. “Progression of Myopia in School-Aged Children After COVID-19 Home Confinement” JAMA Ophthalmol. (2021) DOI:10.1001/jamaophthalmol.2020.6239