Cómo dos emprendedores lanzaron y vendieron por completo un artículo para el coronavirus en siete días

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Cómo dos emprendedores lanzaron y vendieron por completo un artículo para el coronavirus en siete días
Jon Tse y Kevin García de Karst Stone Paper. (Fuente: Suministrado por Karst)

Jessica Yun

Jon Tse y Kevin García no solo son dos amigos de la infancia, sino que también son los cofundadores de la marca de papelería de lujo Karst Stone Paper. También son dos emprendedores que saben detectar las buenas oportunidades de negocios.

En 2016, García había emprendido un viaje a través de Asia cuando vio envases de alimentos impermeables y resistentes a las rasgaduras hechos de papel de piedra.

Maravillado por la durabilidad del papel, pensó que el material, hecho de escombros de la construcción y los desechos de las canteras industriales y mineras, sería ideal para fabricar cuadernos resistentes. Le sorprendió que aún no se hubiera convertido en un producto de consumo.

En aquel momento, García trabajaba para una marca de relojes y estaba aprendiendo las bases del emergente panorama del comercio electrónico. Pero después de encontrar ese nuevo tipo de papel, simplemente no pudo sacárselo de la cabeza.

Contactó al presidente de una fábrica de papel en Taiwán y le contó a Tse la idea. En aquel entonces, Tse tenía su base en Singapur y trabajaba en su propia startup, Zookal, la primera plataforma online de alquiler de libros de texto para estudiantes universitarios de Australia.

“Se me ocurrió una idea loca: que Tse viniera conmigo para que viera cómo esa fábrica hacía el papel de piedra con desechos reciclados. Pensó que era demasiado bueno para ser verdad”, le contó García a Yahoo Finanzas. “Fue obvio. La oportunidad se presentó muy bien”.

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Karst tiene como objetivo lograr que la producción de cuadernos sea sostenible. (Fuente: Karst)

Los dos reservaron un vuelo para visitar las instalaciones donde se fabricaba el papel y discutir su idea sobre el cuaderno. Al presidente le encantó.

Después de eso, Tse y García tenían que averiguar si a otras personas les gustaría la idea del producto tanto como a ellos. Lanzaron una campaña en Kickstarter para probar el mercado. En los primeros 20 días el proyecto en Kickstarter había recaudado 150. 000 dólares.

“Fue entonces cuando nos decidimos: ‘convirtamos este producto en una marca con la que las personas puedan identificarse’. Y así fue como nació Karst”.

Cómo dos emprendedores lanzaron y vendieron por completo un artículo para el coronavirus en siete días
(Fuente: Karst)

Al inicio, Tse trabajaba principalmente como asesor, pero terminó dejando Zookal para centrar su atención a tiempo completo en Karst. “Lento pero seguro, ayudando desde el banquillo desde 2016. Básicamente me enamoré del negocio”.

Entre la primera vez que García vio los envases de alimentos de papel de piedra en Asia a inicios de 2016 y el momento en que realizó su primera venta, el 25 de julio de 2017, solo habían pasado nueve meses para lanzar Karst.

Desde entonces, todo se ha movido muy rápido. Más de dos años después, y en medio de la crisis del coronavirus, García y Tse aprovecharon la oportunidad de vender desinfectante para manos, en apenas una semana.

Lanzamiento en siete días de un producto demandado

El miércoles 25 de marzo, García recibió una llamada de un amigo y compañero emprendedor, Nick Benson. El cofundador de E xD, una plataforma tecnológica que aprovecha las cadenas de suministro para el cuidado de la piel y productos de belleza, había contactado inicialmente a Tse y García para proveer al gobierno del desinfectante de manos.

Pero el jueves, frustrado por la lenta respuesta del gobierno, García decidió tomar las riendas del asunto.

“Habían pasado doce horas y no escuchamos una palabra. Me dije que no era una buena señal. Hagamos esto nosotros mismos”, le contó a Yahoo Finanzas. “Llamé a Nick y le dije: ‘Aquí está el dinero. Vamos a comprar ese desinfectante de manos. Hagamos esto de inmediato’”.

Hasta el momento, Karst había vendido en más de 80 países. García sabía que Karst tenía todos los recursos necesarios para lanzar y vender el producto con éxito.

“Tenemos la marca, la logística, el almacenamiento y un portal de clientes online, lo tenemos todo”.

Pero ambos fundadores no se sumaron a la idea desde el inicio. Tse admitió que García “lo asustó” ante la enorme orden inicial de desinfectantes de manos: se gastaron más de 100.000 dólares en la compra del desinfectante de manos. “Era costoso, pero sabíamos que era lo correcto; nadie más iba a comprar estas cosas”, dijo Tse.

La segunda razón por la cual los fundadores se apresuraron a ayudar fue porque Benson también acababa de crear una nueva empresa improvisada, Rescue. El nuevo colectivo aprovechó los otros negocios de Benson y contrató a trabajadores que se habían quedado desempleados hace poco para que suministraran artículos como desinfectante de manos, toallitas antibacterianas y máscaras faciales a instalaciones como hospitales y centros de atención para personas mayores.

“Pagamos una cantidad considerable porque la mayoría del dinero iba dirigido a las personas que perdieron sus trabajos”, dijo García. “La mayoría de los ingresos generados se destinan a las personas que trabajan para Rescue”.

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Una unidad de 500 ml de desinfectante para manos Karst se vende por 22 dólares. Para tener una idea del precio, basta saber que una botella Dettol de 50 ml de desinfectante para manos cuesta 7,50 dólares. (Fuente: Karst)

Después de hacer el pedido el jueves, los fundadores se enfrentaron a un desafío diferente: el sitio web de Karst representa su papel de piedra icónico.

“No queríamos que la gente visitara nuestro sitio web de papelería y se volviera loca porque había desinfectante por todas partes”.

El tiempo estaba de su lado. La marca estaba en medio del relanzamiento de un sitio web, por lo que durante un taller virtual realizado ese mismo día, García y Tse presentaron la idea de un nuevo sitio web a su agencia de diseño web con sede en Melbourne, “Love + Money”.

“Esto puede parecerles algo loco, pero ¿podemos cambiar un sitio web en 24 horas?”, les preguntó García. Y le dijeron: “Sí, por supuesto. Hagámoslo”.

“Así que éramos ocho personas hablando por teléfono en una llamada de Hangouts de Google. Todo sucedió el jueves”.

Los días siguientes fueron un frenesí para descifrar el contenido y desarrollar el sitio web, publicitar, ultimar el embalaje y lanzar el producto a la línea de producción. Los desarrolladores web de la agencia terminaron dedicando sus fines de semana a preparar el sitio nuevo.

El lunes, casi todas las piezas estaban en su lugar: ahora solo faltaba correr la voz. Tse se acercó a la prensa con la esperanza de que le dieran un espacio en medio del diluvio de noticias sobre el coronavirus e hizo algunas ventas accidentales solo contactando a algunos periodistas.

No es que necesitaran mucha ayuda. “El martes por la mañana hicimos el lanzamiento. Enviamos un correo electrónico a nuestro círculo y a nuestros seguidores en las redes sociales e Instagram. Vendimos unos cuantos miles bastante rápido”.

Al cabo de una semana, Karst había vendido más de 150.000 unidades de desinfectante de manos, y Tse y García lanzaron una iniciativa de donación, de manera que organizaciones como escuelas y guarderías que necesitaran urgentemente desinfectante para manos podían pedírselo.

Aunque no parece intuitivo, los fundadores creen que el lanzamiento del desinfectante para manos es un movimiento natural para su marca ética.

“Durante el año pasado, la sostenibilidad ha sido un gran desafío para el mundo. Ahora nos enfrentamos a una crisis aún mayor”, dijo García.

“Simplemente nos sentimos obligados, pudimos cambiar esto en una semana y hacer lo que muchas personas no pudieron.

“Quizá para algunas personas no tenga sentido pasar del papel al desinfectante de manos. Pero ahora el mundo es un lugar diferente”, afirmó.

“Sentimos que debíamos­­­­­­ avanzar allí donde otras personas no podían”.

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Este artículo forma parte de la serie Pívot en la que Yahoo Finanzas rastrea historias de tácticas de supervivencia de pequeñas empresas durante la crisis del coronavirus.

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