Las cinco claves del histórico giro de Italia hacia la ultraderecha

Las cinco claves del histórico giro de Italia hacia la ultraderecha

Las encuestas a pie de urna anticipan un terremoto político en Italia. Con entre el 22 y el 26% de los votos, la formación ultraderechista de Giorgia Meloni sería la más votada en el país, según el resultado que le otorga la televisión pública. Se convertiría así en la primera mujer en gobernar el Ejecutivo italiano. Además, éste sería el primero liderado por la extrema derecha en la historia reciente de Europa.

Los sondeos apuntan a una victoria clara de la coalición de centro derecha, compuesta por Hermanos de Italia, Liga y Forza Italia con en torno al 43,5% de los votos. Mientras la Liga, de Matteo Salvini, y Forza Italia de Silvio Berlusconi, han mantenido un resultado similar con respecto a los anteriores comicios, Giorgia Meloni ha multiplicado por seis los resultados obtenidos en 2018, pasaría del 4% de votos al 26%.

Justo por detrás de la coalición de centro derecha se situaría la de centro izquierda, liderada por Enrico Letta y el Partido Democrático, que obtendría entre el 25,5 y 29,55% de los votos. El Movimiento Cinco Estrellas, de la mano de Giuseppe Conte se quedaría con entre el 13,5 y 17,5%, tras una potente campaña en el sur de Italia.

Por su parte, el "tercer polo" de Matteo Renzi y Carlo Calenda, esperaba llegar al 10%, y según estas mismas encuestas solo obtendrían entre el 6,5 y 8,5%.

En las próximas semanas los partidos escogerán tanto la presidencia del Senado, como la de la Cámara de Diputados. Será entonces cuando el presidente Sergio Mattarella hará una ronda de consultas con todos los partidos y encomendará la formación del Ejecutivo.

Estas son las claves de la noche electoral en Italia.

1. Giorgia Meloni, la primera mujer al frente del Ejecutivo italiano

"Ha llegado la hora de que una mujer dirija Italia", repetía Meloni en sus discursos. La carta jugada por la política romana, según lo que reflejan los primeros sondeos a pie de urna, ha resultado ganadora.

Meloni será, con toda probabilidad, la primera mujer en presidir el Gobierno de la República Italiana. Con una peculiaridad: la visión defendida en los últimos años, "Dios, patria y familia", coincide en muchos aspectos con una sociedad patriarcal, en la que los derechos de la mujer, según muchos observadores, podrían retroceder.

En su programa electoral no hay ninguna referencia explícita a medidas específicas destinadas a aumentar la presencia de las mujeres en el mercado laboral, lo único que encontramos son menciones de apoyo al trabajo femenino en general y la intención de abordar la brecha salarial entre hombres y mujeres.

En una convención celebrada en Milán hace tan solo unas semanas, Meloni se mostró partidaria de ilegalizar la gestación subrogada. Además, los partidos de la izquierda temen que se complique para las mujeres ejercer su derecho a abortar. Un derecho que ya de por sí resulta complicado en algunos casos debido a la objeción de conciencia a la que pueden acogerse los sanitarios, garantizada por la ley 194/1978.

2. El Gobierno más a la derecha desde Mussolini

Moderando su discurso en la recta final de la campaña electoral, Giorgia Meloni habría arrasado en las elecciones generales. Su formación, Hermanos de Italia, nacida del posfascista Movimiento Social Italiano (MSI), podría encabezar el primer Ejecutivo liderado por la extrema derecha desde la Segunda Guerra Mundial.

Las proyecciones avanzan el triunfo contundente de la coalición compuesta por Meloni, Salvini y Berlusconi aunando el 43,5% de los votos. Mientras Meloni se posicionaría como la clara favorita, Matteo Salvini es el que peor parado saldría en estas elecciones. Su partido se habría desplomado. De obtener un 33% de los votos en las últimas europeas, a conformarse con el 12% que le otorgan los sondeos en estas elecciones.

Estos resultados predicen que Giorgia Meloni será quien dicte las reglas, pero ¿cuáles serán las principales características del próximo Gobierno?

La lucha contra la inmigración irregular: "la inmigración ilegal amenaza la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos". Una frase que define un programa. Meloni plantea un polémico "bloqueo naval" que ha puesto en alerta a las organizaciones humanitarias.

El propio Salvini, en su estapa como ministro del Interior en 2018, aplicó una dura política de "puertos cerrados". Una medida declarada más tarde inconstitucional por el presidente de la República, Sergio Mattarella.

En el plano económico, la coalición habla de una reducción de impuestos o la implantación de una tarifa plana de IRPF. Esto supondría una reducción de la carga fiscal para trabajadores por cuenta ajena, autónomos y empresas.

3. Desgaste político en Italia

Aunque históricamente Italia ha sido un país que ha contado con una alta participación electoral, los italianos han llegado a estos comicios hastiados de las continuas disputas y cambios de Gobierno que caracterizan la política del país.

Por esta misma razón, la noticia ha sido el desplome histórico de la participación en las elecciones generales que ha sido alrededor del 65% respecto al 73% de los últimos comicios, en 2018, según los primeros datos parciales del Ministerio del Interior.

Según los primeros análisis, la afluencia desciende en todo el país, pero sobre todo en el sur, donde en ciudades como Nápoles bajó hasta los 10 puntos.

4. La posición respecto a la guerra de Ucrania

La coalición ha querido desde un principio dejar claro su posición para evitar así los posibles ataques de la oposición. Meloni ha sido la que ha defendido la pertenencia de Italia a la OTAN y no ha cuestionado el papel del país en la Alianza.

Sin embargo, tanto Salvini como Berlusconi han manifestado en numerosas ocasiones su admiración hacia el presidente ruso, Vladímir Putin. Por su parte, Matteo Salvini, que llevaba camisetas con la cara de Putin, ha sido investigado por una presunta financiación ilegal a cuenta de una operación con gas ruso, según el diario italiano L'Espresso.

La condena a la guerra de Ucrania tampoco llegó de forma inmediata en el caso de Berlusconi. Más bien al contrario. Hace unos días protagonizaba una polémica al asegurar que el objetivo de Rusia era poner a gente "decente" en el Gobierno de Ucrania. Unas declaraciones que luego negó.

5. ¿La ultraderecha y Europa?

Meloni, que en el pasado militaba en las juventudes neofascistas, ha hecho todo lo posible por presentarse como una candidata conservadora que no desestabilizará las relaciones con Europa, de esta forma ha convencido a los italianos que acudían a las urnas este domingo.

Tanto la líder de Hermanos de Italia como Matteo Salvini se posicionaron desde sus comienzos como antieuropeístas. Berlusconi, desde su formación, se ha situado como el garante del europeísmo con respecto a sus aliados. Aunque sigue siendo una incógnita cómo se comportará realmente un ejecutivo dirigido por Meloni en Europa.

Las instituciones europeas se preparan para una relación que podría generar fricciones. “Mi actitud es que nosotros colaboramos con cualquier Gobierno democrático que quiera colaborar con nosotros. Si las cosas van en una dirección difícil, como dije con respecto a Hungría y Polonia, tenemos herramientas”, aseguraba la propia presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, al ser preguntada por este escenario.