Los coches eléctricos no tienen futuro

Hace ya tiempo que se avecina la tragedia: es materialmente imposible sustituir los vehículos de combustión por los de baterías. Es hora de asumir que el coche eléctrico está destinado al fracaso. ¿Por qué? Debido la escasez de materiales que se utilizan para su fabricación, principalmente el litio y el cobalto, entre otros metales, que se están convirtiendo en un nuevo oro del siglo XXI. Su presencia en la Tierra es limitada y no hay para todos.

¿Qué hacemos entonces? Sobre todo, toca actuar y no quedarnos de brazos cruzados. Tenemos en nuestro horizonte grandes retos medioambientales a los que hacer frente, y con los recursos que contamos y con lo que sabemos ahora mismo, el hidrógeno se perfila como mejor opción para lograr la descarbonización del sector automovilístico. Desgraciadamente, hay algunas trabas para el desarrollo de este combustible.

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Los coches eléctricos no tienen futuro: hay que apostar por el hidrógeno. Foto: Getty Creative

Escasez de materiales

Las baterías que se emplean en los vehículos eléctricos requieren de una serie de minerales con unas propiedades físicas y químicas específicas. De todos los materiales que se requieren para hacer baterías, algunos son muy abundantes, como el manganeso o el hierro, pero hay otros que no lo son tanto, como el níquel, cobalto o litio.

El aumento de ventas de vehículos eléctricos está teniendo una consecuencia en el mercado de las materias primas, una elevada presión sobre los mineros y la industria. Y es que cada vez lo tienen más difícil para mantener el ritmo, su explotación es costosa y las reservas de estos materiales son limitadas. Todo ello, además, hace encarecer sus precios.

La mejor alternativa: el hidrógeno

Los expertos coinciden en el que la mejor alternativa ahora mismo para las baterías es el hidrógeno, ya que el elemento que más abunda en el universo, y como combustible es limpio, además de extremadamente eficaz y versátil. Pero su utilización encuentra aún algunas trabas.

En primer lugar, para obtener hidrógeno se necesita energía. Es decir, hay que convertir otras materias primas en las que esté presente este elemento, como el agua o la biomasa, romper su composición mediante una fuente de energía externa, y así obtener el hidrógeno de forma libre.

Es por ello, que los expertos piden apoyo para crear una cadena de suministro potente para montar estas plantas de producción de hidrógeno, algo que ya ha comenzado en Europa, aunque todavía está en pañales y muy por detrás de otros competidores como China.

Es necesaria una regulación europea. Ahora mismo los miembros de la Unión Europea están ahora debatiendo por la falta suministro de gas ruso una revisión de su Directiva de Energías Renovables para que el hidrógeno ‘verde’ no debilite el suministro de energía renovable, que lo que hace es debilitar el hidrógeno.

Además, lo más importante es que ya hay que dejar subvencionar el coche de baterías. Los números hablan por sí solos y demuestran que claramente no es viable. Una solución que no lleva a ningún lado a la que urge encontrar una alternativa.

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IDNet Noticias

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