La historia de una gallega acampada durante 35 años frente a la Casa Blanca

M. J. Arias
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Concepción Martín nació el 15 de enero de 1936 en Vigo (Galicia) y con solo 18 años hizo la maleta para buscarse un porvenir mejor en Estados Unidos. Emigró, se casó, se divorció y se convirtió en una de las activistas más conocidas y longevas del país de las barras y estrellas, donde algunos medios fijaron su atención en ella por su acampada durante más de tres décadas frente a la Casa Blanca, como han recordado en varias ocasiones medios de su Vigo natal.

Concepción Martín era toda una celebridad a las puertas de la Casa Blanca. (Foto: Christy Bowe/Corbis via Getty Images)
Concepción Martín era toda una celebridad a las puertas de la Casa Blanca. (Foto: Christy Bowe/Corbis via Getty Images)

Conocida como Conchita o Connie, según quien la nombrase, desembarcó en Estados Unidos en la ciudad de Nueva York. Allí, contaba El Faro de Vigo, trabajó un tiempo para el consulado español. Con solo 21 años contrajo matrimonio con un migrante de origen italiano del que tomó su apellido, Picciotto.

Sus problemas comenzaron al divorciarse de él. Era el año 1974 y Conchita lo perdió todo, incluida a la hija que había adoptado con su entonces ya expareja, su casa y su trabajo. Se quedó sola y desamparada legalmente. Ahí fue cuando comenzó su activismo. Acudió a Washington en busca de ayuda, pero no la encontró. Fue darse contra un muro. Protestaba contra el sistema legal estadounidense que la había fallado. 

Fue en aquellos años, a finales de los setenta, cuando conoció al activista William Thomas, quien centraba su protesta contra la proliferación de armas nucleares y lo hacía frente a la Casa Blanca. Esta viguesa que entonces ya había cumplido los 40 hizo suya la causa de Thomas y se unió a la acampada. Allí permaneció nada más ni nada menos que 35 años. Una cifra que ha propiciado que muchos la consideren como la activista política con la acción de protesta más larga de la historia de Estados Unidos.

En esos años se mantuvo firme en su posición si importarle las inclemencias del tiempo ni la incomodidad de su asentamiento. En su carpa blanca se convirtió en parte de la estampa que ofrecía la residencia oficial del presidente de los Estados Unidos a turistas y curiosos. Cuentan en medios gallegos que tenía pancartas con sus lemas escritos en distintos idiomas y había quienes le pedían fotografiarse con ella. Era toda una leyenda. 

Pasó 35 años ahí acampada. (Foto: NurPhoto/NurPhoto via Getty Images)
Pasó 35 años ahí acampada. (Foto: NurPhoto/NurPhoto via Getty Images)

Solo abandonaba su puesto, como ella misma confesó en alguna entrevista, para ir al baño. Uno de sus momentos estelares de fama fue cuando el cineasta Michael Moore la incluyó en su documental Fahrenheit 9/11 (2004) en el que exploraba las consecuencia de la guerra de Irak y los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Conchita subsistía con lo que sacaba con las piedras pintadas que vendía en su puesto de protesta, como señalan en vigoe.es, y con las donaciones que le hacían. Falleció hace ya cinco años. En enero de 2016 el refugio para personas sin hogar N Street Village de Washington confirmaba su muerte. Llevaba acampada frente a la Casa Blanca desde 1981, tenía casi 80 años y dejó un legado de activismo a su fallecimiento. Su 'residencia' durante décadas se convirtió en un altar en el que rendirle homenaje.

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