Por qué hay coches de segunda mano más caros ahora que cuando se compraron nuevos hace 3 años

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La mayor parte de dispositivos electrónicos necesitan chips. Desde una nevera a un ordenador, pasando también por los teléfonos móviles o, por supuesto por los vehículos. La creciente demanda de estos semiconductores, unida a la falta de fábricas especializadas y al arduo proceso de meses para obtener estos componentes, ha provocado una escasez global que ya se hace sentir en todos los sectores.

Y uno de los más golpeados es lógicamente el mercado de los automóviles. El problema es que ni se fabrican ni llegan suficientes coches nuevos a los concesionarios para cubrir las necesidades de la población. Y en Estados Unidos, la situación es tan límite que incluso los vehículos de segunda mano se están vendiendo ahora más caros que cuando fueron comprados completamente nuevos, tal y como revela The Washington Post.

Los coches de segunda mano han subido su precio y cuestan ahora más que de primera mano. (Photo by Justin Sullivan/Getty Images)
Los coches de segunda mano han subido su precio y cuestan ahora más que de primera mano. (Photo by Justin Sullivan/Getty Images)

Los datos del Departamento de Trabajo estadounidense muestran la dimensión del problema. El precio de los coches nuevos se ha incrementado un 9% como consecuencia de la escasez y este factor ha impulsado al alza también el precio de los automóviles de segunda mano más de un 24%.

El medio estadounidense pone varios ejemplos de una situación que puede ser anómala (coches usados más caros que cuando eran nuevos), pero que se explica por la coyuntura actual.

Así, en las últimas semanas un Honda Civic de 2019 de 21.000 dólares se vendió en subasta por 27.200, teniendo ya dos años y unos 6.400 kilómetros. Un Toyota Camry de 2018, con abollones y arañazos, alcanzó los 14.200 dólares, prácticamente el doble de cuando se compró nuevo. Y por un Kia Sorento de 2015 se pagaron 12.600 dólares, una cifra altísima para un coche de seis años y con 13.000 kilómetros.

Estos son solo unos ejemplos de cuál es la situación actualmente en Estados Unidos y una advertencia de lo que puede pasar en los próximos meses a nivel global. Y es que los consumidores no solo tienen problemas para acceder al mercado de primera mano, sino también al de segunda que tradicionalmente ha tenido precios más asequibles para todos.

Cox Automotive ha puesto cifras a esta escasez. En el mes de julio de 2021 los concesionarios estadounidenses tenían solo 1,2 millones de vehículos nuevos en su flota frente a los 3,5 millones de antes de la pandemia. Lógicamente las personas más afectadas por esta situación son las que tienen menos recursos, ya que tradicionalmente poseen coches más viejos y por tanto tienen más tendencia a estropearse. A los precios actuales tendrán más dificultades para reemplazarlos.

El riesgo a medio plazo es que muchas personas no puedan ir a trabajar ante la falta de accesibilidad a un vehiculo, lo que puede suponer un contratiempo laboral para Estados Unidos.

La escasez de chips se ha convertido en un problema global. (Photo by Vladimir Gerdo\TASS via Getty Images)
La escasez de chips se ha convertido en un problema global. (Photo by Vladimir Gerdo\TASS via Getty Images)

El papel de las compañías de alquiler

Otro de los factores que explica el alza en el precio de los coches de segunda mano es que las empresas de alquiler de vehículos están adquiriendo masivamente automóviles usados.

Ante la imposibilidad para obtener los nuevos, ya que además los fabricantes están priorizando a los concesionarios, se han convertido en grandes compradores debido a que necesitan completar sus flotas.

Este tipo de compañías tienen más poder económico que los concesionarios locales o que los minoristas en las compras de segundo mano, por lo que consiguen acaparar las mejores opciones en vehículos usados. El negocio es redondo, tal y como cuenta el rotativo estadounidense.

Hertz ha comprado una furgoneta de dos años de antigüedad por 39.200 dólares, un precio superior a cuando salió nuevo. Sin embargo, pese a que la cifra es alta, lo cierto es que previsiblemente la compañía la va a alquilar por 700 dólares diarios en Orlando, por lo que rápidamente puede amortizar la cantidad desembolsada. 

La situación extrema también está provocando que haya gente que se vea obligada a suspender sus vacaciones por los astronómicos precios de vehículos o que aquellas personas que tienen un vehículo en leasing (alquiler con derecho a compra) los estén adquiriendo en lugar de devolverlos debido a que las nuevas alternativas serían sensiblemente más caras.

Así pues parece que la crisis de suministros va a tardar en resolverse y los estadounidenses ya están viviendo sus principales consecuencias. Está por ver su evolución y cómo va afectando al resto de países.

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