El complicado equilibrio de los polígamos en Kuwait durante el confinamiento

"Mi vida es tan complicada", se lamenta Abu Othman. Igual que miles de kuwaitíes polígamos, este cuadragenario intenta repartir el tiempo entre sus dos esposas, una tarea difícil debido al estricto confinamiento impuesto en el país por la pandemia del nuevo coronavirus.

Para garantizar las necesidades de sus dos hogares y sus diez hijos, dice que debe estar "en constante movimiento", y que es difícil saber en qué casa de las dos esposas debe instalarse.

Kuwait, que ha impuesto severas medidas contra la propagación del virus, registra oficialmente más de 15.000 casos de infección y 118 muertos.

Las autoridades han impuesto un confinamiento total hasta el 30 de mayo, y la suspensión de actividades, salvo las esenciales.

La semana pasada, se implementó un sistema electrónico de permiso de visita a las esposas, para los maridos polígamos. Las visitas a las "demás" esposas están sin embargo limitadas a una hora y dos días por semana.

- "Urgencia familiar" -

Desde 2006, Abu Othman está casado con dos mujeres que viven en casas de la región de Al Jahra, de mayoría beduina, en el oeste de la capital.

El islam autoriza a los hombres a tener hasta cuatro mujeres, a condición de que todas sean tratadas de forma equitativa. La práctica es sin embargo limitada en la mayoría de los países, y Túnez fue el primer país árabe en prohibir la poligamia, ya desde 1956.

Kuwait tiene la mayor proporción de polígamos en el Golfo --8,13% de los hombres casados--, según un estudio del Doha International Family Institute sobre el período 2010-15.

Abu Othman no quiere que una de sus esposas se sienta descuidada y por ello multiplica los desplazamientos a sus dos hogares, desafiando a veces toques de queda.

"A veces los policías me impiden seguir. Otras, son más comprensivos", dice, y explica que antes de recurrir a los permisos de visita a las esposas aludía a una "urgencia familiar".

El debate ha ganado la plaza pública.

"La equidad hacia las esposas se aplica a los gastos de dinero y al buen trato, y no a las relaciones sexuales y al amor", alegó en el pasado en la prensa Ahmed al Kurdi, miembro del comité de fatuas (edictos religiosos) en el ministerio de Asuntos islámicos.

Otro miembro de este organismo, Issa Zaki, llegó a aconsejar a los hombres a elegir por "sorteo" a la esposa con la que estarán confinados, y luego, tras levantarse las restricciones, "compensar" a las demás esposas pasando un número equivalente de noches en sus casas.

- Vivir cerca -

Abu Othman tiene una ventaja: sus dos esposas viven cerca, en la misma zona.

No es el caso de Abu Abdelaziz, de 35 años, que vive con sus padres, su segunda esposa y sus dos hijos en Al Jahra mientras la primera y sus tres hijos residen en Saad Al Abdalá, a 15 kilómetros.

"Por primera vez no he visto a algunos de mis hijos" debido al confinamiento, dice a la AFP Abu Abdelaziz. Para "no ser detenido al ir a ver a mi primera esposa, he optado por quedarme con la segunda", explica.

Las personas que no respetan las medidas de restricción se arriesgan hasta a tres meses de prisión y multas de hasta 15.000 euros.

"Pero me he asegurado que mi primera esposa y mis hijos tienen todo lo que necesitan", asegura Abu Abdelaziz, y añade que su primera mujer se ha mostrado "comprensiva".

Esta esposa confirma las palabras de su marido, pero dice sentirse pese a todo marginada. "Podría haber optado por quedarse conmigo", se lamenta, y requiere el anonimato.