Cientos de miles de personas protestan contra la reforma educativa

Cientos de miles de personas salieron el jueves a las calles de diversas ciudades españolas para protestar contra la nueva ley de educación y los recortes en el sector, en el último acto de una jornada de huelga que fue secundada masivamente según sus convocantes pero que el Gobierno consideró "un fracaso". En la imagen, manifestantes participan en una protesta en el tercer día de la huelga nacional de estudiantes contra el aumento de las tasas y los recortes en Educación, en Madrid, el 24 de octubre de 2013. REUTERS/Juan Medina

MADRID (Reuters) - Cientos de miles de personas salieron el jueves a las calles de diversas ciudades españolas para protestar contra la nueva ley de educación y los recortes en el sector, en el último acto de una jornada de huelga que fue secundada masivamente según sus convocantes pero que el Gobierno consideró "un fracaso".

Por segunda vez este año, profesores, alumnos y padres de todos los niveles educativos, desde primaria hasta universidades y formación profesional, y de centros públicos y concertados, fueron a la huelga, convocada por la Plataforma Estatal por la Escuela Pública.

Más de un 90 por ciento de alumnos y un 83 por ciento de los trabajadores de la enseñanza se han sumado al paro según los sindicatos convocantes - sindicato de estudiantes y CCOO, FETE-UGT y STEs.i -, unos datos superiores a los registrados hace cinco meses en la primera huelga.

El Ministerio de Educación cifró en un 20,76% el seguimiento entre el profesorado, según datos facilitados por las comunidades autónomas, y calificó de fracaso la convocatoria.

"El Gobierno del PP está eliminando la educación pública y de calidad", dijo en la manifestación de Madrid Emilio Durán, un abogado de 51 años, que tiene un hijo en bachillerato y una hija en primaria.

"Quiere retrotraernos 30 años y que sólo puedan acceder a la educación superior los hijos de los ricos y los poderosos", agregó, ataviado la camiseta verde de la educación pública, en medio de una multitudinaria protesta que desafió la lluvia en una tarde desapacible en la capital.

En medio de un ambiente festivo, los manifestantes, conocidos como la marea verde, pedían la dimisión del ministro de Educación, José Ignacio Wert, mientras sonaban tambores y pitos.

La movilización se produce 14 días después de que el Congreso de los Diputados aprobara sólo con los votos a favor del Partido Popular, que tiene mayoría absoluta, la polémica Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que sigue generando un fuerte rechazo de la oposición parlamentaria y la comunidad educativa.

Sin embargo, la secretaria de Estado de Educación, Formación profesional y Universidades, Montserrat Gomendio, afirmó que la protesta no tiene que ver con la reforma de la ley, sino que sus motivos son puramente laborales.

"(La huelga) está basada en reclamaciones laborales que tienen que ver con el salario de los profesores, con una petición de disminución de las horas de clase y con una disminución del número de alumnos por profesor, esto no tiene nada que ver con la reforma educativa", dijo a RNE Gomendio.

MASIFICACIÓN EN LAS AULAS

La nueva ley, que ahora continúa su tramitación en el Senado, aumenta las tasas universitarias, reduce la capacidad de decisión de las Comunidades Autónomas - que tienen transferidas las competencias educativas -, suprime la selectividad e introduce exámenes de reválida al final de cada ciclo.

El Gobierno dice que la reforma pretende luchar contra un abandono escolar situado en el 25 por ciento - el doble que en el resto de países de la Unión Europea - que dificulta la inserción laboral de los jóvenes españoles, más de la mitad de los cuales está en paro.

Con el país sumido en una profunda crisis económica, la educación ha sido una de las áreas sensibles para la ciudadanía a las que el Gobierno ha recurrido para llevar a cabo recortes para cumplir el objetivo de déficit pactado con la Unión Europea.

El ministro Wert indicó en una entrevista con Reuters este año que el gasto educativo había bajado un 5-7% o unos 3.000 millones de euros en los dos últimos años.

"En general, protesto por los recortes en educación. En particular por la masificación de las aulas, el trasvase de la educación pública a la privada y el encarecimiento de la educación universitaria", dijo José Vicente Mendiola, un profesor de primaria de 30 años de Fuenlabrada, en la manifestación de Madrid.

La huelga general del jueves es uno de los puntos álgidos del calendario de movilizaciones educativas este otoño, que incluirá marchas hacia el Palacio de La Moncloa del 2 al 9 de noviembre y un congreso sobre escuela pública a mediados del próximo mes.

La Plataforma por la Educación Pública, que agrupa a sindicatos de profesores, agrupaciones de padres y asociaciones de estudiantes, ha recogido más de un millón de firmas para pedir al Gobierno que retire la LOMCE, modifique el decreto de becas y cambie a los interlocutores educativos.

La huelga ha sido especialmente efectiva en la Universidad donde un 91 por ciento del profesorado y más de un 90 por ciento del alumnado han secundado la protesta, según los sindicatos convocantes.

En Madrid, la Universidad Complutense, cuyas aulas estaban prácticamente desiertas el jueves, ha sido muy activa en la protesta. Cerca de 300 estudiantes vestidos de negro, algunos embozados, se manifestaron recorriendo la ciudad universitaria durante la mañana.

Al grito de "estudiante, si no luchas, no te escuchan", lanzaron huevos y pintura contra la fachada del rectorado de la Escuela Politéctica antes de encontrarse con la policía frente a la sede del rectorado de la Complutense.

En educación concertada el 35 por ciento del profesorado se ha sumado a la huelga, según CCOO, FETE-UGT y STEs.i.

El Sindicato Independiente de Enseñanza, que se ha sumado a la convocatoria por primera vez y que agrupa sólo a profesores de la educación pública, destacó el seguimiento en la educación primaria, donde tradicionalmente suele haber menos respaldo, con un 67 por ciento de paro.