Las caderas de Sarah Baartman: de símbolo de explotación a fuente de empoderamiento

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Rokeshia Renné Ashley - Assistant Professor of Communication, Florida International University

Cómo las caderas de Sarah Baartman pasaron de ser un símbolo de explotación a una fuente de empoderamiento para las mujeres negras
Sarah Baartman causó sensación a nivel internacional convirtiéndose en objeto de cosificación. Biblioteca Británica

En “BLACK EFFECT,” una canción del álbum colaborativo “EVERYTHING IS LOVE” que Beyoncé grabó con Jay-Z’s en 2018, la cantante describe la quintaesencia de la forma femenina afroamericana:

“Deslumbra con tus rizos, tus labios, las caderas de Sarah Baartman; tengo que meterme en mis vaqueros como me meto en el coche, sí”.

La celebración de las características de Sarah Baartman marca un cambio respecto a su imagen histórica.

Saartjie “Sarah” Baartman era una mujer africana que, a inicios del siglo XIX, se convirtió en una especie de sensación internacional y fue objeto de cosificación. La exhibieron por Europa, donde los espectadores se burlaron de sus grandes glúteos.

Dado que celebridades como Beyoncé han reconocido la contribución de Baartman al cuerpo ideal de la mujer negra y sus traseros curvilíneos han sido elogiados en la televisión y celebrados en las redes sociales, quería comprender cómo perciben ese ideal las personas a las que les afecta directamente: las mujeres negras.

Por eso entrevisté a 30 mujeres negras de varias ciudades de Sudáfrica y del Atlántico Medio de Estados Unidos y les pregunté sobre Baartman. ¿Su imagen representaría un pasado vilipendiado o un lienzo de resiliencia? ¿Estaban orgullosas de tener unos glúteos similares o se avergonzaban de compartir esas dimensiones?

Las caderas y la historia

Baartman, una mujer joisana de Sudáfrica, dejó su tierra natal a inicios del siglo XIX para ir a Europa; aunque no se sabe con certeza si hizo ese viaje de manera voluntaria o forzada. Un showman la exhibió por toda Europa, donde, en un espectáculo vergonzoso y deshumanizante, era obligada a cantar y bailar delante de multitudes de espectadores blancos.

En esas exhibiciones, Baartman a menudo estaba desnuda y a veces la colgaban dentro de una jaula en el escenario mientras la empujaban, pinchaban y manoseaban. Su cuerpo se caracterizaba por ser grotesco, lascivo y obsceno debido a sus glúteos protuberantes, los cuales se debían a una condición llamada esteatopigia que se produce naturalmente en las personas de las zonas áridas del sur de África. También tenía unos labios agrandados, una característica física a la que se referían despectivamente como “delantal hotentote”.

Cómo las caderas de Sarah Baartman pasaron de ser un símbolo de explotación a una fuente de empoderamiento para las mujeres negras
Baartman tenía una condición de origen natural llamada “esteatopigia”. Museo Británico

Ambos se convirtieron en marcadores simbólicos de las diferencias raciales y muchas otras mujeres de esa zona de África fueron enviadas en contra su voluntad a Europa para divertir a los blancos. Como sus cuerpos divergían de manera tan drástica con las ideas dominantes de la belleza femenina blanca, los rasgos de Baartman eran considerados exóticos. Su cuerpo voluptuoso y curvilíneo, del que se burlaban y avergonzaban en Occidente, también fue descrito en anuncioscomo el “espécimen más correcto y perfecto de su raza”.

El ideal Baartman

Por supuesto, los cuerpos de las mujeres negras varían; no existe un tipo monolítico ni ideal.

No obstante, existe un fuerte legado del ideal curvilíneo, mucho más que en otras razas.

Esa idea persiste en la actualidad.

Las mujeres negras que entrevisté revelaron cómo les hacía sentir la historia de Baartman, cómo la comparaban con su propia imagen corporal y lo que representa su legado.

Una participante estadounidense, Ashley, reconoció cuán arraigado se ha vuelto el ideal Baartman.

“[Baartman] fue la plataforma donde crecieron los estereotipos”, dijo. “Ella marcó el rumbo para definir la figura de las mujeres negras y, ahora, esos estereotipos se transmiten a través de la cultura pop”.

Mieke, una mujer sudafricana, afirmó estar orgullosa de sus proporciones y la relación que guardan con Baartman. “Estoy orgullosa de mi cuerpo porque siento que se parece al de ella”, dijo.

¿Explotación o empoderamiento?

Hoy en día, el cuerpo de Baartman podría ser ventajoso, sobre todo en las redes sociales, donde las mujeres negras tienen la oportunidad de producir contenido social y culturalmente relevante, tanto para ellas como para sus audiencias, y donde los usuarios pueden ganar dinero con sus publicaciones.

En varias plataformas, las mujeres aprovechan su apariencia para conseguir anuncios pagados o recibir obsequios, servicios o productos gratuitos de varias marcas de moda y belleza. Responder al ideal más contemporáneo de Baartman también podría aumentar las probabilidades de ganar más seguidores o quizá atraer a más pretendientes adinerados, según lo que deseen.

En ese caso, podríamos decir que las mujeres negras están tomando el control del proceso de cosificación y mercantilización para ganar dinero. También están protestando por los ideales de la belleza convencional blanca, transformando la explotación y la burla de Baartman en una fuente de orgullo y empoderamiento en lugares como #BlackTwitter, Instagram y OnlyFans.

Por otro lado, no se puede negar que la imagen de Baartman sienta sus raíces en un legado envuelto por la esclavitud, la sumisión involuntaria y el colonialismo. La mirada blanca que convertía el cuerpo de Baartman en un fetiche exótico y abiertamente sexual fue la misma que promulgó el estereotipo de que las mujeres negras eran sexualmente promiscuas, lascivas e hipersexuales.

Si bien es posible que Baartman no haya podido quedarse con el dinero en efectivo que la gente pagaba para verla con sus propios ojos, las mujeres negras de hoy pueden luchar con sus cuerpos y sacar dinero de ello. El físico de Baartman que una vez fue objeto de burlas y miradas blancas insidiosas, ahora es rentable, siempre que las mujeres se sientan cómodas siendo cosificadas, por supuesto.

Pero ¿vender ese tipo de cuerpo implica siempre una forma de empoderamiento? ¿Lo haría alguien que no haya sido explotado?

Eso puede explicar por qué en la actualidad las mujeres negras viven un conflicto cuando piensan en Baartman.

Lesedi, de Sudáfrica, destacó esta tensión.

“Creo que encuentras chicas como yo que no están orgullosas de lo que ven cuando se miran en el espejo y simplemente piensan ‘Tengo que acabar con esto’”, contó. Sin embargo, agregó que también “encuentras a otras chicas que están tan felices con sus cuerpos que hacen twerking... Pienso que Sarah Baartman definitivamente ejerce una influencia, pero es positiva o negativa dependiendo de si estás orgullosa o no de tener un gran trasero”.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation, un sitio de noticias sin ánimo de lucro dedicado a compartir ideas de expertos académicos. Fue escrito por: Rokeshia Renné Ashley, Universidad Internacional de Florida.

Rokeshia Renné Ashley no trabaja para ninguna empresa u organización que se beneficie de este artículo, no consulta, ni posee acciones o recibe fondos de ninguna de ellas, y no ha revelado afiliaciones relevantes más allá de su cargo académico.

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