Cierra el café "con conciencia" de Denver por la política migratoria de Trump

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Fotografía sin fechar cedida por Amanda Bent de Springs Institute donde se muestra a unas personas en el interior de The Spring Café, ubicado dentro de la Primera Iglesia Bautista de Denver, a muy pocas cuadras al sur del Capitolio de Colorado. EFE/Amanda Bent/Springs Institute/

Denver (EE.UU.), 4 dic (EFE).- Creado hace cinco años como un medio de aprendizaje participativo para los refugiados llegados al país, el popular The Spring Café de Denver (Colorado) se verá obligado a cerrar la próxima semana debido a los cambios en las políticas migratorias del Gobierno de Donald Trump.

Este local ubicado dentro de la Primera Iglesia Bautista de Denver, a muy pocas cuadras al sur del Capitolio de Colorado, y con constante tráfico de legisladores, trabajadores públicos, empresarios y turistas, empleaba únicamente a refugiados.

Al tiempo que trabajaban, estos migrantes recibían clases de inglés y se integraban a actividades locales, desde visitas al Capitolio local hasta eventos de formación laboral y empresarial.

Pero este proyecto sin fines de lucro que fomenta desde hace cinco años la integración de los refugiados debe cerrar sus puertas.

"Desafortunadamente, la aguda disminución en la llegada de refugiados bajo la Administración Trump ha hecho que sea extremadamente difícil contratar nuevo personal y alcanzar la misión del café", dijo este miércoles a Efe Paula Schriefer, presidenta y gerente general del Spring Institute, la organización que supervisa The Spring Café.

"A pesar de nuestros mejores esfuerzos para reclutar personal y a pesar de buenas prácticas administrativas y de la obvia popularidad del café, las operaciones ya no son sostenibles", agregó.

Y no lo son porque en los dos últimos años el número de refugiados que llegaban a Colorado se redujo dramáticamente, pasando de unos 2.500 cada año en 2015 y 2016 a 838 este año, según datos del Departamento de Servicios Humanos de Colorado.

Por eso, en lo que va de 2019, The Spring Café no recibió ni una sola nueva solicitud de empleo por parte de refugiados recién llegados a Colorado.

El cambio se debe a las nuevas normas implementadas por Trump desde el inicio de su mandato en 2017 para reducir el ingreso de inmigrantes, refugiados y asilados a Estados Unidos. Y ese número seguirá reduciéndose en 2020.

De hecho, el mes pasado la Administración Trump aprobó un plan para aceptar sólo 18.000 refugiados el año próximo, comparado con 85.000 refugiados que llegaron al país durante el último año de la Administración del presidente Barack Obama (2009-2017).

Según Schriefer, desde diciembre de 2015 hasta el presente, The Spring Café recibió a refugiados de Afganistán, Bielorrusia, Birmania, Camerún, República Democrática del Congo, Etiopía, Irán, Irak, Israel, Nigeria, Ruanda, Tanzania y Vietnam.

Y el resultado fue que, gracias a su experiencia en el café, "ellos mejoraron su dominio del inglés y sus habilidades laborales y la gran mayoría de ellos obtuvo trabajos con ingresos superiores al salario mínimo o se enroló en estudios superiores".

Schriefer dijo que muchos de los refugiados que trabajaron en The Spring Café siguen trabajando en el sector de servicios al cliente, aunque algunos han optado por otras oportunidades, como Inna Kolesnikova, de Bielorrusia, que ahora estudia enfermería. Aún otros, abrieron sus propios negocios.

Este pequeño local que sirve todavía "café con conciencia", como reza uno de los carteles del recinto, presume de su condición de lugar de acogida y una de sus paredes está decorada con un mapa del mundo con la palabra café en una veintena de idiomas.

Durante estos años, The Spring Café servía de sitio de reunión fuera del Capitolio para los legisladores estatales, debido a que era el café más cercano a la sede legislativa.

En declaraciones preparadas, la senadora estatal Julie Gonzales (demócrata de Denver) lamentó el cierre del café, expresando que en este coqueto local tuvo algunas de sus más "difíciles conversaciones" y que alrededor de sus pequeñas mesas trabajaron en varios proyectos de ley.

Schriefer enfatizó que el Spring Institute está realizando gestiones para que los cuatro refugiados que aún trabajan en el café tengan nuevos empleos y también se está buscando a alguna compañía que quiera hacerse cargo del popular lugar.

"Nos enorgullecemos de los muchos inmigrantes y refugiados que aquí adquirieron experiencia laboral y para quienes este lugar fue el trampolín para otras carreras o para mejor educación", comentó Schriefer.

Para la bielorrusa Inna Kolesnikova, que trabajó dos años en el café y ahora estudia enfermería, Spring es un "lugar especial" y sus gentes se convirtieron en su "segunda familia".

"Me aceptaron y me enseñaron. Además me alentaron", dijo a Efe la migrante, que destacó que sus responsables le ayudaron a "realizarse" profesionalmente.

Por casos como el de Kolesnikova, Schriefer dijo que van a "extrañar muchísimo el sentido de comunidad" de un local que "nunca fue solamente un lugar donde se vendía café".

Pero, a pesar de la tristeza, The Spring Café será despedido con una fiesta el próximo miércoles, celebrando "la misión de Denver de recibir y ayudar a refugiados y a inmigrantes" y honrando "la humanidad de los inmigrantes y refugiados y el valor de sus tremendas contribuciones culturales y económicas".

Según Schriefer, el verdadero lamento no es la pérdida de un recinto comunitario en Denver, sino "las constantes gestiones de la Administración Trump para descarrilar la ayuda a inmigrantes y para impedir la llegada de refugiados a Estados Unidos".