El sinsentido de los collares de ámbar para el dolor de dientes en bebés

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La teoría más extendida es que las bolitas de ámbar, en contacto con la piel, liberan unos aceites que contienen ácido succínico, un potente antiinflamatorio. Un argumento desmentido por la ciencia. (Foto: Getty)
La teoría más extendida es que las bolitas de ámbar, en contacto con la piel, liberan unos aceites que contienen ácido succínico, un potente antiinflamatorio. Un argumento desmentido por la ciencia. (Foto: Getty)

Hace casi una década que empezó a despuntar esta moda de los collares de ámbar para la dentición entre determinados grupos de padres que prefieren recurrir a la homeopatía para tratar distintas dolencias de sus hijos pequeños. Ahora, debido a su atractivo, a la influencia de celebrities como Gisele Bünchen y a su amplia disponibilidad, esta tendencia se ha vuelto muy popular. 

De hecho, los pediatras de Atención Primaria han detectado que las nuevas generaciones apuestan fuerte por este tipo de soluciones 'alternativas' a la medicina tradicional para tratar problemas comunes. Uno de los mitos más consolidados es que poner gargantillas en el cuello de los bebés ayuda a aliviar las molestias de la dentición de una forma natural.

También ha contribuido a ello el hecho de que las 'doulas' o matronas que promueven la crianza natural aconsejen a las parturientas usar estos collares de cuentas para cuando les salen los dientes. Una creencia "inútil y peligrosa" que los médicos de familia han querido desmentir aprovechando su presencia en redes.

La erupción dental es algo natural. Un proceso benigno que se le pasará, con o sin aplicación de remedios. Puede producir molestias, pero no tiene ningún riesgo para la salud. Los collares de ámbar sí, y su uso no está respaldado por la ciencia.

Así lo explica María José Martínez Chamorro, pediatra del Centro de Salud de Polanco. (Cantabria), "los dientes de leche salen a lo largo de unos dos años. Es un periodo largo, en el que los bebés pueden estar molestos, por otras causas, no necesariamente por la salida de los dientes. Es decir, malestar y erupción dental puede ser una simple coincidencia".

Estas garantillas fabricadas con resina de árbol fosilizada contienen una sustancia natural -ácido succínico- a la que se atribuyen propiedades antiinflamatorias y analgésicas. Se cree que cuando esas cuentas tocan la piel, al colocarlas alrededor del cuello o en la muñeca, se calientan y liberan esta sustancia en el cuerpo. De modo que al filtrarse en el torrente sanguíneo, el ácido succínico actúa como un analgésico "natural".

Por si esto fuera poco, sus impulsores afirman que al usar collares de ámbar se estimula a la glándula tiroides, que controla el babeo, y mejora la habilidad del sistema inmunitario para reducir la inflamación en los oídos, la garganta, el estómago y el sistema respiratorio. 

Lo primero que hay que aclarar es de acuerdo con la organización de pediatras Healthy Children no hay ninguna investigación vigente o evidencia científica que pueda respaldar estas afirmaciones. En cambio, los expertos sí han desmentido esta teoría y aseguran que esta popular 'joya' no solo es ineficaz para calmar el dolor de un niño, sino que también es peligrosa.

"Si bien es cierto que el ámbar (y, ojo, sólo el procedente del Mar Báltico) contiene entre un 3 y un 8 por ciento de ácido succínico, la realidad es que la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) no tiene aprobada ninguna indicación para el ácido succínico, más allá de regular el pH (es decir, es un tampón, un buffer, sin propiedades terapéuticas)", explica Boticaria García, farmacéutica y divulgadora científica.

Lo ratificó un estudio de 2019 realizado por investigadores canadienses y australianos, publicado en la revista médica BMC Complementary Medicine and Therapies: el ácido succínico que se encuentra en el ámbar báltico no se libera cuando se usa junto a la piel.

También concluyó que el ácido succínico no es un antiinflamatorio. "No hay suficiente evidencia de que estos collares funcionen, pero hay mucha evidencia de que son peligrosos", cuenta la pediatra Farah Abdulsatar a Todays Parent.

Los resultados determinan que el ácido succínico de los collares de ámbar:

  • No disminuye el dolor ni la inflamación.

  • No se libera de las cuentas de los collares al calentarse ni por contacto con la piel. Por tanto, no se absorbe a través de la piel.

  • No tiene ningún beneficio en la dentición.

En cuanto al supuesto mecanismo de acción que se le atribuyen a estos collares, que el contacto con la temperatura corporal hace que se libera el acido succínico y éste se absorbe y pasa al torrente sanguíneo, los expertos no salen de su asombro. Se supone que para que el ámbar libere esa sustancia debería calentarse a 200ºC y eso es del todo imposible para el cuerpo humano, sabiendo que la temperatura corporal de un niño oscila entre los 36 y los 37ºC. Además, la piel tiene capas protectoras que no permiten que esta sustancia penetre y llegue a la sangre.

"Los argumentos suelen ser más de 'curandero' que de medicina científica, añade Chamorro. "El único estudio en que se basan sus defensores es antiguo (2003) y hecho en ratones. Buscaban el efecto de disminuir la ansiedad (no el dolor) del ácido succínico comparado con un tranquilizante (diazepam) que en niños no se usa. Por tanto no tiene ninguna validez".

Boticaria García aclara que "la piel tiene una misión muy clara que es protegernos. Para que cualquier sustancia pase a sangre debe atravesar todas las capas de la piel que son muchas y muy distintas (unas hidrófilas y otras lipófilas). No es precisamente sencillo que cualquier sustancia se absorba y, de hecho, engañar a las capas de la piel y «colarse en la fiesta» es uno de los grandes retos de la industria, fundamentalmente la cosmética. Por otro lado, que el simple contacto con la temperatura corporal haga exudar un ámbar que lleva resistiendo todos los cambios climáticos desde el jurásico, es otro brindis al sol".

Expertos como Aaron Celestian, conservador de ciencias minerales en el Museo de Historia Natural de Los Ángeles, también muestra sus reparos. "Las cuentas hechas de ámbar báltico real contienen, de hecho, ácido succínico, pero no se puede absorber en la piel, cuenta a The New York Times, "Desde un punto de vista químico, tienes que poder liberar el ácido succínico del ámbar, y eso solo ocurre a temperaturas muy altas (alrededor de 400 grados Fahrenheit). Es absurdo pensar en ello, pero sí, la piel de una persona tendría que estar a estas temperaturas mortales antes de que se liberen sustancias orgánicas del ámbar, e incluso entonces, solo una pequeña fracción interactuaría con la piel ".

Es decir, incluso si la temperatura de un bebé alcanzara los 400 grados (200ªC), la cantidad infinitesimal de ácido succínico liberado sería demasiado minúscula para proporcionar un efecto.

Vamos que estos collares solo tienen un efecto placebo; después de haberse gastado el dinero en este collar (si es que es auténtico) cualquiera creería que su bebé babea menos o que está menos irritable…pero no es cierto.

Sin embargo, el riesgo de asfixia y estrangulamiento es real. Por eso la Sociedad Canadiense de Pediatría (CPS ), la Academia Estadounidense de Pediatría y la FDA advierten a los padres y cuidadores que no utilicen collares de ámbar para la dentición en bebés y niños pequeños.

Si se estrechan alrededor de su cuello (si el niño tira de él o se engancha con algún objeto), es posible que le corte la respiración y le ahogue. Y si se rompe y se suelta alguna cuenta, puede tragársela o ser aspirada por la nariz obstruyéndole la garganta y también puede ahogarle.

Y ¡ojo! "Que las cuentas estén anudadas por separado no es suficientemente seguro. No te fíes si te dicen que no se rompen. Basta que se rompa una sola vez para que ocurra una desgracia", apunta Chamorro.

Por otro lado, muchos collares de ámbar para bebés son de puro plástico, o sea, que ni vienen del Báltico ni llevan ácido succínico (algunos se retiraron en 2008). "Son de imitación de ámbar y no se les atribuye ni tienen ningún beneficio en la dentición", advierte Boticaría García.

Los médicos de familia consideran, por tanto, que hay que ser "muy cautelosos" con remedios naturales como este: "Cuando está en juego la salud de tu bebé, déjate asesorar por tu pediatra antes que por no profesionales (familiares, amigos, vecinos, internet). Aunque te aseguren que a ellos sí les ha funcionado". Asimismo, desaconsejan el uso de cualquier otro tipo de colgantes o cadenitas. Y en caso de hacerlo, no dejárselo nunca puesto al bebé cuando no esté vigilado. Por ejemplo, mientras duerme, de día o de noche y aunque sea por corto tiempo.

Si quieres ayudar a tu bebé puedes darle un anillo de dentición o un mordedor de plástico o de goma (evita los objetos demasiado duros) para adormecer y aliviar el dolor de la inflamación. Lo puedes meter en la nevera (nunca en el congelador) para conseguir un efecto anestésico. Prueba a usar toallitas mojadas, enrolladas y frías, pero no congeladas, atando un nudo en la punta para facilitar el mordisqueo.

Recuerda que la dentición es una etapa normal que tu bebé debe pasar y que lo más importante ante todo, es que tengas paciencia y le colmes de amor y cariño, que es lo que realmente necesita para estar mejor.

También le puede proporcionar alivio masajear las encías con el dedo limpio o dejarle mordisquear su chupete (enfriado previamente), y por la noche, puntualmente y siempre que tu pediatra lo aconseje, puedes darle paracetamol o ibuprofeno en la dosis habitual. Pero en ningún caso no debes usar geles o cremas de venta libre con benzocaína (Anbesol, Hurricane, Orajel, Baby Orajel y Orabase); pueden dar lugar a una afección grave conocida como 'metahemoglobinemia'. 

Y si a pesar de todo, decides utilizar el collar, recuerda que deberá estar siempre bajo tu supervisión y que tendrás que quitárselo siempre que no le vigiles directamente, sobre todo para dormir o para las siestas.

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