Ciudadanos, con un pie en el abismo

Agencia EFE
·4 min de lectura

Madrid, 14 feb (EFE).- Ser el partido más votado y repetir el histórico resultado de las pasadas elecciones catalanas era una quimera inalcanzable, pero la verdad de las urnas ha acabado siendo un descalabro sin paliativos. En menos de cuatro años, Ciudadanos ha pasado de ser el partido más votado a la más absoluta irrelevancia.

Las elecciones catalanas eran clave para intentar afianzar el liderazgo de Inés Arrimadas y poder enderezar el rumbo del partido tras la debacle de las últimas generales y la traumática marcha de Albert Rivera.

Ninguno de esos dos objetivos se ha conseguido. Muy al contrario, la hecatombe de Cataluña sitúa al partido y a su líder al pie del abismo.

La paradoja de Arrimadas es que fueron las elecciones catalanas de 2017 las que la encumbraron como una política de proyección nacional y como el recambio lógico de Rivera, y son precisamente esos mismos comicios los que la empujan al precipicio, no solo a ella, sino a todo su partido.

Ciudadanos llevaba sin encontrar su sitio prácticamente desde las elecciones de 2017 en Cataluña, cuando Arrimadas renunció a intentar la investidura y formar Gobierno a pesar de que era la candidata más votada.

La excusa es que no salían las cuentas para armar una alternativa al independentismo pero todos los analistas coincidieron en que perdió la oportunidad de presentar su proyecto, de erigirse como el partido español hegemónico en Cataluña y, sobre todo, de obligar a retratarse al resto de partido constitucionalistas.

Cataluña era el trampolín y el escaparate, pero la gran apuesta era Madrid y en ese objetivo se empeñó toda la estrategia del partido.

La ocasión se presentó en las elecciones de abril de 2019, las primeras que convocó Pedro Sánchez tras arrebatar a Mariano Rajoy el Palacio de la Moncloa gracias a una moción de censura.

Algunos sondeos vaticinaban que Ciudadanos superaría al PP, ya con Pablo Casado a los mandos, lo que convertiría a Rivera en líder de la oposición. No lo consiguió por poco.

Ciudadanos obtuvo 57 escaños frente a los 66 del PP, el peor resultado de los 'populares' de su historia reciente.

Sin embargo y aunque esta vez sí salían las cuentas, PSOE y Ciudadanos no llegaron a un entendimiento para formar Gobierno.

Rivera dijo "no" a Sánchez, se repitieron elecciones en noviembre y sus votantes tomaron nota y huyeron en desbandada en todas direcciones.

Ciudadanos perdió 47 escaños. Un castigo sin precedentes que, pese a su crudeza, ha vuelto a repetir este domingo en Cataluña.

El futuro se presenta sombrío para los de Arrimadas, atrapados entre dos fuegos. Por un lado el PP y Vox -pugnando a su vez entre ellos- y por otro el PSOE, que se aprovecha de la desorientación de quienes votaron a Cs en el pasado.

Un fenómeno que se produjo primero en el conjunto de España en las generales de 2019 y que se reproduce ahora en Cataluña con idéntica crudeza.

Solo así se entiende el gran resultado del PSC de Salvador Illa, y también el de Vox, que suma más votos y escaños que Cs y PP juntos.

Con nulas posibilidades de tener alguna influencia en Cataluña, Ciudadanos solo tiene ahora dos bazas para coger algo de aire, pasar lo peor y no acabar a medio plazo como la extinta UPyD.

Profundizar en su papel de partido central en el Congreso y rentabilizar los gobiernos autonómicos y municipales en los que está presente.

Podría apostar de forma decidida por ser la "muleta moderada" del Gobierno de Pedro Sánchez en el Congreso. Algo que consiguió durante las prórrogas del estado de alarma en las que recuperó la influencia perdida aunque, con diez escaños, poco puede hacer.

Además, actuar de bisagra es una estrategia que le coloca en el disparadero a izquierda y derecha y que tampoco termina de gustar en algunos de los cuadros del partido, cada vez más mermados por la marcha lenta pero inexorable de algunos de sus referentes.

Cs había logrado hasta ahora evitar una desbandada, más allá de la marcha de Lorena Roldán al PP, pero se da por hecho que con esta catástrofe empezarán las deserciones en masa.

La única esperanza es ganar peso y visibilidad en la gestión autonómica y municipal, en Madrid, Andalucía, Castilla y León y Murcia, comunidades en las que gobierna junto al PP -su gran adversario electoral- y no sin tensiones y competencias internas.

Ciudadanos tiene un pie en el abismo aunque sin nuevas elecciones a la vista confía ahora en ganar tiempo para volver a hacerse un hueco y, aunque parezca un objetivo modesto, sobrevivir.

Enrique Rodríguez de la Rubia

(c) Agencia EFE