Cómo ha eliminado China el coronavirus. ¿Estamos dispuestos a hacer lo mismo?

Carme Chaparro
·6 min de lectura

En enero -¡qué lejos queda ya enero, cuando el mundo era distinto!- me contaban unos amigos que viven en China que, estando confinados, le habían tapiado la puerta con maderas y clavos a sus vecinos de arriba. Resulta que un familiar acababa de llegar de Wuhan -¿recuerdan, la zona cero del Coronavirus?- y los habían puesto preventivamente en cuarentena a todos ellos. Con el ejército patrullando las calles, el gobierno no quería correr ningún riesgo, así que les habían impedido la salida a lo bruto.

Por si tenían alguna tentación.

TPX IMAGES OF THE DAY
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Me pareció entonces una locura. Pero era sólo la punta del iceberg: el ejército y la policía repartían dos vales semanales para que una persona, y sólo una, del ámbito familiar pudiera salir a por comida y suministros esenciales; había drones sobrevolando las calles para tomar la temperatura a los que salían; en muchas zonas la vigilancia permanente llegaba incluso a los portales de los edificios.

El país en el que el Coronavirus saltó de un animal al ser humano logró contener la pandemia.

El control sigue siendo estricto.

Absolutamente dictatorial.

Y así, la vida ha vuelto a la normalidad.

El tuitero Nyscalo vive en Shangái, y acaba de relatar su experiencia volviendo al país tras pasar un tiempo en España. Ésta es su vuelta a China.

Para regresar es obligatorio hacerse una PCR 72 horas antes del vuelo. Hay que enviar el resultado negativo a la embajada china local. Sin su autorización, no vuelves.

En cuanto aterrizas, olvídate de salir del avión como un desembarco normal. El desalojo es muy lento, por grupos, y dura horas. Sí, horas.

En la terminal del gigantesco aeropuerto de Shangái está todo cerrado, lo han convertido en un inmenso complejo de cribado de visitantes. A cada uno se le asigna un código QR, y va a convertirse en el identificador que tendrá que llevar encima el viajero durante semanas hasta que se demuestre que está “limpio”.

Todo el personal de ese cribado va equipado con EPIS, incluso la policía de la zona de control de pasaportes. No se corre ningún riesgo.

Con una nueva PCR negativa, y en grupos pequeños, los viajeros van siendo llevados -controlándolos en todo momento- a un hotel. El hotel lo paga el viajero, y no puede escoger cuál. Te toca cutre y te aguantas.

Allí es donde tanto extranjeros como turistas van a pasar la cuarentena.

Son hoteles burbuja. Es la última zona de control para evitar que el virus entre en China. No se quiere correr ningún riesgo. Ni siquiera con las aguas fecales. Cada vez que los viajeros van al baño tienen que usar unas pastillas desinfectantes para que ni heces ni orinas contaminadas por Coronavirus vayan a parar a las alcantarillas.

Pero el viajero no se limita a tumbarse en la cama. El estricto control sigue. Tiene que tomarse la temperatura varias veces al día y usar el código QR para mandarla a las autoridades. No se puede salir de la habitación para nada.

Además, hay controles sorpresa.

Incluídas PCR sorpresa.

Estás a merced de las autoridades chinas. Eres su prisionero. Culpable de tener Coronavirus hasta que no se demuestre lo contrario.

¿Alguien se volverá loco con ese encarcelamiento? Puede. Pero los chinos no han pensado en todo. Cuenta @Nyscalo que le negaron incluso un cuchillo para cortar la fruta, no fuera a salir al pasillo con él y empezara a entrar en las habitaciones apuñalando al personal.

Con los residentes en territorio chino se puede abrir un poco la mano.

A @Nyscalo le dejaron pasar la segunda semana de cuarentena en su piso. Pero, atención: antes de trasladarlo del hotel a su casa, las autoridades instalaron un sensor en la puerta con una cámara de seguridad. Vigilancia total para que no saliera de casa. La versión avanzada de las tablas de madera y los clavos en la puerta del mes de enero.

Encerrado en casa, el control seguía siendo total. Para no quedarse encerrada, su mujer se había marchado a vivir temporalmente a la casa de una amiga. Y para que él no se muriera de hambre, el comité vecinal del Coronavirus le dejaba comida en la puerta.

Además, seguían los controles sorpresa. PCR y toma de temperatura por médicos que lo visitaban varias veces al día.

Catorce días después de aterrizar en Shangái, @Nyscalo por fin, recuperó su libertad.

Así ha frenado China al Coronavirus.

¿Estaríamos dispuestos a pasar por ello?

En un país en el que cualquier medida -incluso el cierre temprano de los comercios- es visto como un control dictatorial del gobierno, ¿admitiríamos medidas como las de la dictadura china?

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