‘Condenadas en Gaza’: la doble pena para las mujeres enfermas de cáncer

En la franja palestina de Gaza, la vida de las mujeres con cáncer depende de un papel, una autorización del Gobierno de Israel para que puedan salir de este enclave bloqueado desde el 2007 y recibir tratamiento en hospitales de Cisjordania o Jerusalén Este. El 40% de las solicitudes son rechazadas sin motivo. En Escala en París hablamos con la periodista española Beatriz Lecumberri, coautora del documental ‘Condenadas en Gaza’, que cuenta la historia de cinco mujeres gazatíes enfermas de cáncer.

La periodista de la agencia de noticias AFP ha sido corresponsal y enviada especial en varios lugares del mundo como Brasil, Venezuela, Líbano, Irak o Israel, desde donde también ha colaborado para Radio Francia Internacional. De su paso por Jerusalén, salió este proyecto: contar el calvario que sufren las mujeres en Gaza para poder acceder a la quimioterapia o radioterapia.

Un proyecto realizado con otra periodista española, Ana Alba, periodista del diario El Periódico, también corresponsal en Jerusalén y que no pudo ver terminado el trabajo porque se da la terrible circunstancia de que murió de cáncer a los 48 años de edad en 2020. A ella, Beatriz Lecumberri le dedica este poderoso trabajo en el que, sin voz en off, el espectador va siguiendo el periplo de unas mujeres cuyo tratamiento y supervivencia depende de un documento.

“Queríamos hablar de los enfermos de cáncer porque, a diferencia de otros enfermos, ellos tienen que pedir muchos permisos porque la curación depende de la periodicidad del tratamiento y segundo, teníamos muy claro, que tenía que ser la historia de las mujeres porque además de todo el camino de obstáculos y el drama que sufren los hombres, las mujeres tienen una traba adicional y es que al ser Gaza una sociedad tan conservadora, ellas se ven marginadas, pueden perder su trabajo o incluso ser abandonadas por sus maridos”, explica Beatriz Lecumberri.

La concesión de permisos es arbitraria

En la franja de Gaza viven 2 millones de palestinos. El enclave está bloqueado desde 2007 por Israel, quien considera grupo terrorista al partido en el poder, Hamas, al igual que lo hacen la Unión Europea y Estados Unidos. Para salir se necesita la autorización del gobierno israelí.

“Es importante entender que estas personas están pidiendo simplemente un permiso para que Israel les abra las puertas y puedan acceder a través de una precaria seguridad social palestina a un tratamiento en hospitales palestinos”, aclara.

La concesión de estos permisos es muy aleatoria. En el documental está el ejemplo de dos hermanas, las dos enfermas de cáncer. A una le conceden el permiso, pero a la otra no. “La gente no sabe por qué se les concede o no los permisos. En la mayoría de los casos no reciben ninguna respuesta”, subraya. “El caso de las dos hermanas es muy revelador para mostrar que realmente no saben, incluso la que puede salir se siente culpable, la falta de transparencia aumenta la angustia”, añade.

La radioterapia, material de guerra para Israel

El tratamiento no llega por muchas razones, pero principalmente por el bloqueo israelí. “Ese bloqueo que impone desde hace 15 años hace que muchos tratamientos no entren porque se considera que pueden tener un doble uso, un uso bélico, es el caso de la radioterapia, que es esencial para tratamientos posteriores a una operación de cáncer de mama”, cuenta la periodista.

Pero esa no es la única razón. Las rivalidades entre las diferentes facciones palestinas no ayudan. “Hay falta de comunicación, mucha cacofonía y por lo tanto a veces la quimioterapia tampoco llega de Ramala”, agrega Lecumberri.

Repudiadas por tener cáncer

A parte de esta privación del derecho a poder ser atendidas y recibir un tratamiento, está el estigma que viven estas mujeres. Tener cáncer en Gaza es sinónimo en ocasiones de rechazo social, de que tu marido te abandone o que incluso pierdas el trabajo. “A nosotras nos pareció muy importante hablar de esto, no tan conocido y que hace 20 años no pasaba”, explica la autora del documental.

“Esa cerrazón favorece este tipo de comportamientos y de reacciones sociales. Hay una chica en el documental cuyo marido la abandonó porque su marido la consideraba deforme. Durante el rodaje del documental, vimos cómo algunas personas la paraban por la calle y le decían: ‘oye pues te veo muy bien, me habían dicho que estabas deformada’, es realmente como una cruz, el cáncer, sobre todo el ginecológico, que a ojos de la sociedad te puede hacer menos mujer”, dice Beatriz Lecumberri que denuncia además que ese miedo al rechazo está provocando que muchas mujeres no acudan al médico y que se retrase su diagnóstico.

El documental ‘Condenadas en Gaza’ ha sido premiado con el Premio Cine Invisible ‘Film Sozialak’ del Festival Internacional de Cine Invisible de Bilbao.

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