Cómo saber si tienes listeriosis tras comer un alimento contaminado

Mónica De Haro
·7 min de lectura
La contaminación de los alimentos ha provocado grandes crisis en España y a nivel internacional. La gripe aviar o la crisis de las vacas locas han sido algunos de los casos más sonados. Los más recientes, aunque a menor escala y no siempre por listeria han sido el de la carne mechada y la bollería industrial. Ahora un nueva alerta alimentaria pone el foco en los embutidos. (Foto: Getty)
La contaminación de los alimentos ha provocado grandes crisis en España y a nivel internacional. La gripe aviar o la crisis de las vacas locas han sido algunos de los casos más sonados. Los más recientes, aunque a menor escala y no siempre por listeria han sido el de la carne mechada y la bollería industrial. Ahora un nueva alerta alimentaria pone el foco en los embutidos. (Foto: Getty)

Primero la buena noticia: los brotes de listeria son poco frecuentes. Especialmente cuando se trata de grandes brotes de ámbito nacional, que suelen estar vinculados a un producto alimenticio específico. De estos puede haber solo uno o dos en un año. Además, la gran mayoría de las infecciones por listeria no se llegan a conocer porque las bacterias tienden a producir solo síntomas gastrointestinales leves, como dolor de estómago o diarrea, en adultos sanos.

Sin embargo, la última alerta alimentaria por la presencia de 'Listeria Monocytogenes' en embutidos procedentes de Cataluña (de la marca comercial D’OIX) pone de relieve la importancia de lo que comemos, pero también de conocer qué es la listeriosis y cómo se elimina. Sobre todo, porque hay una parte de la población a la que puede llegar a afectar seriamente. Es el caso de las mujeres embarazadas, las personas mayores o cualquier persona con un sistema inmunológico debilitado. Todos estos grupos "en riesgo" pueden experimentar complicaciones potencialmente mortales como resultado de una infección por listeria.

La listeria es una bacteria que se encuentra en la tierra y el agua, donde entra en contacto con vegetales y animales que la pueden transmitir a las personas a través del consumo de leche y carne. De este modo, puede encontrarse en una gran variedad de alimentos crudos, así como en alimentos procesados y hechos con leche no pasteurizada. Esta es la principal ruta de transmisión de listeria al ser humano, el consumo de alimentos contaminados.

Se trata de una bacteria con una alta capacidad de adaptación (lo que la hace muy resistente), que es capaz de multiplicarse incluso dentro del frigorífico, tal y como explica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN): "Su capacidad de supervivencia y multiplicación a temperaturas de refrigeración le permite mantener la viabilidad, en el interior o en las superficies de los alimentos listos para el consumo con una vida útil relativamente larga, como los productos de la pesca ahumados, los productos cárnicos tratados por calor y los quesos de pasta blanda". De hecho, se calcula que un tercio de los casos de listeriosis se producen por la proliferación de la bacteria en alimentos preparados y almacenados en las neveras domésticas.

Cocinar los alimentos mata la listeria, pero (a diferencia de otras bacterias) la refrigeración no necesariamente mata la listeria o impide que crezca. Esta es la razón por la que los productos lácteos y cárnicos listos para comer (cosas que no se cocinan ni se calientan y tienden a permanecer en nuestros refrigeradores durante semanas) parecen ser fuentes comunes de infecciones relacionadas con la listeria. (Foto: Getty)
Cocinar los alimentos mata la listeria, pero (a diferencia de otras bacterias) la refrigeración no necesariamente mata la listeria o impide que crezca. Esta es la razón por la que los productos lácteos y cárnicos listos para comer (cosas que no se cocinan ni se calientan y tienden a permanecer en nuestros refrigeradores durante semanas) parecen ser fuentes comunes de infecciones relacionadas con la listeria. (Foto: Getty)

Cómo se contamina un alimento 

La contaminación de los alimentos puede ocurrir en cualquier fase en la que el producto se haya expuesto al medio ambiente, incluyendo la elaboración, el transporte, las ventas al por menor, los servicios de comidas para colectividades y los hogares. 

Esta contaminación puede producirse por contacto del alimento con materiales contaminados como materias primas, superficies de la industria alimentaria (utensilios, loncheadoras, cuchillas, cintas transportadoras), aerosoles o a través del personal.

En los brotes conocidos a nivel mundial, los alimentos implicados incluyeron productos cárnicos listos para el consumo como salchichas cocidas o patés, pescados ahumados, derivados lácteos sin pasteurizar (quesos de pasta blanda, leche cruda y helados elaborados con leche cruda) y ensaladas preparadas, así como verduras y frutas frescas. Sobre estas últimas, un apunte: si puedes, evita comprar fruta cortada.

Otros mecanismos de transmisión son el contacto directo con animales infectados o sus tejidos (zoonosis); por ejemplo, durante las labores de asistencia al parto, las necropsias o las tareas realizadas en mataderos, así como por contacto con excrementos de animales infectados, con materiales contaminados (p.ej. suelo) y por la inhalación de bioaerosoles. Por cierto, ¿sabías que las garrapatas y las moscas son portadores de la bacteria y podrían actuar como vectores provocando enfermedades infecciosas como Lyme?

La tercera vía de contagio es la transmisión vertical, es decir, de la madre al feto a través de la placenta o durante el parto. Si la infección es al comienzo del embarazo puede provocar un aborto espontáneo. Aunque lo habitual es que la infección materna se produzca principalmente en el tercer trimestre, así como durante el parto (transmisión perinatal).

Efectos en la salud

La dificultad a la que se enfrentan las personas con listeriosis invasiva es que no se sabe cuándo aparecerán los síntomas: el mismo día de la exposición, entre 1 y 4 semanas después de haber comido alimentos contaminados con Listeria, o hasta 70 días después de la exposición. 

Incluso las personas sanas pueden padecer en algún momento esta enfermedad infecciosa y que pase inadvertida. Como mucho tienen una diarrea sin mayor importancia. No obstante, en ciertos grupos de personas como son las mujeres embarazadas, puede causar una afección grave que afecte al feto; también son especialmente sensibles las personas mayores, y los pacientes con el sistema inmunitario debilitado más pueden desarrollar síntomas.

Las infecciones por listeria generalmente se diagnostican en función de los síntomas, pero las pruebas de laboratorio pueden confirmarlo. Esta infección puede causar complicaciones graves que incluyen meningitis, septicemia (infección de la sangre) y abortos o partos pre-término, por lo que puede ser necesario un tratamiento con antibióticos.

Los síntomas que presenta la enfermedad son fiebre, dolores musculares, vómitos o diarreas, rigidez de cuello, confusión y debilidad.

De entre todos hay que prestar atención a la fiebre es señal de infección alimentaria. Si hay fiebre, lo más probable es que se esté ante una infección y que pueda verse acompañada de vómitos y, en ocasiones, diarrea. Si se sufre fiebre y diarrea de forma simultánea, se debe acudir al médico.

Si la infección de listeria se extiende hasta tu sistema nervioso, lo que puede acabar provocando meningitis o meningoencefalitis, los signos y síntomas pueden incluir:

  1. Dolor de cabeza.

  2. Rigidez en el cuello/nuca.

  3. Confusión o cambios en el nivel de alerta.

  4. Pérdida de equilibrio.

  5. Convulsiones.

No obstante, hay que aclarar que la meningitis y la meningoencefalitis no son efectos típicos de la infección por listeria, pero tienden a afectar a personas que tienen un sistema inmunológico debilitado.

También podría darse una listeriosis local o cutánea, asociado al contacto con animales infectados, que se manifiesta por erupción cutánea caracterizada por la aparición de pápulas o pústulas en los brazos o en las manos, pudiendo acompañarse de fiebre, escalofríos, cefaleas, mialgias y dolor generalizado. 

Y la listeriosis óculo-glandular, que consiste en un síndrome febril agudo caracterizado por conjuntivitis e inflamación de los ganglios linfáticos delante de las orejas.

Para evitar la listeriosis en casa es importante respetar las indicaciones del etiquetado respecto a las condiciones de conservación y la fecha de caducidad, para asegurar que la bacteria, potencialmente presente en los alimentos, no se multiplique hasta alcanzar niveles peligrosos.

En la preparación de alimentos también hay que tener en cuenta las condiciones de utilización reflejadas en el etiquetado. Si se indica que el producto se debe cocinar antes de ser consumido, no deberá emplearse para su consumo crudo (por ejemplo, no deberá prepararse un batido o smoothie con espinacas congeladas sin cocinarlas previamente, si en las condiciones de utilización se indica que debe cocerse el producto.

Se recomienda seguir buenas prácticas de manipulación de alimentos: mantén la cocina y los utensilios de cocina limpios, refrigere y almacena adecuadamente los alimentos. No dejes los alimentos cocidos o cortados a temperatura ambiente si no los vas a comer. Y en cuanto a los alimentos que requieran conservarse en refrigeración, deben mantenerse a temperaturas inferiores a 5 º C.

La listeria se destruye durante la pasteurización y la cocción. Por eso, cocinar completamente los alimentos antes de su consumo es una medida muy efectiva para acabar con la bacteria, debiendo cocinarse el alimento a 70º C durante 2 minutos, de manera que se alcance esa temperatura en todo el producto de forma homogénea. Y presta atención a los brotes más pequeños de listeria que no se informan en las noticias. Los grandes brotes de listeria tienden a aparecer en los titulares, mientras que los brotes pequeños o locales pueden no aparecer.

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