Cómo la policía de Wyoming despojó de 92.000 dólares a un inocente que solo cometió una infracción menor de tránsito

Los ahorros que por años reunió con su trabajo Phil Parhamovich –unos 91.800 dólares– y que planeaba utilizar para cumplir su sueño de tener un estudio de grabación (él es músico) se esfumaron de repente cuando oficiales de la Policía de Caminos de Wyoming se los incautó y se los apropió, pese a que él no cometió ningún delito, no fue acusado de nada y sólo fue detenido y multado con 25 dólares por usar de modo inapropiado el cinturón de seguridad al conducir.

Se trataría, como relata el portal Vox, de un presunto caso de abuso policial de la prerrogativa de incautar propiedad civil y usarla para cubrir sus propias operaciones contra el crimen. Una situación que tiene sentido cuando se trata, por ejemplo, de decomisos de dinero o bienes de procedencia ilícita, pero no cuando su propietario no ha sido siquiera acusado de un delito.

Phil Parhamovich lucha legalmente para que el estado de Wyoming le devuelva casi 92,000 dólares que le incautó sin razón, algo que él aceptó bajo presión y por miedo tras ser detenido por la policía por un incidente menor de tránsito. (Facebook/Phil Parhamovich)

Ese sería el caso de Parhamovich y sus 91.800 dólares y el de otras personas a las que se les ha incautado propiedad mediante argucias legales y presión, aunque nunca hubiesen estado acusadas de un crimen y en ocasiones sin evidencia o causa probable de que estuviesen involucrados en una actividad ilícita.

Es lo que se ha denunciado como “patrullaje con fin de lucro”, es decir realizar actividad policial y decomisar valores que, al menos en parte, acaban quedando a disposición de los departamentos policiales para sus propios fines. Y aunque se afirma que, por lo general, esos decomisos se realizan de modo legal y justificado, hay casos en los que no. Uno de ellos, singular por sus peculiaridades y el monto implicado, es el de Parhamovich y las autoridades de Wyoming.

En marzo pasado, cuenta el reportero Germán López en el portal Vox, Parhamovich conducía su auto por una autopista de Wyoming cuando oficiales de la policía de Caminos le hicieron detenerse. Su falta era usar el cinturón de seguridad impropiamente mientras conducía, lo que implicó una multa de 25 dólares. Pero entonces, aunque Parhamovich no tiene antecedentes penales, no había cometido ningún delito ni existía causa o evidencia para suponer que lo hubiera hecho, los policías lo sometieron a un amplio interrogatorio y revisaron su vehículo, incluso con un perro para detectar drogas.

No hallaron nada de eso, pero sí casi 92.000 dólares en efectivo, los ahorros de Parhamovich.

Ese fue el gran detalle: el hombre, al parecer, prefiere tener todo su dinero siempre consigo en lugar de depositarlo en un banco y como estaba de gira con su grupo de música (por ello circulaba por Wyoming, pues él vive en Wisconsin) desconfió de dejar el efectivo en la casa alquilada donde vive porque los trabajadores a veces entran para realizar mantenimiento. Por eso decidió esconder todo ese dinero dentro de una de las bocinas que usa con sus instrumentos musicales.

Pero cuando los oficiales de Wyoming inspeccionaron su vehículo y le preguntaron si llevaba drogas, armas o dinero, Parhamovich dudó al responder. Y cuando hallaron la bocina con el dinero dentro todo se complicó severamente. De acuerdo a Vox, él estaba nervioso, intimidado por la presión de los policías y con miedo de lo que le podría suceder. Presionado y atemorizado, dijo que el dinero no era suyo si no de un amigo y, entonces, los oficiales le pidieron que firmara un documento donde declaraba que no tenía relación o interés en ese dinero y por ende lo entregaba al estado de Wyoming.

La tensión y el temor lo hicieron firmar ese papel y entonces los oficiales lo dejaron ir.

Poco después, cuando Parhamovich cayó en la cuenta de todo lo que había dicho y hecho, que él reconoce fue un error cometido bajo la fuerte presión que sentía de parte de los oficiales, trató de recuperar su dinero. Pero las autoridades de Wyoming se lo negaron, diciendo que él había dicho que esos casi 92.000 dólares no eran suyos y que había firmado aceptando no tener interés en ese dinero y que el estado de Wyoming se lo quedara.

En tanto, el sueño de Parhamovich de comprar su estudio de música se puso en grave riesgo, pues aunque los propietarios se lo han alquilado y le han dado un plazo mayor para que decida si lo compra o no, sin el dinero ahorrado simplemente no puede adquirirlo.

El grado de incidencia de casos de ‘patrullaje policial con fines de lucro’. (Institute for Justice, ij.org)

Con la ayuda de la entidad Institute for Justice (Instituto para la Justicia), Parhamovich ha recurrido a los tribunales para tratar de que le devuelvan su dinero, pues si bien es cierto que hay casos en los que un documento como el que Parhamovich firmó autoriza a las autoridades a quedarse con bienes, en este caso, de acuerdo a sus abogados, el músico lo hizo porque estaba intimidado, no conocía sus derechos y estaba bajo enorme presión, máxime que el dinero fue obtenido de modo legal y con el trabajo de muchos años. Todo, según su alegato, habría sido un abuso de la policía, algo que por otro lado se ha dado en otras ocasiones cuando, sin justificación plena, personas son impelidas a firmar ese tipo de documentos y ceden propiedades por miedo o coerción, aunque no exista realmente razón legal para ello.

El Instituto para la Justicia ha investigado al respecto y ofrece un mapa donde indica los estados que actúan de modo más abusivo al incautar sin justificación propiedad privada con mecanismos coercitivos.

El proceso de Parhamovich está en marca y, cuenta Vox, él espera que todo se resuelva y le devuelvan el dinero antes que el dueño del estudio que anhela adquirir opte por buscar a otro comprador. No hay ninguna garantía pero cabe esperar que se haga justicia.

Y, por otro lado, como una suerte de moraleja, conviene con frecuencia no guardar el dinero bajo el colchón o dentro de una bocina, sino preservarlo en el banco o en otro resguardo seguro.

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