Las claves de la defensa mutua de la OTAN

La defensa mutua es una de las bases del tratado fundacional de la OTAN. La alianza se creó tras la Segunda Guerra Mundial para hacer frente a la nueva amenaza: una Unión Soviética con armas nucleares.

Con la guerra en Ucrania, cobran fuerza los artículos clave sobre el conflicto y el uso de la fuerza. El artículo 4 sirve de advertencia de una emergencia de seguridad en ciernes que requiere atención urgente. Permite a los miembros consultarse para tomar medidas adicionales cuando se considere que la integridad territorial, la independencia política o la seguridad están amenazadas.

De hecho, ya se ha utilizado en múltiples ocasiones, la más reciente tras la invasión rusa de Ucrania. Envía un mensaje al resto del mundo de que la alianza está considerando una posible acción.

El artículo 5, que consagra el principio de defensa mutua, sólo se ha invocado una vez; tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Establece que un ataque contra un miembro se considerará un ataque contra todos. El texto compromete a los socios a colaborar en todas las acciones que se consideren necesarias, incluido el uso de la fuerza.

El Artículo 5 se puso en marcha al día siguiente del 11-S. En pocas semanas, una operación dirigida por la OTAN y respaldada por la ONU estaba en marcha en Afganistán contra los talibanes, que daban cobijo a los autores de los atentados. Fue una poderosa demostración de que, bajo presión, la OTAN estaba dispuesta a activar su cláusula de defensa mutua.