Cómo Islandia caza el CO2 que España dejó escapar

Maribel Rodrigo.- Tras abandonar en 2015 el proyecto pionero de captura de CO2 puesto en marcha en la comarca de El Bierzo (León), Islandia ha cogido con éxito el testigo tecnológico para recuperar los sumideros naturales de CO2 sobrepasados por las emisiones.

El proyecto emigró a Islandia, donde un equipo internacional de científicos ha logrado con éxito capturar las emisiones de CO2 con rocas volcánicas, solidificando el gas en la mayor central geotérmica islandesa. Las revistas especializadas en medio ambiente dan estos días cuenta de ello en sus primeras páginas.

La Ciudad de la Energía del Bierzo se planteó como un proyecto pionero a nivel mundial para reducir la contaminación por CO2 procedente de la quema de carbón en centrales térmicas y garantizar la supervivencia de este sector estratégico para la economía de la comarca. Se trataba de proporcionar calefacción urbana a más de setenta edificios públicos y singulares —32 en el campus universitario de Vegazana y 39 distribuidos incluido el complejo hospitalario— a través de una novedosa red de calor con origen en una central de biomasa asentada en una zona despoblada de Navatejera.

El proyecto contemplaba una inversión de 18 millones de euros de la Junta de Castilla y León y la creación de diez empleos directos y decenas de indirectos en una comarca castigada enormemente por el paro y la despoblación. El uso exclusivamente de pellets y astillas para generar calor limitaría las emisiones contaminantes y convertiría la comarca en un pequeño polo de innovación.

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Fábrica de la compañía Mittal Steel en Bosnia. (AP Photo/Almir Alic)

Y todo esto precisamente cuando la Unión Europea ha dado un golpe de mano a la industria del automóvil para exigir un mayor control de las emisiones. La Comisión, que en 2014 rebajó el límite máximo de emisiones a 95 gramos de CO2 por kilómetro, ha presentado esta semana una nueva regulación para obligar a los fabricantes a reducir un 15% ese máximo en 2025 y hasta un 30% cinco años después. Bruselas multará a los fabricantes que incumplan la normativa.

Aún más: las emisiones de dióxido de carbono procedentes de la quema de combustibles fósiles en la industria en España aumentaron el año pasado un 1,6%, mientras que en la media de la UE bajaron el 0,4%, según Eurostat. Estas emisiones son, según los expertos, un factor clave del calentamiento global y suponen en torno al 80% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la UE. España es el sexto país de la Unión en emisiones de CO2 por la quema de combustibles fósiles, con el 7,7% del total.

El sueño no pudo ser, o quizá pesó más el lobismo y la confrontación política entre el Gobierno del PSOE que lo impulsó y el de Rajoy que le dio el pase al olvido.

Habrá que ver si, después del ‘dieselgate’, las presiones de Berlín rebajan las cuotas. En todo caso y de momento, Islandia se ha llevado el gato al agua. España y sus políticos.

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