Los científicos climáticos están aterrados por si vuelve a ganar Trump

Javier Peláez
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El Presidente Trump durante el paso del Huracán Dorian a principios de septiembre | Jonathan Ernst/Reuters
El Presidente Trump durante el paso del Huracán Dorian a principios de septiembre | Jonathan Ernst/Reuters

El cambio de rumbo en las políticas medioambientales de Estados Unidos durante los años de mandato de la Administración Trump ha sido tan radical que ha levantado una insólita avalancha de críticas científicas. No es nada frecuente que las principales instituciones, investigadores y universidades se levanten juntas y públicamente contra un Presidente. Mucho más inaudito ha sido asistir al movimiento de las principales publicaciones y revistas científicas, mezclándose en asuntos políticos y haciendo un frente común ante un gobierno. Su misión principal es revisar y publicar investigaciones científicas por lo que resulta sorprendente ver a estos respetados medios especializados bajar a la arena, remangarse y criticar duramente una administración política. La revista Science publicó un editorial directo, “Trump mintió sobre la ciencia”, el journal Nature tampoco se queda atrás con artículos como “El plan de Trump conseguirá un gobierno estúpido”, o “la ciencia bajo asedio: la dudosa agencia medioambiental de Trump”. Hace tan solo unos días la publicación oficial del MIT admitía que los científicos, especialmente los expertos en climatología, están “aterrados por un segundo mandato de Trump”.

“Un nuevo gobierno Trump tendría serios e irreversibles efectos en el clima. No es broma: sería desastroso a una escala global en este milenio”, alertaban diferentes climatólogos que, echando la vista atrás, resumen de la política ambientalista de Trump como una contribución a la subida de temperaturas del planeta mediante el constante apoyo y retroceso en la regulación de combustibles fósiles, una deshonrosa retirada de los acuerdos internacionales y amenazas, algunas de ellas ya ejecutadas, de abandono de las instituciones científicas mundiales. La situación actual es de inquietud generalizada y tanto las actuaciones de Trump durante los últimos años como las decisiones que está tomando, incluso durante la campaña electoral, no dejan lugar a la duda: el declive de las políticas medioambientales será rápido y duro.

Principales países emisores de gases de efecto invernadero | Informe JRC 2015 sobre emisiones CO2 y gases de efecto invernadero
Principales países emisores de gases de efecto invernadero | Informe JRC 2015 sobre emisiones CO2 y gases de efecto invernadero

¿Tan grave sería un segundo mandato de Trump para el clima?

No es frecuente ver un acuerdo tan generalizado en temas científicos pero en este caso encontramos que la comunidad de expertos no solo está preocupada, sino que existe un claro sentimiento de alarma. Nos encontramos frente a un político que no ha cumplido la mayoría de sus promesas electorales de 2016… exceptuando las climáticas.

Uno de los lemas de su opositor, Joe Biden, durante el pasado debate es que la América de Trump es ahora más pobre, más enferma, más dividida y más violenta. Casi ninguno de los grandes proyectos y promesas que el presidente republicano tenía en mente cuando ganó las elecciones hace cuatro años se ha cumplido, salvo su empeño personal por debilitar la infraestructura de agencias y comités medioambientales que las anteriores administraciones habían levantado. En 2016, Trump lanzaba su plan de actuación sobre el Departamento de Protección Ambiental “Vamos a deshacernos de él en casi todas las formas. Tan solo quedarán pequeñas cositas pero sacaremos mucho de ellas”. Ya por entonces, el Presidente se declaraba negacionista convencido, afirmando que no creía en el cambio climático y que el calentamiento global era una “fake news” creada por China para entorpecer el desarrollo económico de Estados Unidos.

El Presidente Trump ha reiterado en muchas ocasiones que el cambio climático no existe y que es un invento chino
El Presidente Trump ha reiterado en muchas ocasiones que el cambio climático no existe y que es un invento chino

Durante el primer mandato de Trump, los comités asesores científicos federales han sido desmantelados casi en su totalidad. Muchos de esos comités apenas se han reunido y un 60% de ellos ni siquiera han respetado las reuniones que están fijadas en sus estatutos. Un informe publicado en Nature registraba, solo en el primer año de gobierno, más de cien ataques contra el uso y la comunicación científica, sobre todo para evitar o incluso eliminar términos, como “cambio climático” en las administraciones y organismos estatales y federales. El ejemplo más célebre de esta política es que Donald Trump enterró un informe sobre el cambio climático porque “no lo creía”.

Revertir las decisiones tomadas durante los últimos años consumirían casi el mismo tiempo que se utilizó en tomarlas, eso es ya una década perdida. Si el gobierno de Trump se alargase durante ocho años, endureciendo aún más las decisiones sobre emisión de gases de efecto invernadero y la apuesta por combustibles fósiles, las consecuencias serían dramáticas, tal y como expresa uno de los más contundentes artículos publicados en Nature en 2016, cuando Trump llegó al poder:

“Es probable que las decisiones políticas que se tomen durante los próximos años produzcan cambios en el sistema climático de la Tierra que solo se podrán medir en milenios, con impactos socioeconómicos y ecológicos asociados que exacerbarán los riesgos y daños a la esperanza de vida del ser humano, a la sociedad y a los ecosistemas, consecuencias que se proyectaran durante este siglo y se propagarán en el futuro durante muchos miles de años”.

Estados Unidos, junto con China, son responsables de la mayor parte de las emisiones de gases invernadero que están acelerando el calentamiento climático. A pesar de la sorpresa de la reciente declaración de Xi Jimping, todos sabemos que China no está por la labor de pisar el freno en esas emisiones, y si gana nuevamente Trump, el reto de mantener la subida de temperaturas globales por debajo de los dos grados, será virtualmente imposible.

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