El COI prepara el futuro en Tokio con el esquí de montaña y el activismo de los deportistas

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Thomas Bach, presidente del COI, durante una rueda de prensa tras una reunión de su directiva, el 17 de julio de 2021 en Tokio

Probar el esquí de montaña en los Juegos Olímpicos de invierno de 2026 y entreabrir la puerta al activismo político de los deportistas: el Comité Olímpico Internacional se esforzó este martes por adaptar los Juegos a su época, a tres días de la apertura de los de Tokio (23 de julio-8 agosto).

En espacio de unas horas, la instancia olímpica se proyectó más allá de esta edición japonesa aplazada un año y empañada por la pandemia, fuente de "dudas diarias" y de "noches sin dormir", según su presidente, Thomas Bach.

Reunidos en un hotel de Tokio para la 138ª sesión, los miembros del COI validaron unánimemente la introducción del esquí de montaña en el programa de los Juegos Olímpicos de invierno de Milán, como "deporte suplementario" probado, pero sin garantías de continuidad.

Esta disciplina consistente en recorrer itinerarios fuera de pista sobre esquíes ligeros equipados con tejidos llamados "pieles de foca" o con los esquíes en la bolsa si la pendiente es demasiado severa, se añadirá a los quince deportes olímpicos de invierno, una inamovible desde la introducción del snowboard en los Juegos Olímpicos de Nagano-1998.

Al igual que en los Juegos Olímpicos de la Juventud del pasado año en Lausana (Suiza), que sirvieron de prueba, el esquí de montaña constará de cinco pruebas (sprint y carrera individual hombres y mujeres, relevos mixtos) para decidir entre 48 clasificados, que entrarán en el cupo global de 2.900 participantes en los Juegos.

- Aventureros y ágiles -

Preocupado por renovar su audiencia, como garantía de futuro para sus ingresos por televisión, el COI deja ahora a las ciudades sedes de los Juegos la posibilidad de proponer nuevas disciplinas, si son "espectaculares" y a la vez "culturalmente pertinentes en el país sede y más allá".

Y el esquí de montaña estará en su casa en los Alpes, ya que los esquiadores europeos, especialmente los italianos, siguen monopolizando los podios mundiales, incluso aunque la Federación Internacional cuenta ahora con 37 países miembros de cuatro continentes.

Para el COI, esta disciplina tiene la ventaja de no necesitar ninguna construcción, un criterio importante desde que la instancia olímpica decidió limitar las costosas inversiones, a menudo disuasorias para las ciudades sede.

La llegada de este deporte para montañeros aventureros, ágiles y físicamente tan preparado como los corredores de trails, permite también al COI seguir la reciente explosión de esta práctica entre los aficionados, ya que el esquí de montaña representa "un 15% del mercado de la nieve y el esquí", según estimaciones de fabricantes citadas por la instancia olímpica.

Aunque el marchamo olímpico permitirá desarrollar más la disciplina, especialmente en las dos Américas o en Asia, su formato se aleja de las carreras más míticas del circuito mundial, entre ellas la Pierra Menta disputada en Francia sobre cuatro días y con 10.000 metros de desnivel.

- Deportistas y militantes -

Por otro lado, los miembros del COI han validado la extensión de la libertad de expresión de los deportistas, prevista a principios de julio por la comisión ejecutiva, un asunto crucial teniendo en cuenta el movimiento "Black Lives Matter" y los debates que sacudieron la reciente Eurocopa de fútbol.

Los participantes en los Juegos podrán desde ahora expresarse sobre asuntos políticos o sociales cuando se dirijan a los medios, en reuniones de equipo, en las redes sociales e, incluso, antes del inicio de sus pruebas.

El artículo 50 de la Carta Olímpica prohibía hasta ahora toda "demostración o propaganda política", lo que había llevado a sancionar a los velocistas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos por levantar un puño enguantado de negro en el podio de los 200 metros de los Juegos de México-1968.

Pero su intransigencia parecía inadaptada a un momento en que muchos deportistas mostraron su apoyo a la lucha contra el racismo, especialmente en Estados Unidos, donde los baloncestistas y futbolistas se han acostumbrado a poner la rodilla en tierra y levantar el puño antes del inicio de un partido.

El COI sigue prohibiendo, no obstante, manifestarse durante las pruebas, en los podios, durante los himnos o en la villa olímpica, o "apuntar a personas en particular, países, organizaciones o tocar a su dignidad", bajo pena de sanción.

Quedar por saber si los participantes en los Juegos respetarán estos límites, después que la velocista estadounidense Gwen Berry hubiera dado la espalda recientemente a la bandera estadounidense durante el himno en los 'trials' de Eurgene, donde se clasificó para Tokio.

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