La Confederación Europea de Sindicatos pide que se regule la temperatura máxima para trabajar

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La Confederación Europea de Sindicatos pidió este lunes una ley para proteger a los trabajadores de las temperaturas extremas.

Carpinteros, agricultores o jardineros trabajan a diario en el exterior soportando las olas de calor y sufren las consecuencias: mareos, dolores de cabeza, pero también pérdida de conocimiento y hasta la muerte.

Para evitar este tipo de accidentes, la confederación europea de sindicatos aboga este lunes por una ley que fije una temperatura máxima en el trabajo, aplicable a todo el continente.

Por el momento, sólo seis países han adoptado una ley en este sentido. En Hungría, la temperatura debe ser inferior a 31 grados para un trabajo que exija estar parado. En Bélgica, se imponen 29 grados. En Letonia y Eslovenia: 28 grados en el interior. Y en Montenegro, 28 grados en el exterior. En España, la temperatura máxima debe ser de 27 grados, pero esto no se aplica a todos los trabajadores, ni a todos los lugares de trabajo.

Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud, la temperatura óptima para trabajar está entre los 16 y 24 grados. Según un estudio, cuando se superan los 30 grados, el riesgo de accidentes laborales aumenta hasta un 7%. Al superar los 38, esta probabilidad crece hasta el 15%.

Por eso, para la federación, es importante actuar ante la intensificación de la crisis climática. Olas de calor, incendios violentos. Fenómenos sin precedentes que han azotado a Europa este año, causando la muerte de dos personas en España la semana pasada.

En Francia, donde no se aplica ninguna legislación en este sentido, 12 personas murieron por accidentes laborales relacionados con el calor en 2020.

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