Qué puedes hacer y qué no si tienes una uña infectada con pus

Mónica De Haro
·5 min de lectura

Si bien en un primer momento, la uña encarnada o uñero no reviste gravedad, es importante saber cómo hay que actuar para evitar que la infección vaya a más y conseguir una recuperación más rápida

close-up photo of a toenail infection in human
La uña encarnada o 'enterrada' se produce cuando penetra en los bordes laterales de la piel, en las partes blandas del dedo; suele ir acompañada de infección bacteriana e inflamación, y puede ser incapacitante. (Foto: Getty)

El uñero, paroniquia o onicocriptosis es una herida que se produce cuando un borde de la uña se clava bajo la piel del dedo por llevar las uñas mal cortadas, zapatos apretados o por malformaciones en el pie. Se puede originar tanto en las uñas de los pies como en las manos, aunque es mucho más frecuente que ocurra en el dedo gordo del pie.

El uñero puede ser unilateral o bilateral; la lámina ungueal se introduce en las partes blandas vecinas, y causa levantamiento del tejido periungueal. Existe una etapa inicial con edema, una etapa intermedia con infección y secreción y una etapa tardía que se acompaña de hipertrofia del pliegue lateral y tejido de granulación. Las uñas pueden estar deformadas, engrosadas y tener color amarillento.

Por qué ocurre

Existen diferentes factores de riesgo, que pueden ser causantes de la uña encarnada. Unos son de origen congénito (es decir, inherentes a la persona) y otros tienen que ver con la forma de vida. Si solemos ir con calzado estrecho, zapatos de tacón, llevar

Así, por ejemplo, entre los factores congénitos destacan la forma de la uña, ya que algunas formas como las uñas con forma de teja, las uñas semicilíndricas y las abarquilladas tienden a producir esta patología. Suele tratarse de malformaciones hereditarias de la uña.

Por otro lado, las uñas encarnadas son más habituales en personas con dedos en martillo o ‘Hallux Valgus’ (juanetes), puesto que sufren mayor presión en los dedos de sus pies, y, por tanto, tienen una mayor predisposición a sufrir uña encarnada. También es más frecuente en aquellas personas que tienen los dedos de los pies especialmente largos.

Pistas para detectarlo a tiempo

Cuando una uña encarnada se empieza a clavar en el dedo, atravesando la piel, suele producir molestia, enrojecimiento e inflamación. En la zona afectada aumenta la temperatura y notamos una presión al caminar.

Si se ha infectado, los signos que nos lo indican son inflamación, enrojecimiento, dolor y supuración de color blanco, amarillo o verdoso (es decir, pus). Lo ideal sería detectarlo antes de llegar a este punto.

Otros síntomas que pueden ayudarte a detectar una uña encarnada pueden ser; la sensibilidad a los lados de la uña del pie, el enrojecimiento alrededor e incluso la infección del tejido del pie.

La hidratación forma parte de las medidas higiénicas y preventivas para la salud de nuestros pies, que son vitales para nuestro día a día ya que nos ayudan a propulsarnos, a mantener el equilibrio, a andar, correr... y con ellos recorreremos tantos kilómetros como casi 5 veces la vuelta al mundo. (Foto: Getty)
La hidratación forma parte de las medidas higiénicas y preventivas para la salud de nuestros pies, que son vitales para nuestro día a día ya que nos ayudan a propulsarnos, a mantener el equilibrio, a andar, correr... y con ellos recorreremos tantos kilómetros como casi 5 veces la vuelta al mundo. (Foto: Getty)

Esto sí ayuda

La primera recomendación a tener en cuenta es mantener la máxima higiene en la zona. Es conveniente tomar baños de agua caliente con sal, también con peróxido de hidrógeno (conocido como agua oxigenada) varias veces al día. Remojar los pies durante 15 minutos, tres o cuatro veces por día, reduce la hinchazón y alivia la sensibilidad. Después puedes colocar trozos de algodón o de hilo dental debajo del borde encarnado. Esto ayudará a que la uña crezca por encima del borde de la piel.

Para desinfectar la zona de la uña encarnada aplica una solución de povidona yodada. También puedes considerar la opción de aplicar una crema o un ungüento antibiótico en el área sensible y vendar el dedo.

Es importante asegurarse de llevar un calzado holgado que no apriete ni comprima los dedos, y calcetines o medias que nos protejan de rozaduras y ampollas. Sobre todo evita llevar un calzado muy justo de talla y trata de que la uña mayor de tus pies no golpee de manera constante contra la punta del calzado. Y si eres aficionado al senderismo, debes tener especial cuidado con los microtraumatismos de repetición en largas caminatas o excursiones, que se suelen dar entre personas que no tienen la precaución de cortar las uñas lo suficiente.

Esto empeora el problema

Por el contrario, lo más desaconsejado ante una uña encarnada es intentar solucionar el problema en casa. Sobre todo, no intentes pinchar ni cortar el absceso por tu cuenta porque podrías provocar una infección más grave u otras complicaciones. Aunque tengas la tentación de hacerlo, evita usar una aguja u otro objeto afilado, como las tijeras de manicura, escarbar debajo de la uña y drenar el pus del dedo.

Las uñas de los pies siempre se deben de cortar en forma recta para que no se claven, nunca en ángulo. (Foto: Getty)
Las uñas de los pies siempre se deben de cortar en forma recta para que no se claven, nunca en ángulo. (Foto: Getty)

Las consecuencias no son agradables; nuestra inexperiencia puede hacer que la infección se extienda por todo el dedo y, peor aún, que pase al resto del cuerpo. Por este motivo, para que el trastorno de la uña encarnada no se convierta en un auténtico problema, conviene pedir cita en la consulta de un podólogo que será quien trate nuestro uñero de una manera profesional y especializada, evitando que el dedo se infecte y el dolor aumente.

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