Cocaleros bolivianos llegan a La Paz y destruyen mercado paralelo en medio de incidentes

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© Claudia Morales / Reuters

Tras una movilización de cinco días desde la zona de Los Yungas, miles de cocaleros incendiaron el popular espacio en La Paz y registraron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Los productores exigen una reunión con el presidente Luis Arce y piden la renuncia del encargado de Desarrollo Rural y Tierras.

Una jornada de tensión se esperaba el último jueves 8 de septiembre en los recovecos de La Paz luego de que miles de productores de hoja de coca arribaran a la capital administrativa tras cinco días de caminata desde Los Yungas, en el norte del territorio.

Después del recorrido de más de 100 kilómetros, los cocaleros provocaron incidentes al incendiar el ‘mercado paralelo’ con gases y unidades de dinamita que derivaron en choques contra las fuerzas de seguridad y dejaron al menos seis heridos.

Los miembros de la Asociación Departamental de Coca (Adepcoca) arribaron al barrio de Villa El Carmen expresamente para cerrar a la fuerza el espacio clandestino de coca que, argumentan, atenta contra los productores.

El presidente de Adepcoca, Freddy Machicado, le dijo a la agencia EFE que habían dado al jueves como plazo máximo para que las autoridades clausuren el lugar de “venta clandestino”.

“No lo han hecho, por eso nuestros socios han tomado la iniciativa”, justificó el líder.

El mercado paralelo de la hoja de coca, dirigido por Arnold Alanes –un hombre cercano al Movimiento al Socialismo (MAS), partido que gobierna Bolivia- terminó destruido después de que los manifestantes tumbaran las puertas, tomaran los cajones de coca y arrojaran bombas molotov y piezas de dinamita.

Esta acción de los cocaleros sucede como consecuencia de no haber recibido una respuesta convincente del Gobierno para cerrar la venta ilegal e, incluso, acusaron a la Administración de Arce de “necesitar” la existencia del mercado paralelo para “justificar su producción y fomentar el narcotráfico en Bolivia".

Cuando el fuego comenzó a esparcirse en el interior, las personas que estaban dentro salieron corriendo y algunos fueron atacados por los marchistas. En contrapartida, los manifestantes denunciaron que los agredieron con bombas caseras y lastimaron a media docena de sus miembros.

La agrupación de cocaleros exige que, luego de que no prosperara el diálogo con el ministro de Desarrollo Rural y Tierras –Reemy Gonzáles-, se celebre un cónclave con el presidente boliviano, Luis Arce.

Además, avisaron que no aceptarán verse con ningún otro funcionario y ratificaron su pedido de destitución de Gonzáles.

“Nosotros somos claros, queremos que nos atienda el presidente. No vamos a dialogar con ningún ministro incapaz”, ratificó el presidente de Autodefensa de Adepcoca de La Paz, César Apaza.

Los cocaleros han expedido una serie de peticiones ante el Gobierno, sobre todo la “promulgación de un decreto supremo que reconozca como único mercado legal” el que yace en Los Yungas.

También solicitaron que se termine la “persecución” a los líderes de Adepcoca, la salida de algunos funcionarios y la apertura de un proceso penal en contra de Alanes.

Alanes fue elegido presidente de Adepcoca en 2021 a pesar de que gran cantidad de los afiliados no estuvieron de acuerdo. Tras un mes de enfrentamientos, lo obligaron a abandonar su cargo en el gremio.

Organizaciones internacionales como Human Rights Watch, repudiaron los actos violentos y delictivos. “Llamamos a la calma y al diálogo. La violencia no es el camino. La policía debe actuar, dentro de la ley, para preservar los derechos humanos y proteger la labor de prensa”, escribió el principal investigador en Bolivia, César Muñoz, en su cuenta de Twitter.

Por su parte, la Defensoría del Pueblo apoyó el pedido de diálogo y recriminó los “excesos” perpetrados por los manifestantes y la policía.

Con EFE