Cierra el juicio oral por los ataques yihadistas en Cataluña de 2017 y pasa a sentencia

Diego URDANETA y Alvaro VILLALOBOS
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El juicio oral contra dos presuntos miembros y un colaborador de la célula yihadista que en agosto de 2017 mató a 16 personas en un doble atentado en Barcelona y otra ciudad catalana concluyó este miércoles y quedó visto para sentencia

Durante los tres meses de proceso, más de 200 testigos desfilaron ante la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares, al este de Madrid.

Ahora el tribunal debe deliberar y emitir su sentencia, lo que podría tomar semanas.

Los seis ejecutores de los ataques del 17 y 18 de agosto de 2017, reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico, murieron abatidos por la policía.

El juicio se focalizó en Mohamed Houli Chemlal y Driss Oukabir, acusados de pertenecer a la célula, y Said Ben Iazza, señalado de cooperar. Los tres siguieron el proceso desde una cabina aislada por un grueso cristal, con separación y mascarilla por la pandemia del coronavirus.

"Yo no sabía que iba a pasar lo de Barcelona ni lo de Cambrils", y "no comparto las ideas extremistas de Daesh" (acrónimo árabe de Estado Islámico), se defendió Mohamed Houli Chemlal, de 23 años, en su declaración final este miércoles.

"Yo no actuaba por voluntad propia, sino que estaba obligado y presionado" por los miembros de la célula, agregó.

Acusado de pertenencia a organización terrorista, fabricación y tenencia de explosivos y conspiración para causar estragos, delitos por los que la fiscalía solicita 41 años de cárcel, Chemlal reivindicó como atenuante su colaboración con las autoridades.

- Un ataque improvisado -

Chemlal resultó herido y hospitalizado por la voladura accidental la noche del 16 de agosto de 2017 del arsenal explosivo que la célula preparaba en una vivienda en la localidad catalana de Alcanar, para atentar contra objetivos como la basílica de la Sagrada Familia.

Otros posibles blancos de la célula, integrada por cuatro parejas de hermanos y liderada por el imán marroquí de 44 años Abdelbaki Es Satty, muerto en la explosión, eran el estadio del FC Barcelona y la Torre Eiffel de París, señalaron investigadores durante el juicio.

Sin su arsenal, improvisaron: la tarde del 17 de agosto, el marroquí de 22 años Younes Abouyaaqoub irrumpió con una furgoneta en las concurridas Ramblas de Barcelona, donde mató a 14 personas. En su fuga, asesinó a otra persona para robarle su vehículo.

Horas después, la madrugada del 18 de agosto, cinco de sus compañeros atropellaron a varios peatones y acuchillaron mortalmente a una mujer en el paseo marítimo de Cambrils, 100 km al suroeste de Barcelona.

Los cinco fueron abatidos por la policía, al igual que, días más tarde, Younes Abouyaaqoub.

La furgoneta utilizada en las Ramblas había sido alquilada por Driss Oukabir, el segundo acusado en el juicio, un marroquí de 31 años para el que la fiscalía pide 36 años de cárcel por los mismos delitos que Chemlal.

Oukabir, quien afirmó no pertenecer al grupo ni ser religioso, expresó en su declaración final que "jamás se [le] pasó por la cabeza que pasaría esto", y que si lo hubiera sabido, "habría intentado que no pasara".

Aseveraciones rebatidas por los peritos, quienes afirmaron que sabía para qué alquilaba la furgoneta, se "autoadoctrinó" con material yihadista y mantenía contacto con varios miembros de la célula, entre ellos su hermano Moussa, uno de los atacantes de Cambrils.

"A nuestro parecer, con todos los indicios, tanto Driss Oukabir como Mohamed Houli Chemlal estaban involucrados en los hechos", resumió uno de los policías que investigó sus redes sociales.

Para el tercer procesado, Said Ben Iazza, la fiscalía pide 8 años por prestar su vehículo y documentación a la célula.

- La amenaza viva del yihadismo -

Uno de los momentos más escalofriantes del juicio llegó con el testimonio de Javier Martínez, cuyo hijo de 3 años murió en las Ramblas.

"Todos los sentimientos que uno tiene para seguir en la vida y para luchar se quedaron rotos en el suelo" de las Ramblas, dijo.

Desde los ataques de 2017, España no ha sufrido otro atentado, aunque el país sigue en la mira del islamismo radical, según expertos.

"La amenaza tiene un nivel severo" y obliga a una "importante actividad contraterrorista", señaló Manuel R. Torres, investigador de la Universidad Pablo de Olavide.

Desde los atentados de Al Qaida el 11 de marzo de 2004 en Madrid, la mayor matanza yihadista en Europa con 191 muertos, fueron detenidos en España unos 870 individuos por delitos ligados al terrorismo, según datos oficiales.

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