La ciudad del mundo que es en sí misma un museo de mármol: Asjabad

Turkmenistán es uno de los países más cerrados y represivos del mundo. Está gobernado con mano de hierro desde 2006 por Gurbanguly Berdimuhamedow, que era el dentista del anterior presidente, el también autoritario Saparmyrat Nyýazow. Su mandato se caracteriza por el culto a sí mismo y por el lujo y de ahí que haya convertido la capital del país, Asjabad, en un museo de mármol.

Más de 500 construcciones de Asjabad, que tiene poco más de un millón de habitantes, están hechas completamente de mármol blanco, incluidos palacios, monumentos, museos, sedes gubernamentales... Algunas no tienen un uso claro ni adecuado a las necesidades y son más bien una simple demostración de ostentación del presidente Berdimuhamedow. De hecho, apenas se ve gente en los barrios donde se encuentran estos edificios, la mayoría de formas extrañas, y se han impuesto normas para no mancharlos, como prohibir circular con coches sucios o fumar.

El secreto detrás de esta arquitectura de lujo es que Turkmenistán posee la cuarta mayor reserva de gas y petróleo del planeta, pero los edificios de mármol también ocultan la realidad de este país, con gran parte de la población sumida en la pobreza, aislada del resto del mundo y con escasez de productos de primera necesidad.

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