Cinco claves de la noche de las Elecciones Federales en Alemania

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Alemania se enfrenta al panorama político más incierto de los últimos años. La mayor economía y el país más poblado de la Unión Europea queda con el paisaje político más fragmentado de su historia después de las elecciones más disputadas de las últimas décadas.

Nadie dijo que suceder a Angela Merkel, después de 16 años en el cargo, iba a ser fácil, pero los analistas anticipan que las negociaciones para formar Gobierno pueden durar meses.

En vista del panorama, tanto la CDU de Merkel y Amin Laschet como el SPD han dicho, durante el tradicional debate televisado entre los candidatos, que quieren que las negociaciones de coalición hayan terminado "antes de Navidad".

Pero de querer a poder, hay un trecho.

1. No sabemos quién ha ganado

El empate técnico entre el SPD y los cristianodemócratas, huérfanos de Angela Merkel hace muy difícil predecir el resultado. En las últimas proyecciones los socialdemócratas consolidan su ventaja.

Sin embargo, el voto por correo, con un récord del 40% del electorado deja todo en suspenso. “Parece probable que esta noche no sepamos quién ha quedado en primer lugar, entre otras cosas por el elevado porcentaje de votos por correo. También es probable que las normas del COVID ralenticen un poco el recuento en las mesas electorales" comentaba a euronews el profesor de Ciencias Políticas de Oxford Matthias Dilling. Recuerda que en Alemania ser capaz de formar una coalición es más importante que ser el primero “Por ejemplo, en 1969, 1976 y 1980, el SPD acabó liderando el gobierno a pesar de haber quedado segundo.”

Las principales opciones serían una "coalición semáforo" con el SPD, los Verdes y el Partido Liberal FDP (434 escaños) o la "Coalición Jamaica" con la CDU, el FDP y Los Verdes (417 escaños).

Son las dos opciones que tendrían la mayoría necesaria de 379 asientos en el Bundestag. Otra posibilidad sería una nueva Gran Coalición con el SPD y la CDU (413 escaños).

2. "Victoria" del SPD

A pesar del "empate técnico", el SPD es el ganador de la velada, de entre los dos partidos mayoritarios.

Porque para el SPD, que venía sufriendo una larga serie de reveses frente a la intratable Angela Merkel, cualquier cosa que no fuera una derrota sabe a victoria.

No es tanto lo que ha ganado el SPD como lo que ha perdido el bloque CDU/ CSU. Un millón y medio de votos según cálculos de la TV pública alemana ARD.

El profesor Dilling recuerda que el juego de progresiones, tanto positivas como negativas es una narrativa importante para decidir quién debe ser el partido que lidere las negociaciones de coalición.

Para el SPD, que venía sufriendo derrotas desde la que apeó al canciller Gerhard Schroeder en 2005 no perder es una victoria. Parte del éxito podría ser la personalidad tranquila de su nuevo líder Olaf Scholz. "Sabíamos que Olaf era nuestro mejor hombre, en este momento, tras ésta canciller. La valoración ciudadana de Merkel sigue siendo muy positiva. Pero hay mucha ansia de cambio. Y nadie como Olaf para aunar ansia de cambio y experiencia de gobierno", comentaba hace unos días a Efe Lars Klinbeil, secretario general del SPD, en un aparte durante el cierre de campaña.

Como ha venido ocurriendo en muchos países las formaciones que se han alternado el poder en la República Federal de Alemania (RFA) sufren los efectos de la fragmentación de voto, representado en porcentajes que hasta hace poco habría parecido impensable en los partidos de Konrad Adenauer (CDU) o Willy Brandt (SPD).

3. La difícil tarea de sustituir a Angela Merkel

La CDU/CSU pierde mucho terreno. Es la primera vez en la historia de la República Federal que queda por debajo del 30%. Su líder Amin Laschet no ha concedido la derrota pero los responsables cristianodemócratas reconocían que las pérdidas han sido dolorosas.

Laschet ha cometido algunos errores, y algunos militantes reprochan que Merkel sólo se haya unido para apoyarle en el final de la campaña. Para algunos analistas, y el influyente diario Der Spiegel el problema fue la elección de “El desastroso Armin Laschet”, un candidato que nunca demostró tener altura para ser canciller.

Por si fuera poco, Laschet ha mostrado su papeleta violando el secreto del voto. El presidente de la Comisión Electoral ha dicho que como su voto lógicamente es por él mismo, en este caso era válido. Pero el asunto ha ocupado buena parte de la jornada electoral.

El politólogo Thorsten Daas comentaba a la agencia AFP que también Merkel tiene parte de culpa por no haber permitido que emerjan otras figuras políticas durante sus mandatos. La canciller se mantuvo en un discreto segundo plano, durante la campaña, durante la jornada electoral y durante el discurso en el que Laschet reivindicó el derecho de los cristianodemócratas a formar Gobierno.

4. Victoria amarga de los Verdes

Die Grünen, Los Verdes, son seguramente unos de los ganadores de la noche electoral. Además de obtener el mejor resultado de su historia pasan de ser la quinta a convertirse en la tercera fuerza política. Aparecen en casi todas las posibilidades de coalición para formar Gobierno.

Con el drama de las inundaciones en el valle del Ahr como telón de fondo, el cambio climático se ha convertido en una de las claves de las elecciones, y a quien más ha beneficiado es a Los Verdes, a pesar de los esfuerzos de casi todos los partidos por incluir la crisis climática en sus agendas.

Sin embargo en el partido reina un sentimiento de decepción, porque creyeron firmemente que podían alcanzar la cancillería. Los “errores” cometidos por su candidata Annalena Baerbock han llegado a la portada del influyente “Der Spiegel”. Desde algunas exageraciones de currículum hasta algunos problemas en sus declaraciones fiscales al Bundestag.

"Sobreestimó sus capacidades y luego dudó de sí misma. (Esto) no es una buena combinación", dijo Ursula Münch, directora de la Academia de Educación Política.

"Debería haber sido más paciente y esperar" hasta las próximas elecciones dentro de cuatro años, dijo.

5. La derrota de los extremos

Die Linke, (la izquierda) y la ultraderechista AfD se llevan los correctivos de la velada. Die Linke, que fue la quinta fuerza política en 2017, se queda al borde del precipicio del 5% mínimo para entrar en el Bundestag. Rafael Loss, de la oficina de Berlín del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales, recuerda que los dos partidos han estado parasitados por las luchas internas.

Además, explica, estas elecciones, inusualmente basadas en la personalidad de los canditatos, han consolidado el centro a expensas de los extremos.

Comenta que Die Linke todavía podría tener un papel en la formación de una coalición, siempre que revisen sus posturas en cuanto a política exterior y a Europa, incompatibles con las expresadas por Los Verdes y el SPD.

La AfD que se convirtió por sorpresa en el tercer partido más votado en 2017 por delante de los liberales con un 12,6% pasarían a obtener entre 10% y 11%, convirtiéndose en la quinta fuerza política solo por delante de Die Linke. Rafael Loss de la oficina de Berlín del Consejor Europeo de Relaciones Internacionales dice que a pesar de las apariencias la AfD ha obtenido resultados de dos dígitos y es sólo sus segundas elecciones. "Preocupantemente, hay un sector de la población alemana que ahora apoya abiertamente las políticas de extrema derecha, en particular en algunos estados del este. "Ya en los últimos cuatro años, el grupo de la AfD en el Bundestag ha tenido un efecto corrosivo en el funcionamiento del parlamento: el acoso a las mujeres políticas y al personal se ha disparado, por ejemplo. Los demás partidos tendrán que encontrar respuestas para evitar que la AfD siga consolidándose como parte del espectro político alemán".

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