Condenada una tintorería por encoger el vestido de novia de una clienta

Ocurrió después de la boda. Ella llevó su vestido de novia para que se lo limpiasen y cuando regresó por él observó que este había encogido de una manera un tanto extraña. En la tintorería no aceptaban el error y la clienta recurrió a la justicia. Dos años después del incidente, como recoge ahora El Confidencial, el juez ha sentenciado que hubo negligencia y que la denunciante merece una indemnización de casi 3.000 euros.

El perito judicial constató que el vestido había encogido y el juez ha condenado a la tintorería a pagar. (Foto: Getty Images)

No han trascendido ni los nombres de las dos protagonistas, clienta y dependienta, ni el de la tintorería donde se produjo el error, pero sí la historia en sí. El 24 de octubre de 2015 la denunciante celebró su boda. Dos días después acudió con su vestido a la tintorería. Cuando hizo entrega de él, según la versión de la dependienta, se le avisó verbalmente de que podría no quedar bien. Un extremo que el juez no ha considerado probado al no haber pruebas de ello más que su palabra.

La mujer acudió al negocio a recoger la prenda una vez efectuada la limpieza y esta no era la misma que cuando hizo entrega de ella. Había encogido más en su parte exterior que en la interior. La dependienta encargada dijo que ella había procedido “como había que hacerlo”, según recoge la sentencia a la que ha tenido acceso El Confidencial. No se pusieron de acuerdo y el litigio fue trasladado Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 3 de Molina de Segura, en Murcia.

Un perito judicial se encargó de seguir el caso y examinar las pruebas concluyendo que “no existía posibilidad de reparación del vestido afectado”. Durante el proceso, la dependienta siempre aseguró que avisó a la clienta de que existía la posibilidad de que el resultado no fuera óptimo, de que “el vestido podía no quedar bien”, al tiempo que reconoció que, efectivamente, “había encogido un poco”.

La razón podría haber estado, según la propia empleada, en que en la etiqueta del vestido se indicaba que este debía lavarse en seco y a 50 grados, pero la máquina llegó a alcanzar los 55 durante el proceso. Constatado el daño, el juez ha estimado que hubo “negligencia” y condenado a la tintorería a pagar 2.870 euros a la denunciante por daños morales y 100 más por el perjuicio económico causado.

Además, en su sentencia, el juez hace referencia al “singular afecto que tiene para su titular, dada la especial relevancia del momento en que fue usado y de la enorme trascendencia social al que su uso va vinculado”,