Cómo diferenciar una nectarina dulce de una insípida cuando vas a hacer la compra

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La temporada de la fruta de hueso está ya en todo su apogeo. Tras los primeros albaricoques, llegan nuevas delicias de verano como la nectarina. Aunque muchos piensen que se trata de un híbrido entre el melocotón y la ¿ciruela? lo cierto es que es una variedad de melocotón, en la que desaparece la pelusilla, convirtiéndose en una piel fina. La nectarina, cuyo nombre viene de la palabra 'néctar,' es una de las reinas del verano: una redonda tentación que (casi) siempre está en su punto. Para reducir a cero las posibilidades de equivocarnos en su elección, hemos consultado a Jorge Nieto, de La Huerta de Aranjuez (con varias fruterías en Madrid) para que nos cuente en qué debemos fijarnos.

nectarina
Las nectarinas amarillas son las más dulces y las más carnosas. Foto: Getty Creative

¿Amarilla o blanca? Depende de lo que busquemos. Nieto explica que "hay más de 500 variedades de nectarina aunque podemos dividirlas en dos grandes grupos: la de carne amarilla y la de carne blanca, dependiendo de su zona de procedencia". Aquí encontramos una diferencia fundamental: "La de carne blanca tiene más agua, mientras que la amarilla es más compacta y más carnosa. Además, la variedad más dulce es la Vito, con una temporada que se prolonga durante los tres meses de verano"

¿Cómo sé si son blancas o amarillas? Pues... "hay que preguntar en caso de duda. La piel suele ser de color rojo oscuro se trate de una nectarina u otra. Tampoco se aprecian cambios significativos en el color de piel a medida que avanza la maduración: "No ocurre como con los melocotones que se empiezan a poner de un amarillo más intenso cuanto más maduros están".

El tacto es importante para determinar la madurez de una nectarina. Foto: Getty Creative
El tacto es importante para determinar la madurez de una nectarina. Foto: Getty Creative

Para saber si están maduras, hay que tocarlas. Fuera el sentido de la vista, toca usar el del tacto. "Lo mejor para comprobar si la nectarina está en su punto es ejercer una leve presión. En caso de que veamos que está muy dura, mejor no comprarla. Si cede un poquito, estará lista para comer".

Mejor no comerlas verdes. ¿Y si no las encontramos maduras y aún así queremos probarlas? Pues que podemos liarla. Según Nieto, "el problema de comer una nectarina verde es que, además de la acidez que vamos notar en el paladar, nos puede llegar a doler el estómago".

Pero tampoco es buena idea tomarlas pasadas. Cuando la nectarina se pasa de madura, comienzan los problemas. En este caso el aspecto visual si que nos puede dar una información valiosa. "Cuando la fruta ya está demasiado madura la piel se cuartea y la carne comienza a salirse fuera", comenta Nieto.

Las he comprado verdes (que no deberías, pero bueno) y ahora quieres madurarlas. "La fruta de hueso madura muy bien en casa. No hay más que dejarla en la cocina a temperatura ambiente hasta que alcance el punto perfecto", explica Nieto.

Las nectarinas blancas contienen más cantidad de agua. Foto: Getty Creative
Las nectarinas blancas contienen más cantidad de agua. Foto: Getty Creative

Las he comprado maduras (¡ahora sí!) pero no las voy a tomar de manera inminente... En este caso, la cuestión de cómo conservarlas cambia notablemente. En caso de que las nectarinas ya estén maduras pero no las queramos consumir inmediatamente, la mejor opción es el frigorífico. Eso sí, con matices. "Si algo tiene la fruta de hueso como la nectarina es que tiende a absorber mucho los sabores que tiene alrededor. No es que si la dejamos en la nevera vaya a coger el sabor de un cocido que tenga al lado, pero sí que puede perder su esencia y aromas. En este caso lo mejor es conservarlas en un táper", describe Nieto. Ahí se mantendrán en perfecto estado hasta el momento de consumirlas.

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