Colombia: “El Estado está ausente en la comunidad de San José de Apartadó”

Una delegación de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó nos acompaña en Escala en París. La comunidad está ubicada en el noroeste de Colombia, al norte de Antioquia, cerca de la frontera con Panamá, y desde su creación en 1997 ha sido víctima del asesinato de 165 de sus miembros y de una larga serie de violaciones de los derechos humanos. Hemos querido saber qué esperan del nuevo Gobierno de Colombia, el balance que hacen de su gira y qué le piden al Gobierno de Francia.

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó se creó en 1997 y está cumpliendo un cuarto de siglo de existencia y resistencia pacífica. Germán Graciano es su representante legal desde el 2013, la más alta autoridad de la comunidad, y Yudis Arteaga, a quien llaman Rubí Arteaga, ha sido integrante del Consejo Interno de dicha comunidad de 2013 al 2018.

"El nombre lo han elegido los que fundaron la comunidad, hoy muchos de ellos no están. Era como una reflexión para vivir todos en solidaridad. Nos conformamos como comunidad hermana y solidaria, no como asociación", cuenta Germán Graciano.

Esta gira los ha llevado a España, Reino Unido, Italia, Austria, Alemania, Suiza y Bélgica después de su paso por Francia. La gira tiene como objetivo dar a conocer "la situación que vivimos en la región, la preocupación que tenemos en la comunidad en el tema de la tierra, el crecimiento que hay del paramilitarismo en la zona”.

La Comunidad de San José de Apartadó funciona en base a un doble principio: no negociar, no aceptar en sus tierras ningún actor armado, y al mismo tiempo rechazar salir de sus tierras. Esta posición "fue un descubrimiento del campesinado de esa región de San José de Apartadó. Todo lo que se vivía sistemáticamente como las violaciones, las masacres y los asesinatos eran enfocados al campesinado. Nosotros buscamos alejarnos del conflicto buscando una solución pacífica, neutral, no colaborando con ninguno de los actores armados para ver si obtenemos el respeto a la vida y a la tierra”, responde el representante de la comunidad.

Tras la firma de los acuerdos de paz del 2016, una preocupación de la sociedad colombiana es la restitución de tierras a aquellas personas y comunidades afectadas por el conflicto armado. Una ley existe para concretar ese compromiso. Pero según Rubí Arteaga, “el tema de la restitución de tierras no se ha tomado como se planteó y en vez de ayudar a las comunidades, a los campesinos, lo que hace es afectarlos porque en el tema de restitución de tierras se usa más para a dárselas a las empresas y los terratenientes. A los campesinos, a la comunidad no se le está reconociendo el territorio que ha tenido durante estos 25 años de lucha”.

Los integrantes de la delegación de la comunidad de paz de San José de Apartadó precisan que los responsables de esas agresiones y violaciones de derechos humanos tienen nombre y apellidos: “El paramilitarismo ha sido bastante aterrorizante y la mayoría de los crímenes y violación de nuestros derechos los ha cometido el paramilitarismo junto con la Brigada 17 (del Ejército). Un 80% de estos asesinatos fue también en su época la guerrilla. Entonces creo que estos tres sectores han ocasionado el daño más grande a la comunidad”.

Germán Graciano y Yudis Arteaga han sufrido directa o indirectamente la represión y exacciones de esos agentes armados. En el caso de Graciano, 13 personas de su familia fueron asesinadas y él mismo fue blanco de un intento de asesinato en 2017. En cuanto a Arteaga, su tío, que era el Representante legal de la comunidad fue asesinado en 2005. El asesinato de dirigentes sociales ha sido una constate en la historia política de Colombia, tanto como la impunidad de esos crímenes. Desde su creación, han sido asesinadas 165 personas de la comunidad

Los colombianos eligieron en junio pasado al candidato de izquierda y exmiembro de la guerrilla M19, Gustavo Petro. Varios miembros de su Gobierno estuvieron en su momento vinculados directamente a luchas sociales. ¿Han cambiado las cosas con el nuevo Gobierno?

“Las comunidades y los habitantes de San José de Apartadó tienen muchas expectativas en este cambio de Gobierno. Pero para nosotros no ha cambiado nada, hace poco fue asesinado un joven de 18 años en el casco urbano de San José de Apartadó donde están la policía y los militares. No ha habido realmente un acto que cese verdaderamente la violencia de los paramilitares en San José de Apartadó”, responde Germán Graciano.

La Comunidad de San José de Apartadó espera acciones concretas de parte del Gobierno Petro. "Creo que el Gobierno siempre ha mantenido muy aisladas todas estas regiones. Creo que algo en lo que se debe enfocar es estar más pendiente de estas agresiones que se dan en las regiones, en las comunidades. En Colombia se dan muchas violaciones de derechos y el Estado nunca está presente, viendo desde cerca las regiones. Uno de sus trabajos debe ser enfocarse a revisar región por región cuál es la situación de cada lugar. Ahí sí creo que podrían hacer algo, porque si no, en las regiones crece mucho el paramilitarismo y otro tipo de grupos armados que al final son los que terminan gobernando, dominando”.

Sobre los resultados de la gira Germán Graciano asegura que “después de la pandemia, con el encierro que hubo a nivel mundial, la comunidad se sintió sola en el tema de acompañamiento internacional, de lobbies de incidencia política internacional, y con esta gira se vuelven a tejer esas redes de apoyo político de defensa de los derechos humanos, especialmente en la problemática del territorio actualmente. Volvemos a unirnos para mostrar la situación actual que estamos viviendo como comunidad de paz”.

El Gobierno de Colombia y la Unión Europea tienen firmado un acuerdo político, de comercio, y Francia forma parte de la Unión Europea. La comunidad de San José de Apartadó le pide al Gobierno francés "que revise el tema de los derechos humanos y que revise si todos estos proyectos se están cumpliendo y si son en realidad en servicio de todo el pueblo o sólo de algunos. Se le pide que estén muy pendientes de que los derechos y los acuerdos se cumplan y se respete realmente la vida no solo del ser humano sino de la tierra que es como la vida de todo ser”, apunta Yudis Arteaga.