Matan cientos de delfines cada año para utilizarlos como cebo

Que cada año acaban en las redes de pesca distintas especies –delfines, tortugas, marsopas… – como “captura colateral” es algo bien conocido. Lo que no es tan de dominio público es que cada año cientos de delfines y otros mamíferos marinos son pescados a propósito con la idea de que sirvan como cebo para capturar otras especies. El problema se explica en un artículo reciente, y tiene más complejidad de lo que parece.

Pero pongamos un ejemplo. Los delfines rosados del Amazonas (Inia geoffrensis) se capturan, matan y emplean para atraer a tiburones. Estamos hablando de una especie en claro peligro de extinción, usada como cebo para otras… que probablemente también lo estén.

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Una pareja de delfines en el Océano Atlántico, entre Bermudas y la costa de EEUU. REUTERS/Gary Cameron/File Photo

Ese “probablemente” no suena muy científico, ¿verdad? Por desgracia, lo es. Que es uno de los factores más importantes del estudio: como se trata de una práctica ilegal, no se tienen datos concretos.

Por ejemplo, no se conoce con detalle qué especies se emplean como cebo. Se sabe de algunos casos, pero porque se ha “pillado” a pescadores realizando la práctica. Tampoco se sabe cuántos animales terminan como cebo cada año. Lo poco que se sabe –de momento– es que la práctica es más común en Asia y América del Sur que en otros lugares. Aunque claro, es donde se ha detectado.

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Además, se suma otro factor. Es una práctica que además de ilegal, resulta inmoral. En el sentido de que genera rechazo por parte de casi cualquiera que se entere, por lo que las autoridades no se sienten cómodas reconociendo que estas prácticas se realizan en sus territorios.

Lo que lleva a que no se comuniquen, y por lo tanto no se conozca bien la escala del problema. Que es un problema añadido, ya que no se puede valorar si estas prácticas afectan a la conservación, o más bien cuánto – si se capturan y matan animales en peligro de extinción o amenazados, se afecta a la conservación casi por definición.

Al menos, con la publicación del artículo se le ha dado publicidad al problema. Esperemos que eso ayude a impulsar su estudio, gestión y control.