Colegios bajo asedio en el norte de Nigeria

Aminu ABUBAKAR
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Las hermanas nigerianas Hafsat, de 14 años, y Aisha, de 13, dormían cuando unos hombres armados invadieron su colegio en un pueblo del noroeste de Nigeria y las secuestraron junto con otras 250 estudiantes. Los "bandidos" no solo les arrancaron su entusiasmo por la vida, sino que también arruinaron su futuro.

Ambas fueron secuestradas a finales de febrero y estuvieron cautivas una semana en el estado de Zamfara, junto con más de 250 de sus compañeras de clase. No era el primer secuestro masivo de niños o adolescentes.

En esta región, unos 700 estudiantes, niños y adolescentes, han sido secuestrados por grupos armados, llamados "bandidos", a cambio del pago de un rescate desde diciembre.

Hace apenas un mes, 39 hombres y mujeres jóvenes fueron secuestrados en un ataque a su centro de formación profesional en Kaduna, y por el momento solo diez han sido liberados.

Ningún autor de estos secuestros masivos ha sido detenido ni juzgado. Para prevenir nuevos ataques, seis estados del norte y noroeste han cerrado sus establecimientos escolares y han enviado a cientos de miles de niños a sus casas.

"A mis hijas les preocupa que el colegio siga cerrado para siempre", declaró a la AFP Mustapha Muhammad, el padre de las dos adolescentes de Jangebe, en Zamfara. "Esto significaría el final de su educación y de la promesa de un futuro mejor".

- Sacrificio -

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estima que 10 millones de niños han dejado de ir al colegio en Nigeria, aunque en teoría es gratis y obligatorio. Más del 60% de ellos se hallan en el norte del país, donde las tasas de descolarización, especialmente entre las niñas, son alarmantes.

En estas regiones musulmanas conservadoras, donde en torno al 80% de la población vive en una pobreza extrema y el número de hijos por mujer es uno de los más altos del mundo, enviar a los niños a un colegio "occidental" implica un sacrificio que pocos padres pueden permitirse.

UNICEF explicó a la AFP que la educación de 5 millones de niños se ve amenazada en una región donde ya "más de la mitad de las niñas no van a la escuela".

"Con la aceleración de los ataques y secuestros dirigidos específicamente a los estudiantes, todo el sistema escolar se desmoronará si no se hace nada rápido", añade.

Desde hace más de diez años, el grupo yihadista Boko Haram, cuyo nombre significa "la educación occidental es pecado", se ensaña con la enseñanza en el noreste del país.

Casi 3.000 profesores han muerto, sobre todo al comienzo de la rebelión en 2009, y los yihadistas destruyeron unas 1.400 escuelas, según UNICEF.

También fue Boko Haram quien comenzó la serie de secuestros en los colegios raptando a más de 200 niñas en Chibok en 2014, lo que ha conmocionado a la opinión pública mundial.

En 2018, el grupo Estado Islámico en África Occidental (Iswap), disidente de Boko Haram, secuestró a más de 120 niñas de la escuela de Dapchi. Las liberó poco después con la condición de que no volvieran a clase.

Ahora estos grupos criminales lanzan operaciones en todo el norte. Ya no actúan por ideología sino por dinero, pero las consecuencias son las mismas.

"La situación es muy complicada con todos los colegios cerrados y los niños que tienen que quedarse en casa", cuenta a la AFP Mustapha Ahmad, profesor en Kano, una gran ciudad del norte, donde 12 grandes internados públicos fueron cerrados en febrero debido a los últimos secuestros masivos.

- Casadas cuando llegan a la pubertad -

Otro profesor, Yusuf Sadiq, subraya que los que han cerrado son los centros escolares públicos, gratuitos o baratos, que acogen a los niños más pobres.

"Estos ataques han destruido todos los esfuerzos para que vayan al colegio", lamenta. Y la educación es su única esperanza de "ascender en la escala social".

Estos establecimientos también son, para muchas familias, la única forma de alimentar a sus hijos, gracias a la distribución de alimentos.

"Si las niñas se quedan demasiado tiempo en casa por la inseguridad, la única opción que les queda es casarse", lamenta.

En el norte musulmán, donde se aplica la sharía o ley islámica, las niñas se casan cuando llegan a la pubertad, a veces con 12 años.

En Jangebe, el padre de Hafsat y Aisha asegura que cinco padres de alumnas ya recibieron propuestas de matrimonio para sus hijas. "Muchos padres las obligarán a casarse para no tenerlas en casa sin hacer nada".

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