Científicos descubren que el LSD difumina el concepto del yo

Miguel Artime
Vista de varias dosis de LSD sobre una moneda, el 12 de abril de 2017, en Washington (AFP/Archivos | PAUL J. RICHARDS)
Vista de varias dosis de LSD sobre una moneda, el 12 de abril de 2017, en Washington (AFP/Archivos | PAUL J. RICHARDS)

Hace casi un año os hablaba en este mismo blog sobre el LSD y la tendencia a experimentar con ella en microdosis. En aquel post os comentaba como algunas personas que padecían depresión afirmaban haber mejorado gracias a dosis tan minúsculas de este alucinógeno (10 microgramos), que prácticamente no tenían efectos invalidantes. Por desgracia había poca ciencia “seria” al respecto, escribía yo entonces. Bien, la cosa afortunadamente está cambiando.

Y es que un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Zurich sobre los efectos de la dietilamida de ácido lisérgico, acaba de descubrir que este alucinógeno difumina los límites mentales entre las experiencias en primera persona y las de otros. La droga actúa alterando la actividad cerebral en las regiones que se responsabilizan de la diferenciación entre el punto en el que acaba el “yo” y en el que empieza otra persona.

El trabajo del equipo suizo tenía como fin investigar el modo en que el LSD afecta a nuestro sentido del yo y el impacto que esto tiene en las interacciones sociales. Para ello se centraron en el mecanismo neurobiológico que rige este proceso, el cual involucra a un receptor cerebral conocido como serotonina 2A.

Durante el experimento, se suministró a 24 voluntarios una dosis de 100 microgramos de LSD, o bien kentaserina (un fármaco que bloquea los efectos del LSD al actuar sobre el receptor serotonina 2A) o un placebo. Luego se observaba su actividad neuronal (mediante un escáner de resonancia magnética) mientras se les pedía tomar parte en una interacción social simulada durante la cual se comunicaban en una pantalla con un avatar virtual de apariencia humana.

Se les pedía que tuvieran contacto visual con el avatar, bien fuera dirigiendo o siguiendo su mirada hacia un objeto en la pantalla. Lo que descubrieron los investigadores es que el LSD interrumpía la habilidad de los participantes de coordinar su atención con el avatar virtual, lo cual indica que la droga diluye los límites entre uno mismo y los otros durante las interacciones sociales. Este fenómeno sucede debido a una reducción en la actividad de dos áreas cerebrales conocidas como córtex cingulado posterior y córtex temporal.

¿Tendrá aplicaciones este descubrimiento? Bien, como os anticipaba en la entradilla este hallazgo podría conducir al desarrollo de nuevos tratamientos para trastornos mentales tales como la depresión o la esquizofrenia. Normalmente, las personas que sufren estas dos enfermedades tienen dificultades con las relaciones interpersonales y distorsionan sus experiencias, lo cual puede afectar de forma negativa al progreso de sus enfermedades.

Lo que está claro es que este estudio explica la recurrente sensación de “ser uno con el cosmos” que afirman experimentar quienes consumen esta droga psicodélica.

El trabajo, liderado por a neuropsicóloga Katrin Preller, se acaba de publicar en la revista The Journal of Neuroscience.

Me enteré leyendo Newsweek.com